lunes, 24 de enero de 2011

+Fallece+

Le pregunté a qué le supo el último cigarro y no supo responder, tampoco supo mirarme y no quiso pronunciar una sola palabra. Seguramente le supo bien amargo. Como noción se desvaneció lo coherente y lo real y volvió a ese estado ilusorio del cual quiso escapar; encontró un sendero y luego cayó de rodillas contra la bazofia.
Adaptó sus miradas y la forma de escuchar la música a su antojo, no quiso dejarse llevar por lo efímero pero sí se forzó a algo que sabía que no le convenía. Divisó sus pasos a lo lejos, aquél oasis que pintaba ser el paraíso terminó por ser un desierto árido y sofocante. El agua no le da de beber a todos los sedientos y fácilmente al sofocar sus pasos con la arena cálida vio que en el horizonte se realzaba un sol abrasador que terminó por derrumbarle.
En medio del desdeño se encontró buscando el paraíso, se mojó las manos con lo inexistente y trató de corroborar que su cuerpo no se estuviese derritiendo aunque se dio cuenta que por más que el sol le quemase por dentro se congelaba su alma. Se mojó los labios con su propia saliva, intentó presumir que llegaría pronto a su destino cuando ya bien sabía que había atravesado las barreras y ya no había camino de regreso puesto que cerró las puertas que desde hace mucho le esperaban abiertas. Quiso comenzar de nuevo pero su cobardía no le dejó avanzar y se cortó con el deseo, con las ganas.
Sus pensamientos fueron pura poesía, de esa que se aprende pero se olvida y ni se diga de las palabras, aquellas que desearon convencer oídos desconfiados y que de cierta manera tocaron con profundidad en las puertas de lo ajeno. Qué infortunio para aquél que confía y que bueno resulta fascinar con lo efímero.
Le preguntó al olvido la mejor manera de olvidar y no recordó que el olvido es engañoso, se le olvidó que no debía confiar en aquellos que más interesados se encontraban, se le olvidó saber quién es y por ende pasó por encima de su cautela, fue débil, frágil, triste e infeliz aún cuando consideraba que eso era lo que más anhelaba. Se vio manchada por aires de indecisión, se quebró y de repente le repetía lo mismo que alguna vez supe escuchar atentamente, parecía un monólogo que hubiese escrito años atrás y que sacaba del cajón cada vez que deseaba sorprender. Pareciese que supiera cada respuesta que vendría a continuación y parecía que tuviese la respuesta adecuada para cada uno de los interrogantes que cada una de las otras cuantas le pudo preguntar. ¿Acaso todas son tan similares?
La orfandad que le causaba esa soledad a la que nunca pudo apegarse del todo fue aquella que de repente le arrebató las alas, no era capaz de vivir por si sola, era infeliz, insaciable, inestable, insoportable y todas aquellas cosas que podrían comenzar con "in." No era necesaria tanta palabrería, en realidad no era necesario saciarse de lo insaciable, no era necesario caer en la bajeza para repercutir en lo frívolo, no es real, jamás lo fue, jamás lo sería, siempre sería tan real como la lealtad que sus palabras prometieron a otras cuantas fervores ilusas llevadas por el sentimiento de engaño que todo aquello proporciona.
Fabuloso, es simplemente increíble como de uno se pasa a dos, y luego a tres, a cuatro, a cinco y a seis de la misma manera en la que se posó en el uno, que si bien es cierto trae de cola una innumerable lista de números irreales que simplemente hacen parte de la cuenta regresiva y progresiva de la que se es parte. Nada más que decir, poco menos por qué suspirar... fin. Conciencia tranquila, mente sana y.

jueves, 20 de enero de 2011

+Piezas+

Ella sólo intentaba escapar de la realidad, del pasado. ¿A quién engaña? Se enganchó en el peor de los negocios, evadió durante mucho la música, las palabras, los sentimientos y el día que decidió revivir aquello una vez más se ha desplomado. ¿Lágrimas? Suficientes, pero por a mañana con el rocío decidieron mezclarse unas cuantas. A ella le gusta torturarse levemente, a ella le gusta perder el control, joderse y cuando ya todo está hecho mierda levantarse para reconstruir todo aquello que rompió en fragmentos.

miércoles, 19 de enero de 2011

+Extravagante magia+

En sus ojos vi la extravagancia, vi la suavidad, la pasión y la originalidad. Vi brillo y quise envolverme en sus brazos por un buen rato. Después de varios minutos me concentré en sus labios, en sus pecas, en sus manos delicadas y luego volví a postrarme en su boca, en sus sonrisa, en sus palabras que no pude escuchar. Quizás fuera la sonrisa más hermosa que hubiese visto en toda mi existencia y no exagero al decir que mis minutos fueron horas en cuanto a experiencias porque hubiese amado quedarme postrada bajo esa mirada unos cuantos meses, algunos años quizás, o probablemente mi vida entera.
Fui tan débil que ni siquiera un "hola" pude pronunciar porque supe inmediatamente que se quebraría mi voz, que se quebrantarían mis palabras, supe que era el amor de mi vida desde que la vi pero que la quise perder en seguida. Supo sonreír, supo cautivarme, envolverme en sus ojos soñadores y llenos de vida, en su vida tan suya, tan vivida y tan apresurada como los pocos segundos que la tuve cerca y pude imaginarme una vida junto a ella. Supe imaginar con los ojos abiertos cómo sería su voz, el olor de su pelo, el aliento que sería capaz de darme mientras me desvanecía. Con curiosidad y algo de vergüenza me imaginé sus labios sobre los míos, sus ojos cerrándose depronto sin más al decirme al oído "tranquila, todo estará bien."
Quizás me arrepienta, quizás me aliente diciéndome a mi misma que le volveré a ver en algún momento así sepa que probablemente jamás sucederá, quizás me siento un poco bien porque sé que con tan sólo un "hola" me hubiese hecho vulnerable ante ella, me hubiese desmoronado sin argumentos y me hubiese tomado un par de segundos respirar de nuevo y recobrar la conciencia.
Me escondí entonces tras mi vulnerabilidad, quise perderla así no la hubiese tenido, así hubiese postrado sus ojos sobre los míos y hubiese querido ese "hola" que yo anhelé tanto mientras detallaba cada ínfimo detalle en su cara, mientras posaba mi mirada en sus manos delicadas y suaves. Me sumergí en ese momento de torpeza, de ternura, jamás me había sentido tan pequeña a los ojos de algo que para mi parecía gigante, que me hacía sentir una mancha más en este mundo de iguales.
Imaginé su nombre, imaginé su imagen incluso teniéndola en frente mío, comencé a extrañarla sin siquiera haber cruzado una palabra con ella, pero si bien es cierto su mirada me dijo todo aquello que quise escuchar sin premeditarlo, quizás eso fue aquello que me cautivó, quizás por eso temí que entrase en mi vida y dejase una marca indeleble que luego desease borrar de mi vida así como las otras cuantas que me mancharon el alma con tintas de odio y fragilidad. ¿Cómo aprender de los errores si siempre termino por recaer en los mismos?
¿Sería ella? ¿Será otra? ¿No sería nadie? Preferí callar y obligarme a dejar la intriga sembrada en mí, preferí callar y no dejar que esa sonrisa fuese el motivo de mi amor sembrado nuevamente en ilusiones falsas; aunque ¿a quién engaño? Bastaron un par de segundos para verle y sentirme enamorada de la imagen de una mujer que no conocía, de la que ni siquiera supe el nombre y que me impregnó con su esencia, con su ternura, con su extravagancia. Quizás ese fue nuestro ahora y nuestro hasta nunca y me pregunto si para ella tuvo la misma importancia que tuvo para mí la mirada sencilla imprenta en las puertas de mi esencia. Efímero, tangible pero irreal, finalmente no fue más que eso, no fue más que nada.
Fascinante encuentro, fascinante sensación, probablemente dejé ir una oportunidad efímera que pudo haber sido algo mucho más allá que efímero, que probablemente pudo ser tan especial como la afinidad de una tenue mirada llena de brillitos ingenuos, como la infantilidad de los besos irreales que imaginé, de la voz que probablemente no tiene y de los miles de nombres que pude imaginar para denominarla, aunque para mí sólo pudiese resumirse a una palabra, magia.
Ahora me resigno al olvido, probablemente patético y contradictorio pues bien creo que el amor a primera vista no existe, pero me ha puesto a dudar, me ha dejado la intriga de si quizás en algún momento pueda encontrarla de nuevo y seré capaz de romper las barreras y tragarme mis palabras repetitivas acerca de jamás volverme a enamorar. ¿Será ella? ¿Seré yo? Probablemente jamás lo sepa, quizás la encuentre un día donde ya sea más que tarde, quizás, quizás... quizás lo cierto sea que no existe y que fue producto de mi imaginación; es ella, no es nadie finamente, al menos no ahora y probablemente nunca lo sea.

domingo, 2 de enero de 2011

+Infame+

No entiendo aquél sentimiento que genera su mirada posada en el silencio y en el vacío. No encuentro el secreto que allí se halla y tampoco hallo sentido a esas palabritas que de repente forjan algo pero que luego se quebrantan con la voz. No entiendo la musicalidad de sus ojos ni el vaivén de sus manos, ni las cancioncitas que me grita el andar de su corazón con varios miedos de por medio.
Aquellas ilusiones que van y vienen, aquél viento suave y enérgico que se respira en cuanto a cada pequeñez que se halla tomada de su mano; eso tan poco claro es aquello que muchas veces me hace temblar, aquello que muchas veces deja mi mente en blanco y deja mi mirada perdida en la integridad de aquello que no conozco.
No me sobran los días ni las noches, tampoco las canciones ni mucho menos el pensamiento. Recorro las vías de mi mente una tras otra tratando de inundar de inspiración mi mente ya que es opio de mi cuerpo, trato de dejar que mi mente se oxigene, trato de pensar en lo que realmente no me interesa y me intereso por aquello que realmente no requiere un interés especial. Me veo en el espejo reflejada con mi cara mojada, por el rocío que adquiero después de tomar un baño, me centro en mi realidad, en la igualdad que no existe, en el balance "perfecto" y en la parcialidad que en verdad a mi parecer no existe porque siempre algo termina por manchar las sábanas blancas donde me refugio inevitablemente.
Es interminable, cavando espacios pequeños, cavando bajo la tierra, bajo los recuerdos, bajo el efímero perfume de la desidia, imaginándome a mi misma perdida en los reflejos, en las sombras, en los ojos esclarecidos, en aquellos ojos que son duales, en aquellos estados de ánimo que a veces queman, algunos otros que fastidian, ante todo ese sentimiento de inconformidad pero la lucha por no ser conforme.
Desmiento mis palabras entonces, desmiento lo que digo tan sólo por respirar un poco de paz, de aire fugaz. Las paredes blancas se manchan de aquél veneno letal, de aquél insomnio e intento sentirme bien como si esa fuera la medicina, pero es claro que al lamer las paredes simplemente me estoy envenenando un poco más, cada toque de aquella sustancia es aquél que corre por mis venas y que llena tanto como llena el vacío. Y entonces las páginas blancas, las letras nunca escritas, los días de verano donde el calor sometía cualquier objeto que llevase a su paso como lo hace el invierno al helar cada día un poco más, al congelar cada rama, las historias por contar se quedaron sin palabras, ahora sólo lamentan haber revocado cada una de sus palabras, cada ensayo fallido y cada canción que nadie pudo entender ni tocar, cada gota de flagelo.
Cada acción refuta con indecisión, con paraísos inalcanzables, con infinidades de preguntas sin respuesta y ese hielo raspa cada lazo indeleble con firmamentos desconocidos, con el verde sabor que tiene el prado recién cortado. Aflicciones que invitan a una copa de vino varias veces y que terminan por salir a flote en manojos intensos de impulsos desesperados por alcanzar la realidad embrutecida por los sentimientos que a veces le ganan a la lógica. Autoengaño, eso es. Para algunos el refugio, para otros la salida.
¿Y qué si va más allá? ¿Qué si se ha tropezado con uno por simple casualidad? Si va más allá lastima, si se queda en "aquello" también porque se ha tomado la distancia suficiente para sacarlo a relucir. Arduas noches desveladas por la incapacidad, por la falta de carácter y una invasión fortísima de impunidad. Un incremento de delirio con otro poco de fragilidad aumentada, pero aún así no hay motivo para dejar de sonreír. No quisiese dejar de lado que más allá de una gran vuelta hay infinidad de dulzura que envuelve el panorama. De repente es que no hay nada que sea del todo malo ni del todo bueno, probablemente se ve lo que se proyecta de mayor manera dentro de un cuerpo inútil a los ojos de quien habita allí, pero creo que no es suficiente, no vasta con eso.
Frígido panorama aquél que no quiere cambiar, aquél que desea que sus árboles se marchiten y dejen de lado el ínfimo centímetro que crece a lo lejos sobre las ramas, sobre los pastizales que muchas veces refugian más secretos que los mismos ojos de los que hablé anteriormente. Es que bien es cierto que no hay un fin concreto, todo se da por los bordecitos y hay quienes no son capaces de aislarse del todo de aquellos fluidos reinos de íntimos regalos ni del agua que corre por los ríos. No es más que eso, no es más que un camino lleno de altibajos que le roba suspiros a muchos, no es más que un tema, uno de tantos, uno que facilita un poco más la expresión, la inquietud y el cuestionamiento interior.
Fácil para aquellos que auguran pesimismo y negatividad, fácil salir saltando y construir puentes para sobrepasar los límites al borde, ya cuando se está cerca darse por vencido es riguroso, tenaz.
Adiós, adiós, adiós. Adiós una vez más a un ciclo y al comienzo de otro. Como llegó se irá, y con él los sueños, los aprendizajes y el gradual modo de obtener triunfos a partir de golpes bien dados. Adiós.

sábado, 25 de diciembre de 2010

+Frío y real+

De repente me siento en un límite extraño, me siento en el borde donde si doy un paso más allá es probable que caiga al abismo y pierda de vista todo lo que me rodea a los pocos segundos de estar cayendo hasta tocar el fondo. Abajo bien al fondo percibo las piedras, percibo el agua que se llevaría mi cuerpo, la corriente que corre rápidamente hacia las cataratas. Cierro los ojos, me imagino desprendiéndome por un momento de esta vida, está finalmente en mi manos, nadie podría evitar que diese ese primer paso y de repente me hallara con ansias de volar, con ansias locas de dejar esta vida y comenzar de nuevo, pero bien es claro que es bastante evidente que no sé con exactitud si haya vida después de la vida y que sea un intento fallido.
Finalmente abro con tenacidad mis ojos nuevamente, me hallo en el mismo lugar, pero temo caer así que tomo un poco de distancia, me mareo y me repongo. Respiro el aire y me digo a mi misma con ánimo de felicitarme algo así como "tranquila, aún no es el momento, tienes mucho para hacer..." sonrío con gratitud y me voy caminando hacia la carretera dejando en el camino las piedritas que fui botando para no perderme así como en aquél cuento infantil que muchas veces me leyeron y que tanto me gustaba, sólo que esta vez no era un bosque y tampoco habían casas de dulce o de chocolate con una bruja en el interior y tampoco estaba acompañada por ningún hermano porque no lo tengo.
Hace frío, se congela casi que la sangre, se pone densa y tiemblo como una pequeña niña, como si hubiese caído dentro de un poso gigante con aguas heladas que me pullan la piel. Me subo al auto, enciendo un cigarro y en la emisora suena aquella cancioncilla que desde hace días tengo revoloteando en la cabeza. Prendo la calefacción y antes de arrancar pongo un poco de café en la tapa de un termo que bebo rápidamente para calentar mi cuerpo. Qué días tan fríos los que han estado invadiendo últimamente, qué noches frías y endemoniadas, la neblina, las nubes, las ventanas sudorosas y el rocío más pronunciado que nunca. Cómo se siente vivir por estas épocas de "regocijo" y de "perdón"...
Por los últimos días me siento en el ordenador, me siento a mirar la pantalla sin mucho que decir, sin mucho que hacer, es cierto que una que otra noche tengo algo de inspiración momentánea y me dedico a componer frases para sacarme cada una de aquellas cosas que muchas veces callo, pero después de terminar vuelvo a lo mismo; insomnio, noches de pensamientos varios, cobijas para ahuyentar un poco el frío que carcome cualquier cosa que se halla a su alrededor y por supuesto una bebida y unos cuantos cigarros para amenizar el ambiente. La música por estos días es lo único que calienta el alma.
Más y más frío, más noches familiares que ridiculizan a cualquier individuo que se halla presenta, excusas para reunir lo que nunca permanece junto, así es todos los años, entonces sienten que se aman y que jamás nada los separará pero en realidad es bastante obvio que en un par de semanas no se logrará lo que en el resto del año no se ha logrado por ocupaciones varias que mantiene la cabeza de todos en otros mundos. Es ridículo imaginar que son sinceras tales reuniones por más que todos lleguen con sonrisas varias sin aceptar que muchas veces encuentran las excusas perfectas para no asistir a tales reuniones que a mi parecer, son simplemente patéticas pero a las cuales asisto porque mis padres me imploran que lo haga. ¡Vaya hipocresía!
Voy y vengo, a veces con satisfacción de haber complacido a mis padres y muchas otras veces con desgano, con un sentimiento de haber perdido mi tiempo y haber gastado sonrisas fingidas y palabras que me resultan en vano. Aquellos halagos que siempre van en el lugar y el momento adecuado, pero me resulta divertido saber con exactitud qué comentario va en qué lugar. Mientras halagan en el fondo de sus almas "sinceras" y "regocijadas" están haciéndose a sí mismos comentarios absolutamente contrarios a lo que dicen sus palabras falsas. En realidad es gracioso, al menos para mi que estoy envenenada porque sé muy bien como funciona, pero bueno, es una vez al año. ¿Qué más da?
Me resultan fatales las vacaciones, si bien es cierto, amo dormir hasta tarde, pero por estas épocas llega la melancolía, es cuando yo, personalmente, me doy cuenta de cómo he cambiado y de cuánto he cambiado. Hace unos años añoraba la navidad, esperar hasta las 12:00am para poder abrir los regalos y obtener las muñecas que quería, o qué sé yo, lo que sea que me fuesen a regalar, ahora añoro con ansias absurdas que se acabe la noche para poder arroparme, estar en mi cama y decir con satisfacción lo bueno que se siente definitivamente estar en la intimidad y poder hablar con su mente sin voces al rededor que estén alterando los pensamientos, aunque es claro que no es del todo bueno pensar en momentos de melancolía porque de repente se va yendo la mano y se pierde el control de ciertas cosas dolorosas que muchas veces uno ausculta y saca de nuevo a relucir con los pensamientos "navideños." Escudriñar en el pasado muchas veces es más nocivo que la misma acción que causó ciertas emociones en el pasado.
Entonces pasan las horas y con ellas se va toda posibilidad de sueño, con ellas llega el insomnio, la mente rebelde que no deja de producir cosas y más cosas, llega el "¿y ahora qué hago?" y muchas preguntas más poco relevantes que en momentos de inactividad resultan fastidiosas. No sé si soy un ser absolutamente agotador en cuanto a lo que se me ocurre todo el tiempo, pues mi mente jamás está del todo en blanco por más que exista una presencia-ausencia bastante marcada, pues inclusive cuando estoy en blanco no es del todo blanco porque siempre llega algo a mancharle y se vuelve gris.
Bueno, pero ya está es suficiente por ahora, es suficiente de mi, al menos desde la postura en la que estoy hablando. Quise hacer una breve reseña de lo que se pasa por mi cabeza en estas épocas navideñas que muchos disfrutan pero que para mi resultan lo más ridículo e hipócrita posible. Comencemos entonces...
Suena la música, suenan las letras de canciones que por estos días le andan gritando al oído la verdad, es cierto que un cambio repentino bien marcado ha sido la causa de muchas de sus actitudes. Es difícil llegar a una conclusión del por qué de tantas razones, le es difícil saber con exactitud cuál de todas las razones que tiene en sus manos es el motivo principal del cambio, puesto que aunque sea bastante evidente se pregunta exactamente dónde quedaron pegadas todas esas palabras que antes flotaban en el aire y le hacían sentir de tal manera que muchas veces olvidad incluso quien era.
Es claro que no es tan intenso como la primera vez, que la prevención inconsciente se ve marcada en sus acciones. Tiene miles de señales que le indican exactamente lo que no debe hacer, pero de cierta manera no le gustan las reglas, le gusta irse contra la corriente y estrellarse con el suelo bien duro para aprender de cada caída, cree que la salida más fácil no siempre es la adecuada pero no sabe en qué punto parar. Muchas veces se ciega, muchas veces sabe que no está haciendo las cosas en pro suyo pero es una persona bastante terca; sabe que esto le puede perjudicar, que probablemente no sea el camino adecuado y quiere gritar, quiere muchas veces salir corriendo como un niño con miedo, esconderse entre los campos de trigo y jamás ser encontrada, pero es claro que no es la salida, así que prefiere degustar el amargo sabor de la desidia y de la frustración que le produce escuchar siempre lo mismo pero no poder obtener lo que desea, por lo que ha luchado hasta donde ha podido.
Es bastante soñadora, es una persona llena de sueños, de metas por cumplir pero que muchas veces se siente terriblemente frustrada y le gustaría saber exactamente para dónde va con todo eso, se pregunta muchas veces si será capaz de llegar al punto a donde desea llegar. Muchas veces se admira a sí misma y muchas otras veces se castiga a sí misma con pensamientos autodestructivos. Pero bueno, qué más da decir quién es ella, qué más da pensar si ella soy yo o si es un ser ajeno a mi. ¿Quién es? Ella muy bien lo sabe y si usted tiene algo de idea acá no sólo se está hablando de una persona, son dos, son ella y ella, ella y lo que no le pertenece y por lo que lucha.
Hay noches donde se acuesta motivada con ganas de seguir adelante con eso por lo que ha luchado últimamente, pero muchas veces después de eso al ver como todo se tambalea no se siente segura de si quiere seguir envalentonándose y mirando a su alrededor a ver cuales son las demás opciones porque no las hay. Tiene dos caminos, dejar de luchar e irse bien lejos de su objetivo, o simplemente ir al ritmo de cada decisión que ella tome puesto que en este momento el control no es del todo suyo.
¿Qué hacer? Es difícil confundir indecisión con falta de carácter, a veces es molesto para ella verse reflejada en personas débiles, pero lo que le causa curiosidad es como ella hace para ayudarles a levantarse más no poderse levantar a sí misma aplicando lo que ella ha venido diciendo. Es ridículo, patético, siempre dejando todo para más adelante cuando tomar una decisión no es tan difícil. Esa maña de querer ir siempre más allá, hasta donde lleve la corriente, esa costumbre de no parar en el momento adecuado sino hasta que se ha tocado fondo... esa es ella.
¿Y cómo saber cuándo parar? ¿Cómo saber cuándo dejar de extrañar? Bueno, no sé, es difícil responderle algo así a una persona terca que siempre tiene una respuesta efímera para todo.
En fin es hora de ir a evitar...
Felices fiestas para todos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

+Sumas y restas paradógicas+

A veces me queda grande, no es que se me facilite mucho destacar ciertos pensamientos, ciertas emociones, esas que se sienten pero que no tienen algún tipo de explicación. Es curioso como funciona la mente, es curioso como se siente el alma de vacía muchas veces, como se intercambian palabras por un poco de consuelo, algún tipo de apoyo que finalmente es un simple consuelo para diluir la realidad en fragmentos de hipocresía, de libres pedazos mundanos de nada que se quiebran con la fragilidad.
Es fácil sentarse a ver pasar el mundo, a ver como todo se aleja y uno simplemente deja ir cada sensación con desazón pero con un sabor único de tristeza por no poderse arrancar ese increíble sentimiento de decepción, de impotencia, ese maldito sentimiento que empieza a comerse como el moho el alma de a pedazos.
Infinidades de palabras, varios estados, varias facetas, entre esas el engaño, el adiós, el bienvenido seas, la caja de Pandora, el caos, la insatisfacibilidad, el desdén pero el horizonte borroso que se pinta a simple vista. Ese horizonte que no se sabe exactamente a donde es que ha de llevarle a cada uno, pero que se pinta. Para muchos el comienzo de todo, para otros el final o la simple estabilidad; hay a quienes les tiene sin cuidado.
Aquél que se acongoja así mismo con sus propias palabras no es más que un triste obligado a sonreír en pleno juzgado para su muerte. No es más que el bufón de la gente, aquél que está allí con una sonrisa en la cara, con una energía que tal parece real y quien al llegar a su destino y al retirar el maquillaje tan sólo puede percibir una mirada triste, una mirada vacía, sínica y desinhibida. Con la cara pisoteada, lleno de cansancio sólo opta por irse a dormir, a descansar a dejar que su mente se libere de la realidad que le pisotea cada parte de su cuerpo; sólo desea soñar.
Llega el atardecer, el amanecer, la noche, finalmente da igual. Quien se flagela por sus propias acciones está finalmente sentado casi que rompiendo cada letra que se atraviesa por su cabeza. Lleno de rabia se mira al espejo, le golpea hasta que lo rompe y sus manos comienzan a sangrar, pero ya el dolor físico no le aflige, ese siempre termina por curarse, la sangre derramada no será jamás igual que las lágrimas que lloró su alma en instantes de desesperación, el dolor físico es simplemente una excusa para liberar la tensión interior que es aquella que le aflige, aquella que hace que se acongoje en su propia compasión.
Entendimiento, flagelación por aquél odio interno que le produce la impotencia de no poder alcanzar lo que desea por el simple hecho de no sentirse capaz de alcanzarlo, el sinsabor que le deja una lucha casi mortal, una batalla sin sentido que le ha dejado la mitad de su ejercito muerta y la otra mitad malherida al borde de la muerte.
Interrogantes, sólo interrogantes en sus ojos, en su mirada, en su cuestionamiento interior, sólo se ve pintado en la cara de cada débil a quien un día le hizo daño. Sólo puede comparar su desdicha con la fascinación que le perturba pero que le proporciona el sufrimiento ajeno. Quizás sea por eso que paga ahora con su propia podredumbre interior; probablemente por eso fue que decidió una vez más mirar con su mirada narcisista al espejo y encontrarse con una cara demacrada llena de infinitas arrugas carcomiendole el rostro. La podredumbre de su alma finalmente se manifestó en su calvicie, en el odio que se tiene a sí mismo por verse de tal manera. Su extremista manera de contemplar la vida, su fascinación por el odio, por la deslealtad y por la soledad que ahora le carcome le agobia, le agobia la existencia, pero ya es demasiado tarde, los años han decidido cobrarle cada hora de existencia con desidia y con rencor, el mismo que sintió con el pasar del tiempo.
Simplicidad, un sueño efímero convertido en hipocresía, ensueños marcados en las hojas secas, la misma fragilidad con la que se rompe a medida que se da un paso sobre ellas, la misma fragilidad con la que el hielo se rompe al posar un pie y dar un paso en falso para caer en el agua helada que roba cada indicio de pureza cuando se cae entre las aguas negras.
Fatalismo, incredulidad, ridículo pero perpetuo en algunos casos, engaños. Tantas adivinanzas en juegos de preguntas que frustran, que arrastran, que simplemente abandonan y dejan a la deriva. ¡No más! No es bienvenida tal sensación de desigualdad cuando bien se sabe que la igualdad es lo mismo que nada, que se camufla en la desconfianza, en la indecisión de aquellos que bien clara tienen la respuesta pero que no son capaces de afrontar las consecuencias de ella. Adivine usted quién, adivine usted por qué. Es imposible recordar las marcas, las etiquetas que se nos lanzan encima para aprisionarnos mientras nosotros sumidos por el temor actuamos por defecto. Es imposible cuestionarlos a ellos si no son capaces de hablar con la verdad. Son frívolos, desean cada pieza que pueden obtener de los demás. Son tan frívolos como irreales, como ridículos, como creados por la imaginación propia de aquellos dementes sin control. Aquellos estrafalarios seres sumamente detestables con los cuales todos habremos chocado un par de veces cruzando la calle.

lunes, 13 de diciembre de 2010

+Sí...+

Espacios recónditos, imágenes soñadas, deleites varios y un par de sabores. La esencia bien marcada y los ensueños bien perdidos, suspiros varios alojados en la inmensidad, ya no sé a donde botarlos.
Tanta discreción, algo de fascinación. Es ilógico como irreal, es tan ilógico como tratar de encontrarle sentido a cada suspiro que sale de mi boca; tan ilógico como tratar de contar cada pestaña de mis ojos y separarlas por tamaño...

martes, 7 de diciembre de 2010

+Esta, nuestra historia (comienzo)+

Ella es mi música, es mi arte, es el papel donde deseo escribir cada una de las notas musicales que invento cantándole suavemente al viento para que lleve cada una de las palabras que poso sobre los acordes que me inspira a sus oídos.
Quiero cantarle canciones, contarle cuentos donde ella sea la protagonista pero no lo sepa. Quiero regalarle un mundo que empiezo a crear sólo para ella. Quiero que me regale un poco de su sonrisa para dibujarla y recordar que esta hace parte de la mía cada vez que me levanto y miro por la ventana buscándola entre las nubes, entre el firmamento, entre el rocío de la mañana.
Busco escuchar su voz en las canciones que me ha regalado, busco encontrarla entre mis palabras, las que últimamente he venido regalándole sin medida. La busco entre mis manos, entre mis brazos y busco ese olor tan único de ella, busco el sabor de sus besos en el café, en mi almohada. Deseo desnudar su alma y que ella desnude la mía, que descubra cada pequeño detalle que no muchos o quizás ninguno conocen. Deseo tantas cosas pero las palabras no alcanzarían para describir todo aquello que anhelo.
Me veo al espejo, me veo buscando en mis ojos la mirada que suelo tener pero no la encuentro, ¿quién es esa persona que se refleja? Busco lágrimas en mis pestañas, pero ahora parece que mis ojos han tomado una especie de brillo, algo que desde hace algún tiempo se había extinguido del todo, algo que no lograba descifrar. ¿Será ella? ¿Será?
Vivo en un sueño constante, vivo soñándola. Sonrío tiernamente cuando miro hacia mi pared blanca y veo su huella marcada a diario, veo también la primera rosa que ha regalado en toda su vida y no puedo negar que me siento especial, que esa rosa tiene un mundo y una historia que siempre quedarán marcados en mi vida. Veo su sinceridad marcada en sus ojos, en sus pupilas que muchas veces la delatan. Siento su respiración cerca de la mía, también siento su pulso y siento ganas de quererla, de adorarla, de amarla de la manera única que podría amarle a ella, porque no tiene comparación.
Palabras van, palabras vienen, pensamientos varios de muchas clases, es simplemente incomprensible, es absurdo muchas veces pero no pienso hallarle explicación porque no la necesita, simplemente hay que sentirlo para tratar de entenderlo y esta vez me conformo con sentir, con sentirla, con sentir sus manos sobre las mías, sobre mi rostro, acariciando mi pelo mientras cierra sus ojos suavemente y se acerca a mi boca para alterar cada partícula que se halla en mí con el sabor de sus besos. ¿Por qué haría entonces de entenderlo?
Siento que cada palabra que escribo se queda corta aunque me sienta netamente inspirada por ella a escribir lo que hoy acá me hallo escribiendo. No es descriptible, es simplemente ella, es un sueño, es una historia, pero no simplemente una historia más sino una de esas pocas que de verdad dan ganas de vivir, de sentir, de escuchar, de escribir y de contar por más que sólo ella y yo seamos quienes la entendemos. Ella es mi historia, la historia que quiero escribir de aquí en adelante durante un tiempo indefinido; quiero que sea ella quien me de la innata inspiración para escribir esta historia que apenas comienza y que me está gustando tanto...

lunes, 6 de diciembre de 2010

+Memoir+

Me gusta sentarme noche a noche, con la ventana abierta viendo como se cuela el frío entre los rincones de mi habitación y como un par de canciones me ponen a recordar, me hacen transportarme a otros lugares. También me gusta sentarme, o quizás muchas veces acostarme, mirar el techo, sentir las cuerdas de la guitarra, tocarla, hacer canciones, revolverme el pelo, reírme y luego desesperarme por no lograr llegar a la nota que deseaba llegar.
Me gusta ver llover algunas veces, pero me gustan más las noches estrelladas, aunque si no tengo con quien compartirlas, son pocas la veces que me atrevo a apagar la luz para soñar sola con ellas. Pocas veces suelo posar mi mirada sobre la luna y pocas veces me he atrevido a soñarla.
Infinitamente he buscado el rocío de la mañana, pocas veces he dibujado en las ventanas al amanecer, sólo sé que me acompaña muchas veces el halo y el humo de un cigarro que se desvanece lentamente con mis pensamientos. En las cenizas se hallan memorias varias que a veces rescato pero que prefiero borrar del panorama efímero para luego volver a recordarles cuando pretendí tenerlas lejos y del todo olvidadas.
Hoy hace varios años solía ser muy diferente todo, no sé, quizás más inocencia, menos fugacidad. Eran tiempos extraños, un poco vacíos pero un poco más tranquilos que los últimos dos años. Casi no habían preocupaciones, fue en comienzo de muchas cosas y bueno, aquí me hallo hoy, sin extrañar mucho pero sí anhelando un poco de la paz que se respiraba por esos días que no fueron fantásticos pero eran más jóvenes.
Me siento de nuevo entonces desde la tarde a sonreírle al cielo, a las nubes opacadas, a prender inciensos que vayan escabulliendo en mi entorno, dentro de mi, que saquen de mi profundidad lo oculto y quede expuesto a mi realidad. Sonrío de nuevo, ya comienza a hacerse de noche, pienso en ella, pienso en su felicidad y en la mía. Me recuesto con los brazos bajo mi cabeza y pienso en ella, pienso en su sonrisa, en el sabor de su boca. En los miles de planes que tengo con ella pero de los que ella no es consciente, en las cuantas veces que mi mente me ha querido traicionar para pronunciar dos palabras que aún no considero adecuadas. Pienso en ella y me hace feliz el tan sólo elevarme con ella en mis sueños, mientras sueño despierta, mientras me envuelve la penumbra, la música, el ambiente, las ganas de quererla en mis brazos y nunca dejarla ir; las ganas de amarla tanto que no deje de sonreír.
La quiero a mi lado la quiero ya mismo conmigo. Quiero fundirme en su pelo y besarla hasta que se me haga tarde, ahogarme en sus besos, llenarme de ella, de su respiración. La quiero junto a mi en este preciso instante.

domingo, 28 de noviembre de 2010

+Tarde+

Tarde, fue muy tarde cuando se dio cuenta que me podía perder. Tarde fue el momento en el cual no se dio cuenta que me estaba alejando con sus palabras, con sus barreras, con sus actitudes, con su orgullo.
Tarde fue cuando le gritó al espejo y no le pude gritar de vuelta porque cuando yo gritaba no había nadie al otro lado que me devolviera al menos el eco de mi voz. Le dí todo y se quedó con ello, se lo llevó bien adentro y no sé donde lo dejó guardado. Tarde se dio cuenta que en algún momento daba todo por ella, que incluso abandoné muchas cosas por el simple hecho de deberme del todo a ella.
Se le hizo tarde para tratarme de decir el por qué de sus acciones, de sus palabras, de su desidia. Fue tarde para que notara que me hacía más daño del que se imaginaba con su presencia-ausencia. Fue tarde entonces cuando descubrió que no podría estar con ella el resto de mi vida.
No puedo negarme al hecho de que muchas veces sus palabras me ponen a tambalear, que muchas veces los impulsos me ganan, que muchas veces puede más el corazón que la cabeza, que lo lógico se vuelve ilógico cuando le doy espacio a mi cabeza para que piense más de la cuenta.
Me quiso dejar ir, me quiso quitar la cuerda que me ataba a ella, a su vida, me quiso dejar elevar lejos en busca de otros caminos y precisamente cuando vio que mi vuelo iba más alto de lo que se imaginaba, no supo si quería dejarme ir. Es una situación bastante extraña, algo antes jamás experimentado. Algo nuevo que muchas veces no sé cómo manejar, pues se me sale de las manos.
¿Por qué se le hizo tan tarde? ¿Por qué dejó que el tiempo se encargara de llegar hasta este punto? ¿Por qué por una sola vez en su vida no fue capaz de hablarme sin miedo si le demostré tanta claridad en este tiempo?
Pretender es engañarse a sí mismo, pretender es sólo anhelar algo que evidentemente no sucederá porque por motivos varios se convierte en algo impredecible. Es claro que sus palabras hubiesen podido hacer mucho en este momento, ahora son sólo lamentos, quizás arrepentimiento, quizás tantas cosas que no sé cómo podría llamarlas.
No es tan difícil levantar el teléfono, tampoco es muy difícil pronunciar un "te quiero" que está colgando en la punta de la lengua. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no dejar por una vez en su vida el orgullo de lado y hablar con naturalidad?
Fue muy tarde, pero aún así no hay por qué sentirlo, no hay por qué pedir perdón.