lunes, 12 de julio de 2010

+Rojo atardecer, violeta amanecer+

Pierdo el ritmo de mi vida cuando me hallo en sus ojos tan llenos de vida. Lo sueños se convierten en realidades paralelas cada vez que me hallo en el campo de amapolas al cual me lleva en su regocijo con la vida. A veces incluso daría parte de mi vida para que fuese feliz en mis brazos, para poder delinear cada pliegue de su cuerpo al ritmo de canciones varias que me hacen recordarle sin razón, sin motivo, sólo el tenue brillo de su sonrisa.
Me gustaría dibujar las lineas de su cuerpo lentamente hasta que la noche se convierta en amanecer, hasta que el cielo casi negro de la noche, se convirtiera en un azul suave, lleno de pequeños rayos anaranjados que hacen que se vea casi violeta.
Su olor me hiela, sus labios me besan suavemente al amanecer, sólo quiero que la noche no termine y que la madrugada sea eterna, que me bañe en su rocío, que me congele la suavidad de la lluvia de estrellas y que me envuelva la mañana en un crudo amanecer que quizá nunca pueda volver a sentir de la misma manera.
Unas cuantas palabras, una cobija de pensamientos y miradas llenas de todo menos vacío. Miradas que se crucen mientras la magia recorre nuestros cuerpos y nuestras almas desnudas. El calor de una conversación, el calor de su abrazo, los recuerdos que luego arderán como brasas calientes y que en su interior se queman, su humo será nuestras palabras y nuestros pensamientos. ¿Cuándo le volveré a ver de aquella manera?
Una voz suave, dulce, llena de ternura, un campo de amapolas que intenta curar heridas, un campo con un horizonte amplio, un par de árboles que no dejan nublar nuestra vista, un par de velas llorosas y una esencia que aún no logro identificar. Eso es, eso es, quiero respirar aquél aroma, quiero difundirme en el hecho de vivir, fundirme en mi esencia, en los pensamientos momentáneos, cantar las letras que me regala cada vez que emite un sonido con su voz. Quisiera conocer entonces cada frágil rincón que allí se halle, conocer, reconocer, sentir, acariciar y vivir cada segundo como si fuese el último de mi noble existencia.Quiero que me haga cuestionarme y que me cuestione, quiero hacerle cuestionarse y agregar el toque secreto que hace falta en su vida. Quiero armar y desarmar, quiero derramar hasta la última gota de voz que en mi cuerpo se halle. Quiero entonar un coro y convencerme a mi misma de aquello que siento.
Quiero vivir momentos llenos de pureza y de sinceridad; deseo no despertar aún sabiendo que es mi realidad amar cada segundo que se quema a su lado, quiero sentir, quiero sentirme humana, quiero, quiero y quiero...
Quiero creer, quiero soñar, quiero que sea a su lado, quiero que mis palabras logren cautivar su ser...
(...)
Deseo despertarme con su voz y con un beso suave al amanecer. Anhelo...

domingo, 27 de junio de 2010

+Introducción al sosiego+

De nuevo es domingo, de nuevo me acuesto sobre tantos pensamientos y tantos recuerdo y por fin llego hasta este punto, este punto de inspiración que sólo logro alcanzar a tan altas horas de la noche. Después de varios días amargos y llenos de lágrimas, me encuentro concreta ante un panorama gris el cual trato de tornar visible pero que a veces me resulta bastante complejo de describir, e incluso, de interpretar.
Intenté engañarme varias veces pensando que no tardaría mucho tiempo en acabar con esto que me está carcomiendo por dentro. Tardé varios días pensando en cual sería la mejor solución, pero sólo me hice un nudo de pensamientos el cual nadie podría entender y que evidentemente no pretendo que nadie entienda; tanta claridad pero a la vez todo se torna tan difuso...
Tragos amargos, noches de alcohol sin control y noches en vela; noches en vela donde ardían mis ojos desesperadamente clamando por simple calma y menos desespero, y con ellos, mi alma rogando por un poco de orgullo, no tanta humillación ante sí misma que se carcomía lentamente mientas soñaba con un mínimo "te amo" que no volvió a recibir nunca.
Las noches se hacían frías, desesperadas, y me acongojaban en su rocío tan hermosas madrugadas que helaban, pero que tan hermosas se veían. Mañanas llenas de café y olor a desolación que me recordaban a cada rato cuan ridícula era. Sí, en eso precisamente fue que se convirtieron mis mañanas tanto soleadas como nubladas. En eso se convirtieron mis mañanas de este desolado junio tan lleno de cicatrices.
Varias emociones encontradas, un sube y baja de pensamientos y sentimientos que no cesaban. Cuando creí estar en el cielo me tumbaron a la tierra sin control alguno de la caída libre que se aproximaba ante mí, y fue allí cuando caí inconsciente, llena de dolor, de rabia, quizá con algo de amargura pero con satisfacción de permanecer viva.
(...)
Aquí estoy de nuevo, consciente y viva pero llena de dolores, llena de insatisfacibilidad y frustración por no haber podido alcanzar a tocar aquél firmamento que pintaba ser perfecto, no poder alcanzar las estrellas que tan cerca estuve de tocar. ¿Por qué no simplemente dejarme allí? ¿Tan patético es?
Mientras sostenía las ramas de aquél sauce, mi mente no cesaba de imaginar, no dejaba de sostener imágenes carentes de todo, carentes de realidad, tan sólo ilusiones, sueños frustrados, una imaginación que ni yo misma conocía. Pensamientos tan profundos que ni siquiera había llegado a conocer antes de ser quien había sido hasta aquél momento donde caí sin poder volar, porque me arrebataron las alas y tan sólo me dejaron llena de inspiración causada por frustración. Entonces, el viento golpeó mi cara y mi pelo, y así, robándome mis pensamientos, mis sueños, arrastrándolos a donde menos desee que llegaran; ahora se encuentran en sus manos y no hay manera alguna de recuperarlos. ¿Y ahora qué? Ya no sé, ya no quiero saber, ya no intento hacer nada por eso que cayó allí, ya no pienso sumergirme en fuentes de lágrimas una vez más, tratando de no ahogarme por la simple satisfacción de una mente que no recuerda, de una mente que prefirió dejar todo atrás y liberarse de cualquier dolor. Una mente que pretende creer que nada existió, que nada fue real y que es preferible olvidar y "perdonar" aunque no haya que perdonar.
Callo, no puedo articular una sola palabra. Sé que ahora quiero retomar mi vida, y entregarle mis sueños a alguien más, alguien que me ha cautivado y a quien deseo llevar junto a mi, pero que por mi maldita vulnerabilidad no puedo, puesto que los sueños y los sentimientos que pretendo darle se los ha llevado alguien más y creo que tardará algún tiempo recuperar todo aquello que en sus manos se halla.
Pronto será más pronto de lo que me imagino, apresuraré aquello que con tanta sutileza quería tomar. Nadaré lejos, lejos de aquél sauce, lejos de aquella planta que tan hermosa pero tan inalcanzable es.
Correré lejos, llevando mi alma dentro de un cajón donde nadie pueda tocarla de nuevo, besaré tierras santas y me iré lejos, me sumergiré lentamente hasta poder completar las partes que hacen falta de aquél rompecabezas, y por fin volveré a ser libre.
1...2...3...4...5...6...
(...)
Adiós.

domingo, 13 de junio de 2010

+Junio, el eterno retorno+

Quiero el tacto, recordar el sabor de aquellos labios, la simplicidad y la complicidad, quiero revivir y recordar, vivir cada segundo como si fuese el último de mi existencia. Sí, acá me hallo, encontrando las palabras precisas para no hacer de mi mente un caos brutal como lo ha venido siendo últimamente; quiero recordar entonces el tacto de tus huellas acariciando mi piel con suavidad y sin miedo, quiero calmar la sed de tus labios, el dolor que me aflige cada vez que de amar algo se trata porque sólo puedo recordarte a ti.
Quiero liberar mi alma, liberar pasiones, retraerme cuando de dolor se trate, retirarme cuando no haya más que decir y sólo sean tus ojos los que pueda ver, quiero, deseo y anhelo, pero nada está dentro de mi mundo real, no puedo tenerlo en mis manos ni sentirlo, ni palparlo, ni degustarlo con el anhelo con el que lo siento; todo es inexistente, es la vil causa de un recuerdo que arde y vive en mi piel como si aún existiese.
Divago en mis pensamientos dando pasos de gigante a ver si algún día logro olvidarte, a ver si algún día ya no eres tu quien se adueña de cada una de mis sensaciones, no quiero que seas tu quien me lleva en su recuerdo, ni quiero que seas tu quien en mis recuerdos se encuentra. Quiero dormir profundamente a ver si así logro sacarte, a ver si así soy tan fuerte como para poder afrontar mi realidad, la realidad que me golpea cada vez que abro mis ojos y me doy cuenta de que ya no estás a mi lado, de que tu respiración ya no es compartida y que me hace darme cuenta que a veces tu aire me oxigena más que el que me pertenece.
Peleo entre sonrisas, evado preguntas simples, finjo una felicidad inexistente a ver si de una vez por todas me convenzo a mi misma de que ya no estás, no estarás, pero me devuelve a la realidad, me devuelve a mis pensamientos, y vuelvo a ti sin querer pero anhelándolo inconscientemente. ¿Qué es lo que me lleva a ti? Creo que todo, creo que nada. ¿Por qué pertencerte cuando no me perteneces? ¿Por qué amarte si sé que no debo?
Miro la hora, los minutos pasan lento y ni hablar de los segundos que me carcomen sin piedad, ni hablar de cada parpadeo, cada inhalación, cada exhalación; ni hablar de cada bocanada de humo que va acompañada de tu sabor, porque hasta eso me hace recordarte, el sabor a cigarrillo me hace recordarte. Siento y vivo, pero a la vez me hace desvanecer, caer junto a ti pero a tus pies, caer ante el vacío de tu mirada, de tus palabras, donde sólo me ahogo, donde sólo me resisto ante la dulzura, donde mi mente se cobija con sus lamentos y sollozos momentáneos que me da pie para creer que es mi fin.
Deseo que sólo sea un mal sueño, no sabes como sueño, no sabes lo que sueño, pero estás normalmente en ellos, y eres tu quien me busca. ¿No te basta ya con meterte en mi realidad para hacerme irreal? ¿No te basta ya con mis lágrimas? ¿No te basta saber que te amo?
Liberame, házme real, no me obligues a odiarte porque sabes que no puedo, por más que lo deseé empedernidamente no puedo odiarte, porque te amo, y para mi no es real que del amor al odio sólo haya un paso, porque no puedo, no quiero. Devuélveme las alas que cortaste, déjame volar libre, sin miedo, con satisfacción. ¿Te parece que estoy loca? Puede parecer, pero no estoy loca, sólo soy sincera, son mis palabras las que deseo poner aquí, soy yo la que no quiere dejar de sentir. Amo sentir, amo vivir, sólo no quiero sentir más todo esto que me aflige.
¿Qué más da?

domingo, 6 de junio de 2010

+Desasosiego y desvelo+

Se hielan mis palabras dentro de mi boca. Mis labios humedecidos por mi saliva se congelan mientras trato de reproducir con mi voz aquellas palabras que dentro de mi se congelan. Encima mío un cielo azul que me mira con recelo, nubes que soplan a medida que se mueven y me refugian en su color gris tormentoso. Mi alma grita internamente, me produce pensamientos extraños, es una especie de desdeño, es una especie de todo y de nada; es un recuerdo que me perturba, es una noche sin luna ni estrellas, una oscuridad perpetua que me invade por dentro bajo el sol de aquél cielo azul celeste que me regala su luz, pero que resulta siendo tan sólo una luz artificial que no me calienta como tal, que me ahoga, que me sofoca.
Dentro de mi una tormenta, truenos y relámpagos me cohíben de claridad, sólo una fuente de musicalidad uniforme que retuerce mis entrañas, que me hacen sentir ridícula, que me hacen desplomarme ante el reflejo de un recuerdo que arde muy adentro son aquellas que me hacen recordar cuan humana llego a ser en momentos de desespero como este.
Respiro sin calma alguna, una laguna mental me invade, me susurra por dentro que es mejor no sentir, pero es algo que no controlo, que no me deja ser lo que realmente soy en momentos como éste. Sigo respirando sin calma, como si el alma se fuese a salir de mi cuerpo, como si no pudiese soportar más esta oscuridad y este hielo que me congela constantemente. Y entonces es allí cuando me desplomo, cuando no existe ningún tipo de claridad y ningún tipo de pensamiento que pueda cambiar la situación. Sólo soy consciente de mi existencia pero realmente desearía no ser consciente de nada en ese momento, sólo quiero desplomarme y dejar que mi alma despegue y salga por la ventana.
Entonces me quejo conmigo misma, me culpo por todo y por nada, me culpo por el desgano, me culpo por llegar a un clímax inesperado, me culpo por no poder ser lo que deseo y por no poder tener aquello que anhelé tener pero que nunca fue del todo mío. Pero qué es lo que digo, ¿cómo es factible? Jamás fue mío, jamás fue así, ¿cómo pude pensar eso alguna vez? ¡Qué egoísta! ¡Qué ridícula! Realmente me aturde el pensar, el sentir, el vivir. El regocijo con el que el mundo entero avanza mientras yo me desplomo levemente. ¿Ahora qué?
Me tumbo sobre mis rodillas y opto por llorar, por auscultar todo aquello que oculté durante bastante tiempo; decido entonces tumbarme sobre mis propias palabras, sobre mi alma y decido salir por la ventana cuando la puerta está abierta. Opto por entregar lo que jamás debí, opto por ridiculizarme ante un montón de brillos intangibles, destellos inaudibles. Detesto el hecho de ser débil de no poder mantenerme parada sobre los pies, con los pies en la tierra, detesto el hecho de no poder acudir a mi misma cuando lo necesito por ser tan cobarde, por dejarme derrumbar por mi humanidad.
Tiendo entonces a desaparecer, a respirar por inercia, con miedo, con la pizca de orgullo que rescato dentro de tantos objetos y sentimientos que decidí dejar en el camino para que una ilusión corriera tras de mi pero que por supuesto me quedé esperando. Siento rabia, nunca llegó, nunca fue, todo fue un simple espejismo, todo fue nada y la nada lo fue todo para mi. ¿En qué momento llegué a ser parte de este sueño que en pesadilla ha de convertirse?
Cada día duele; duele y hace estragos sobre mi espalda, me encoje, me atrapa y a veces me hace pensar que no deseo seguir más, que sólo desearía dormir y despertar sin memoria. ¿Qué he de hacer? No sé nada, no hay claridad, no existe un horizonte en este momento porque la neblina agobia mi visión, me hace pensar que es un camino eterno sin fin. Me llama la oscuridad, me llama el delirio, un deseo inalcanzable de dejar todo y dejar de luchar por aquello que jamás podré palpar con mis propias manos, con mis dedos.
Deseo saltar desde lo más alto, una caída libre sin fronteras, sin ilusión alguna, dejar que todo se quede atrás en lo más alto y bajar; bajar hasta lo más profundo de las aguas espumosas de la cascada, nadar y dejar que el agua me limpie, me lave y me libere de todos esos dolorosos sentimientos que me afligen, que me sumergen con la gravedad. Quiero dejar atrás todo ese peso que cargo sobre mi espalda y regocijarme, revelar todas esas visiones. Deseo ahogar los fantasmas, deseo ahogar los recuerdos y perder mi esencia, comenzar de ceros y no invertir más tiempo en lo innegable, deseo surgir, deseo que el agua limpie mis heridas y las cure sin miedo, que me libre de los miedos.
Tormento, tormenta, nada más que una simple tormenta de verano que empieza pero que no tiene fin a corto plazo. No encuentro el final, no encuentro más que lluvia, no encuentro más que brisa y delirio, voces que me gritan al oído lo que no deseo escuchar. ¿Qué más puedo decir? Nada, no puedo decir nada porque ya todo está dicho, simplemente debo conformarme con un posible alivio, con el factible alivio del contacto, del tacto, aquél que no es el mismo que estaba esperando, aquél que no espero, pero que sé que recibiré. No espero un arrepentimiento banal, sólo espero por algo que nunca llegará y que hace que la suciedad me invada, que me haga sentir el alma oscura y escasa de satisfacción alguna. No aspiro encontrar una simple excusa, no aspiro interpretar arrepentimiento por consideración, no espero compasión disfrazada de arrepentimiento, jamás, jamás deseo lástima pero al parecer eso es lo que inspira sentir. ¿Y ahora qué? ¿Qué más? ¿Qué hay más allá?
No quiero, no deseo, nada, nada, como siempre nada, desespero, pánico cobijado por lágrimas de sangre que es lo único que puede obtener mi rostro después de noches de llanto, de frías noches donde mi alma se cobija con su propia autocompasión, donde las letras duelen, donde al empuñar una pluma lo único que obtengo es dolor hecho veracidad.
No más, no quiero más, pero sé que aún no es suficiente... creo que nunca lo será.

martes, 1 de junio de 2010

+En fin...+

Definitivamente hay momentos en los que simplemente no hay más que decir me aburre la monotonía, me aburre el sentir tanto; un poco más de lo que debería, de hecho. Es simplemente detestable, es simplemente...
Tantos sueños, tantos sentimientos encontrados. Definitivamente sonreír por inercia no es precisamente lo que siempre esperé.
Es todo lo que tengo para decir porque el resto se siente por dentro.

viernes, 21 de mayo de 2010

+Anónimo+

Fascinante el modo tan sutil en que se pueden decir las cosas, no tan fascinante el propósito de las palabras dichas de dicha manera, supuestamente para que no duelan tanto.
Es evidente que el ser humano creó un lenguaje el cual se tergiversa constantemente sin sentido, con miedo y mucho pudor, es la anestesia a la que recurre el ser humano para "no herir" sabiendo que muchas veces puede causar más daño del esperado. De eso estoy cansada, estoy cansada de las ridículas intensiones, estoy cansada de la ridícula hipocresía, de la confianza vendida y del refugio personal que cada uno ha decidido tomar. ¿Por qué esconderse bajo argumentos que no son válidos? ¿Por qué confiar en una mirada tan vacía?
La verdad no sé, no tengo claro cual es el sentido de una vida tan banal, de una vida tan llena de vacíos y pocos recursos para un cambio. No entiendo la complejidad de lo complejo y tampoco entiendo la facilidad de comprensión que algunos seres poseen. No comprendo tantas cosas que no sé si me hace complicada o simplemente muy básica.
¿Estará de más entonces encontrarle sentido al crujir de la madera? ¿Estará de más recalcar que mi vida se basa en los pequeños detalles que no muchos notan pero que me hacen feliz? ¿He de ser por eso un ser extraño? La verdad es que no me importa cuan extraño parezca, es mi manera de disfrutar la vida, y aunque sé que muchos lo cuestionan y no lo entienden, así es que me siento feliz, sin tanta ridiculez, sin tanto miedo a pronunciar palabras hirientes, sin pensar tanto antes de hablar. Sólo se dice, sólo se siente, sólo es, lo es todo y no es nada a la vez.
¿Por qué llegar al punto máximo donde simplemente se explota sin compasión alguna? Porque es necesario tocar ese límite y estimularlo para que cada palabra que aquí se encuentra escrita, cobre el sentido de rabia, odio o lo que sea necesario y que de tal manera exprese aquello que por medio de palabras puedo lograr. La pasión que se encuentra escrita entre este manojo de renglones no es la simple inspiración de un ser que se encuentra descontento, va más allá de eso, pero depende del lector la interpretación que quiera darle, y si es usted tan profundo de llegar a comprender el significado de los sentimientos aquí planteados, creáme que he de sentir admiración ante el poder de su mente de conceptualizar nimiedades.
Es una noche fría, podría decirse; aún no sé si me gusta la canción que escucho y aún me pregunto por qué no la cambio, pero debe tener algo que me ata a ella, al menos no es tan en vano. Escribo, muevo mis dedos a una velocidad considerable y leo palabras provenientes de personas tanto agradables como simples y vacías. Noches en vela en busca de inspiración, y hoy como hace mucho tiempo no sucedía, vomito palabras, sin sentido, frases que probablemente no tienen mucho sentido, pero que tienen un trasfondo divertido. Miles de ideas atravesando mi mente. El hielo crujiente dentro del vaso me exaspera un poco pero a la vez me da una sensación satisfactoria, agradable. También el sonido del papel quemado de cada cigarrillo, mientras se quema, quemo mis minutos, quemo el tiempo del cual soy enemiga; mientras se queman y se vuelven cenizas como los minutos que pasan y que me quitan un poco de vida. ¿Por qué habrá de existir el tiempo? ¿Por qué excusarse en éste? No lo entiendo, el tiempo es tan ridículo como las conversaciones, el tiempo es tan intangible que en serio logra cautivarme y molestarme.
(...)
Lágrimas, la creación, la facilidad de exaltación, no comprendo aún a donde pretendo llegar, de hecho no sé si tenga aun fin este montón de palabras, este texto ridículo, esto que aquí planteo, pero así es la noche, así es como me cobija bajo su firmamento, sus estrellas, es como el mundo me envuelve en sus millones de cosas hermosas inexplicables, como logra envolver mi alma e inspirarme y como me lleva a balbucear, a enloquecerme levemente con el sonido de una simple voz, con con los sentimientos encontrados en cada frase que leo y que escribo. Sé que soy innata y eso me fascina, sé que nada me fuerza a escribir, a sentir, tal vez sólo es el hecho de ser humana, de tener que trascender.
Sólo son reflejos, sólo es un reflejo de luz, sólo me ilumina y me siento el único ser dentro de una sala, en un escritorio, con ansiedad, con deseos que le carcomen el alma, ese deseo de gritar y clamar por su libertad de expresión. Soy ese ser que ha decidido botar todo al vacío por ser feliz y más que ser feliz, simplemente sentir, sentir para ser humana, para no ser de piedra, así eso incluya lágrimas, sonrisas y deseos varios de acabar con todo en algunos momentos. Soy un ser a quien le encanta saborear cada momento y sacar de él cada sabor ya sea dulce o amargo. Esa soy yo, ¿o es que acaso soy sólo voz y letras?
Sigue siendo de noche, por mi escribiría hasta el amanecer, pero sinceramente quiero guardar un poco de inspiración para reír un poco más, para sincerarme de nuevo conmigo misma y con los demás, sin máscaras, sin miedo a ser quien he sido siempre. No más, no más, no más. Se acabó, es hora de acabar con esto. Soy libre, mi alma se siente liviana, mi alma se siente de nuevo ella misma, y me da satisfacción porque entonces somos de verdad, o al menos eso creo.
Noche, madrugada, mañana y día, invierno, primavera, verano, otoño, de nuevo invierno, el ciclo es básico pero cada uno de ellos conserva algo especial y trae consigo algo, ya sea regocijo o qué se yo.
Palabras van, palabras vienen, amo amar, amor reír, amo llorar, amo desear, anhelar. Amo tantas cosas que por la misma razón las odio.
Este es el fin.

martes, 11 de mayo de 2010

+Regret+

Silence, just a few hours apart and I can't even think of the feelings I've ripped apart since everything's gone. I thought this could be renaissance for me, but actually isn't more than deaf words screaming at me and remembering me how weak I am. I wish I could just shut them up, they're senseless, but I must admit I've never felt so weak until now.
Hours are my worst enemies, I can't even realize if I'm dead or I'm still alive...
1,2,3,4,5... I'm still counting, I'm still counting every breath I take, every time I just inhale hopeless... Finally I lay down, I just want to watch the stars as I used to, when I felt free, when I was completely sane. Why cant I just deal with this situation? Hours are burning me and the "tic-tac" is killing me slowly, is tearing me down, so I think, "why I just don't stand up and keep on walking?..." but then I remember that my memories walked away with my feet and I'm no longer able to walk. Then I try to shout, but I just realize my voice was taken away since the day I decided not to listen to my thoughts anymore.
Why so much hate? Why is there so much noise around me when I'm all alone?
...Oh well, I'm not quite sure if I'm alone, I don't really know if I'm just a character created by someone else, I don't even know if I'm living on a dream or if I'm dead. I just know this was supposed to be a new beginning, but it isn't, and it makes me anxious, it makes me weak, it makes me feel I'm here but actually no body listen to me... So now what?
The sky is so dark, the glance of the stars is inspiring, I wish I could scream, I wish I could share my feelings with someone else except from this stupid nature that surrounds me. Nature is gorgeous but it doesn't help my reactions, it doesn't help loneliness... it doesn't help not to think of you.
How long should I wait until someone come and help me? I guess I can stay here and no one will come, because I know nobody will notice I'm missing... I know, I deserve it after all, and that's why I'll stay here waiting for my fate to bring someone that makes me happy, that makes me smile once again and who gives me some hope, but I can't trust my fate at all, so maybe it's better if I stay here... Yes, I'll stay here until I die if it's necessary (or I am already dead?) Anyway, I'll wait here, smoking, drinking, lonely under this dark sky, under these beautiful stars which are my only company, and then, when it rains, I will drink every drop I can until I'm completely drunk, until I regret my feelings, until I regret letting you down at that time until you died, letting you down, when I was the one who was supposed to leave, letting you down knowing how much you needed me to live...

domingo, 2 de mayo de 2010

+Un concepto minimalísta existencialista+

Llega un día en el que el ser humano se sacia de palabras, hipocresía y de su misma realidad. Llega un punto en el que el ser humano necesita un cambio pero no sabe por donde empezar para cambiar aquellas cosas que tanto le molestan.
La vida es un estudio diario de situaciones y más cuando se es un buen amigo o se es alguien que verdaderamente sabe escuchar y aconsejar. Entonces de ahí salen las ideas y la inspiración para volver a escribir, para volver a soñar despierto y para retroalimentarse a sí mismo, sabiendo entonces qué es todo aquello que uno mismo no desea ser y que ya alguna vez fue. De eso se trata, de ser uno mismo, de vivir sus propias vivencias sin que nadie le enseñe a uno a caminar sobre las plantas de sus propios pies.
Conocerse a sí mismo resulta una cuestión de años, de toda la vida, cada día conocemos más cosas y conocemos nuestras reacciones ante ellas, cada día somos más independientes (lo que para mi no significa no necesitar de los demás, sino saber vivir por uno mismo hasta donde los límites y las barreras lo permiten.) El concepto de libertad es escaso, ¿hasta qué punto somos libres? ¿Hasta que punto somos verdaderamente honestos con nosotros mismos? ¿Quienes son aquellos que nos juzgan y quién juzga a todos aquellos que nos juzgan?
Miles de frustraciones a diario nos bombardean. No estamos conformes si hace mucho calor o si empieza a hacer frío. No estamos contentos si nos aman en exceso y nos quejamos cuando carecemos de amor. Así es que funciona, es una cadena, los que mucho tienen, anhelan poco, los que poco tienen, anhelan demasiado, pero el punto es que anhelamos sin parar porque jamás será suficiente lo que tenemos en frente nuestro.
Amamos y nos aman, pero casi siempre quien nos ama es a quien no correspondemos, y precisamente, cuando llega alguien que nos corresponde, un ser ajeno a ése otro nos roba la felicidad o nos roba los sentimientos por aquél ser que tanto idolatramos. Eso es, esa es la vida, decisiones varias, decisiones que a veces duelen, pero que finalmente cada día nos hacen más fuertes.
Ser humano no está mal, ser humano es ser y tratar de vivir las experiencias al máximo dentro de los parámetros de libertad establecidos por la moral. El ser humano es ser realmente, es pertenecer a una humanidad establecida durante millones de años, que evidentemente es disfuncional y nos ha llevado a vivir en el mundo que vivimos el día de hoy.
Algunos por ególatras y otros por depresivos. Algunos por vacíos y otros por intelectuales; siempre estamos tocando fondo y siempre estamos a los extremos, porque verdaderamente jamás habrá algo perfecto o intermedio. Cada uno de nosotros es un ser, y como Ser que somos, es más que ser un Ser vivo, entonces nos llenamos de sentimientos como el odio y el rencor por el temor a ser desafiados y a ser derrumbados del lugar donde estamos.
Unos por tercos, otros por sabios y otros porque no quitan ni ponen, porque no dejan huella y resultan siendo larvas de una sociedad a la que pertenecemos. Siempre estará el que se considera tonto, siempre estará el intelectual, el emocional y así, y es por eso que el Ser humano es mucho más que ser, va más allá de eso, porque aunque por muy independientes que parezcan necesitan de los otros para crear el balance. Todos tenemos nuestro espacio y necesitamos que se nos sea respetado, pero es evidente que la vida no funciona sin los demás al rededor causando emociones que le dan ese sabor especial a la vida que vivimos.
La historia de la existencia ha sido divida a medida que pasa el tiempo por épocas, épocas que marcan la historia y que nos hacen ser hoy en día lo que somos básicamente. Están los tiempos existencialistas causado por post-guerras si se habla en un contexto general, pero aplicado al individuo como tal, se convierte en la vida de cada individuo. Aplicado en un concepto minimalista de la vida, cada ser humano tiene un proceso que se vive tanto de manera minimalista sacado de un contexto general que tiene la historia de nuestro planeta, del lugar en el que habitamos y en el que crecemos a diario.
Vemos girar el mundo y muchos se quedan en tan sólo eso, muchos otros trascendemos de alguna manera u otra con ansias varias de ver cambios, de precisamente trascender y no quedarnos siendo sólo seres que habitan y casi que levitan sobre la faz de la tierra. Muchos nos preocupamos realmente por dejar huella en la vida de algunos que a veces ni siquiera lo merecen. Muchos queremos ser el complemento de la vida de otros y no quedarnos sólo en "vivir la vida" porque nos tocó llegar acá.
Muchos consideran la vida como un milagro o como un obsequio grato, pero muchos otros no desean vivir más y toman la vida como un castigo impuesto por seres egoístas con deseos de traer al mundo a seres que no tienen la más mínima idea de su misión sobre la tierra. Muchos perdidos, muchos encaminados dentro de un concepto limitado.
Finalmente llegamos a conclusiones y recaemos muchas veces, lacerándonos dolorosamente y culpándonos a nosotros mismos de las desgracias de los demás, pero de lo que no somos conscientes es de que nosotros no somos dueños sino de nuestros pensamientos y de nuestras decisiones y que sólo nosotros podemos alterar nuestra vida y nuestras emociones, los demás actúan por sí solos y no son ellos los culpables de que la vida de algunos sea una total miseria sin rumbo y sin sentido. Definitivamente no somos nosotros quienes tomamos las decisiones que quieran los demás, porque si bien es cierto no podemos pensar por los demás, sólo podemos persuadir por medio de vivencias propias.
El deseo de vivir se ve reflejado en el concepto propio de la vida. No es cuestionable, es simplemente racional. Necesitamos desahogarnos para ser nosotros mismos, puesto que vomitar palabras o emociones es lo que nos libera de presiones, es lo que nos libera finalmente de lo que es "el mundo de mierda" para muchos, pero que es "el paraíso" para otros. ¿En cuál se encuentra usted?
No me subestime, no intento decir que su percepción del mundo deba ser cualquiera de esas dos, sólo hablo de dos conceptos muy generales (y extremistas) que se acercan mucho a la percepción del mundo exterior.
Permítame entonces volverle a hacer la pregunta, ¿cuál es su percepción del mundo exterior sabiendo que su mundo lo construye usted mismo?

jueves, 22 de abril de 2010

+Mentes de plástico+

Siempre supe que no pertenecí nunca a ese lugar. Un salón de té lleno de falsedad e hipocresía no es, no fue, ni será el lugar adecuado para mi.
Tantas palabras vacías rodeadas de cerebros vacíos y elitistas. Tantas sonrisas ridículas y adulaciones que sólo ellos podrían creerse mientras piensan todo lo contrario... definitivamente no es lo que espero. ¿Ahí que papel podría jugar yo? ¿Qué tanto podría aportar a una conversación donde sólo se habla de ropa, cremas, marcas costosas y ridiculeces momentáneas poco profundas?
Debo admitir que prefiero vivir en mi realidad, así duela. Al menos en mi realidad vivo y respiro sin estar pensando cuantas arrugas me van a salir cada vez que sonrío, y qué pensarán de mi ropa como si fuese una competencia por ser el mejor maniquí dentro de un salón de té que huele a egocentrismo.
Todos hablan de dinero, de negocios y es una competencia de géneros brutal. A quien más respetan es al más petulante, sabiendo que es poco el talento que los caracteriza. Miran con la nariz hacia arriba y por encima del hombro, como si uno ni estuviese a la altura de quienes también desean tomar un café. ¿Por qué no dejar tirado el Capuccino y salir corriendo mientras escupo el piso casi perfecto del lugar? ¿Por que no decirles lo que se pienso de sus respingadas narices operadas? Sí, sé que eso me hace casi tan hipócrita como ellos, pero realmente familia es familia, y por respeto es que debo aguantar unos cuantos minutos rodeada de un mundo de mentiras al que jamás he pertenecido.
Me alegra saber que aunque pude ser como ellos, no lo soy. Me alegra saber en verdad, que la educación que recibí, no me hace ser una hija de puta materialista como todos ellos que andan en sus autos convertibles que por supuesto, valen mucho más que su dignidad y orgullo.
18:30 se acaba mi calvario y puedo irme tranquila en un bus a mi hogar, sin manchar mi nombre. Ojalá que en mucho tiempo no me toque untarme de nuevo de sus pieles plásticas transformadas por cirugías, ni de sus palabras redundantes y vacías.

jueves, 15 de abril de 2010

+Rocío y unas copas más+

Amanece, todo parece estar medianamente bien. El sol se asoma por entre las montañas y el rocío cubre los ventanales y las hermosas flores que se encuentran en el exterior.
Una mañana medianamente normal, una café, o quizá dos, depende del frío que haga. Un escenario patético lleno de una mínima musicalidad empalagosa que no ayuda al deseo de salir corriendo rápido por entre los árboles que enmarcan un bosque, el cual la hace sentirse vacía pero inmensamente llena de regocijo. Sólo desea correr y que el aire le golpee los poros sin compasión, que le revuelva los cabellos y la deje sentirse parte de tan hermosa naturaleza una vez más. Lejos de tanto trabajo, de tantos miedos, del frío interior que le corroe lentamente.
La soledad le incita a tararear canciones varias que hace mucho no escucha y las cuales quiere escuchar y que desafortunadamente no puede puesto que quemó todos los discos de acetato que le traían los recuerdos. Olvido bien el sonido de la música y sus frecuencias, olvidó las noches aquellas de su juventud donde solía ir a deleitar a su público con tan hermosa voz, cantando con aquella banda de Jazz que tanta felicidad le obsequió.
Una noche estrellada sobre París,varios recuerdos pero nada muy profundo, todo se volvió muy superficial a medida que fue pasando el tiempo. No se arrepentía de nada, pero prefería no volver a sus hermosos años de belleza, en los que se exhibía ante multitudes varias sobre un piano negro de cola. Eliminó de su vida todo aquello que pudiese recordarle cuan feliz había sido.
Una noche de aquellas estrelladas donde sólo el alcohol pudo acompañarle, deseó entonces escudriñar dentro de todas sus pertenencias y rescatar las pocas memorias que decidió guardad para siempre, supuestamente. Un trago hondo, un segundo trago un poco más pando, abrió la cajita musical llena de pequeñas fotografías. En su rostro se desató un destello único que cualquiera hubiese notado excepto ella; sus ojos se sumergieron en millones de palabras no dichas y en recuerdos enterrados; por primera vez en muchos años en su soledad lloró. Recordó entonces lo que era sentir sin dejar que la vida le pasara por encima como pasó años atrás. Se denominaba nostalgia a tan hermosa masa de sentimientos encontrados y fue allí cuando recobró la esperanza y tomó valor para no dejar que sus arrugas escondieran la belleza que le irradiaba. De nuevo se sintió humana, se sintió ella misma.