miércoles, 30 de noviembre de 2011

+Palabras+

Que si me quiero ir, me voy, que si me quedo no será por nadie más que yo misma. Should I stay or should I go?
Que si lloro sea por mis méritos, no por los de nadie más, que si desaparezco nadie me extrañe, pues ya me basta con extrañarme a mí misma, quizás la esencia. De las palabras nacen entonces las dudas, la facilidad con la que se rompen las promesas, así como de estas se desatan los ciertos actos por incumplir. ¿Qué más da? Lo que perciben los demás jamás será de igual manera ante sus ojos, quienes quieren creer que me fui para olvidarme, pueden creerlo, quienes necesiten mis brazos para un abrazo no podrán entender la razón por la cual me estoy yendo, sin más, sin relacionar, sin llegar a conclusiones preguntando, pero sí sin preguntar.
Pueden quedarse, puedo irme, pueden irse, podemos irnos. Conjugar los verbos en pasado es mi mejor especialidad, porque para presente y futuro me es imposible llegar a una conclusión, me es imposible hablar del futuro cuando ni siquiera está en mis manos.
Tiempo presente, tan difícil de identificar, sólo se queda plasmado entre palabras, claramente, cuando no tiene una fecha establecida, tras un segundo todo lo que hemos dicho será pasado, será un pasado continuo quizás, mientras la vida misma continúe, mientra sigamos allí, tan encasillados en las palabras, tan emocionales, tan humanos, tan instintivos; tan envidiosos.
Las palabras evaden, limitan, sensibilizan, por eso las he dejado un poco de lado, pero qué más da, cuando las noches frías de este año han sido tan frágiles como las mismas. Son fáciles de malinterpretar, son fáciles de evadir, de llevar, de extrañar, finalmente siempre es el registro que queda de las acciones, motivos; la exactitud.
Jamás seremos libres, jamás seremos libres de ellas mientras no encontremos un mecanismo de escape, siempre seremos esclavos de cada palabra dicha pues seremos esclavos de las palabras hasta que estas se rompan para no limitarnos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

¡NO!

Tantas frustraciones, tantas mentiras, el aire se torna tenso cada día, cada vez más difícil de respirar, cada vez más denso menos respirable. Vale resaltar que en las noches llega a pesar incluso más que las mismas palabras dichas, que los mismos deseos de salir volando, de ser libre una vez más. Entre los ojos siento las lágrimas, el incierto frío que va cortando entre dientes, que va congelando cada pieza simple a la que se está acostumbrado y de repente ese NO que todos pronuncian sin reparo, ese triste NO que corta cada ínfima pieza de esperanza, ese típico NO al que todos están tan acostumbrados...
Difícilmente me dejo llevar ya por mis emociones porque cada vez me cuestiono más de qué es una emoción, de qué es el sentir, cada día se siente menos o al menos se obliga a la mente a dejar de sentir por pequeños lapsos de tiempo y con tantas preguntas vuelvo al rotundo NO que da respuesta a todas aquellas preguntas que maquina mi mente. ¿Qué hay después del NO si sólo hay frustración?
¡Sí! Me he mentido, le he mentido a los demás, con la excusa de que ellos también lo hacen y entonces me refugio en argumentos inválidos, como los demás lo hacen, me refugio en una vida paralela inexistente que debo aceptar me encantaría que existiera, pero a la larga no son más que deseos que se camuflan entre letras, esas tantas letras que gritan, que hablan, que expresan aquello que se desea más que no se tiene. De tanto en tanto se cierran las puertas, se cierran las ventanas y sólo me ensimismo con la patética excusa de que existen barreras que claramente existen pero porque se han ido creado de pocos a medida que el tiempo ha ido pasándome...
¿Adiós? Ni siquiera se puede pronunciar, los hechos lo dicen, ese adiós no pronunciado pero que de algún tiempo para acá es tan común entre aquellos que me rodean, ese típico adiós que nadie puede pronunciar pero que va a regañadientes con ese NO que dicen las miradas, las acciones, ese NO al que aún yo no me puedo acostumbrar. ¿Uno más haría la diferencia?
Víctima como victimario, supongo, así son todos lo humanos, o bueno, somos, porque empiezo a incluirme entre ellos. Es triste saber que no se es de alguna u otra manera pero que para salir de ciertos hoyos negros y vacíos hay que demostrar lo que no se es para no estar por debajo de la frivolidad humana, de los engaños, de las mentiras, de los ojos vacíos de los demás. Es una guerra irreversible después de estar tanto tiempo convencido que se puede contra el resto del mundo, contra el resto de los seres idénticos.
¿Agradecer? Quizás a la vida, quizás a las experiencias, quizás a lo que deja cada una de ellas, quizás agradecerle a las mañanas por el sol o por la lluvia, porque es lo más natural, supongo, creo que no he conocido algo más natural que el sol, la lluvia, el invierno, el verano, el otoño, porque aunque en algún momento creí que las palabras eran naturales me di cuenta que todo lo que sea de manipulación humana es trasgiversado a tal punto que ya no es cuestión de escribirlas sino de creerlas; yo también sé jugar. En este momento ya no es cuestión de encajar, es cuestión de sobrevivir dentro de una jauría de leones, dentro de un mundo que dejó de pertenecerme, o incluso que jamás me perteneció.
De repente se sienta usted y comienza a relacionar, comienza a atar cabos, a ver realmente la realidad de quienes supone como amigos, compañeros o incluso como seres vivos, no es más que una cadena de favores, no es más que un triste desdén que va de un lado a otro gritando en vano, no es más que el vacío que deja la zozobra después de recapacitar, de conocer, de experimentar; de ahí las barreras intocables, esas que no se pueden sobrepasar. Se llega de nuevo a ese punto, al punto del NO, del que nadie sale, del que nadie cesa y es ahí cuando usted logra intervenir por sí mismo, repito una vez más, ensimismándose y volviéndose tan egoísta como los demás.
¿A quién pretende engañar? Bueno, eso está claro, se pretende engañar es precisamente a ese débil, al que es puro, al que no se conforma con sólo una simple visión banal de la vida y todo lo que es puro termina por deteriorarse de una manera u otra, se va dejando esa esencia tan pura en el patio de atrás hasta que la podredumbre logra tragárselo entero. El moho y el óxido logra entonces pudrir todo lo que estaba fresco, esos deseos de volar lejos, de escudriñar en cada rincón por esa sed de conocimiento y finalmente termina en el NO del que vengo hablando.
Bajo cada poro existe un propósito, o al menos eso se supone, pero he llegado al punto de no reconocer entre las máquinas y los humanos, entre lo real y lo irreal porque a veces lo que es tan tangible es lo más irreal, lo que menos conozco, lo que me satura y me lleva a pensar que todo es simplemente igual, sólo que tiene un empaque que le hace parecer distinto, ya sabe, esas tan comunes apariencias que le joden la vida a cualquier idiota que se atraviesa en medio del camino.
Cuando se logra salir de la bola de cristal, cuando se logra ver el mundo desde afuera, es que se desea volver a aquella bola de protección y jamás salir, pero es tarde porque se ha degustado entonces lo que en realidad es bien amargo, lo que en realidad no se es capaz de llamar por su nombre, lo que se supone como la realidad pero no es más que bazofia.
¿Qué puede ser tan terrible y tan irónico como para olvidar lo que es la realidad? Bueno, ¿pues quién podría hablar de realidad cuando todo es tan conceptual? Es ridículo pensar que en realidad existe una realidad y que algo es tangible cuando ni siquiera la vida es tangible. ¡Maldita verborrea! ¡Maldito sea el día en que decidí confiar en las palabras! De sí en sí que me fueron convirtiendo las palabras en negación absoluta, en nada más que lo que son ahora, sólo caracteres que se los lleva el viento con el cliché. Cada palabra tan cliché, tan usada, tan repetida, tan repetida como cada ser humano que habita la tierra. ¿Que existen los diferentes? No, eso no existe, todos son iguales, diferentes envolturas pero básicamente son máquinas de destrucción que mascan cuanta cosa encuentran en el camino. ¿Ya qué se puede esperar?
Aprovecho el regurgite mental para entonces agradecer a mis palabras (irónicas) por darme la oportunidad de escribirlas, a las experiencias y a los seres humanos por darme motivos para escribirlas y para luego releerlas y asquearme un poco más, agradezco a los límites por estos cuatro años persistentes que no me han dejado matar la inspiración; definitivamente, gracias a todas esas personas, experiencias y todas esas cosas que me han hecho criticar(me) por permitirme sacar algo de provecho de ellas, gracias por estos cuatro años que cumple mi blog este mes.
Ahora sí... adiós. Los mortales se despiden y heme aquí despidiéndome, quizás muera hoy, mañana o en unos años, pero me despido en caso de que este sea el último vistazo que usted le pueda dar a mis letras (si es que alguien está al otro lado leyéndolo, sino... pues ya está, adiós al viento)
+¿?+

jueves, 3 de noviembre de 2011

+No memories for unsaid goodbyes+

Do you remember me? I'm the one who's talking from afar, the one which is hanging on your hands, the one who's waiting for a sign, maybe for a little smile. Do you remember those days? When we used to walk along the highway, when we promised that we would ever promise... do you remember me now?
Now I'm across that bridge, the one behind the shadows, on the river, behind those broken trees, where are you? I've been looking for some shadows but actually is quite difficult to find shadows in between this dark water. There's no moon, there's nothing around, just the air I'm breathing.
I'm watching the landscape... which landscape? I don't really know, I'm just closing my eyes in the darkness while I imagine every single word I can remember and I might tell you, there's nothing about us in between those words. What happened to us? What happened to all those colors around us while we used to be so close? We broke as fast as humans break promises, we just lost our way to heaven and there's nothing left, nothing left from the both of us... we were two hearts inside one soul, now we're two souls with no heart. Isn't that funny?
While you're tearing me apart I've got to find other ways to remind me, because darling, I don't really remember who I was before I met you... what have you done?
I had my eyes wide open, and I resemble between the walls of hope and loneliness. Why is it so complicated to understand? Why do we always find a reason when there are no arguments?
I'm talking to you, even if I don't really remember your name. It's sweet how you're a painkiller for my nightmares but you're the worst nightmare I've ever had. Inside my head there are some cramps I must deal with, because baby, I'm so fucked up, I lost everything, I lost my way in between the pills, in between the cuts that actually never healed. But don't worry, I don't need any tourniquet, I'll bleed until it's worth (or maybe worthless?)
Bittersweet, just like your lips, just like every kiss you've given me. Giving up is an option, love isn't, you can't decide who you are about to love, you don't even know if you ever loved because love has no meaning in the dictionary. There's no fucking definition for life, there's not a fucking definition for what's worth or not, there's nothing around me.
I wish you were here as much as I would like you to disappear completely. I wish I could kill you as much as I'd love to kiss you.
+No memories for unsaid goodbyes+

domingo, 16 de octubre de 2011

+Las estrellas para los lunáticos, para mí dos tragos de soledad+

Una oda por el nudo mental; una oda a las letras, a las palabras y a lo precisamente indescriptible; a tantas puertas cerradas con el deseo de ser abiertas y al deseo de cerrar las que fueron abiertas por la susceptibilidad.
Me recordé hace un par de días y me recordé frágil y sensible, me recordé dividida en una dualidad poco comprensible, entre dilemas y palabras, entre odio y algún otro sentimiento que realmente no sé si pueda llamarse amor. (¿?) Me recordé firme ante la susceptibilidad, firme ante una decisión ridícula de tomar, firme ante la palabra de un ser ajeno que llegó a gobernar cruelmente sobre mi vida, sobre la esencia de ella. Quizás se lo agradezco en parte, quizás agradezco que de repente las mofas frente al espejo no son al alma pero si al cuerpo, quizás me agradezco a mí misma por cada una de ellas en la mañana o al medio día después de despertar con los ojos expuestos a la luz del día y a la opacidad de unas cortinas que logran tapar el sol que yo no pude tapar con un dedo. A veces me gusta creer que soy dueña de un juego que ni siquiera yo misma he creado, pero claramente eso es algo totalmente ajeno a lo que vengo hablando sin poder parar. En fin.
Variando entre excusas, entre maneras de rechazar varias ofertas, entre maneras de deshacerme de lo que ni siquiera me pertenece, me vencí frente a la dualidad de ser o no ser, de estar o de simplemente ausentarme. ¿Para qué estar de cuerpo presente cuando el alma divaga bien lejos de las tierras? Bueno, ya está, darle contentillo a las personas últimamente se ha vuelto deporte entre paredes y vaya usted a saber a dónde me va a llevar tanta bazofia. Sí, asentir frente a los demás a veces se vuelve un juego, como jugar a las escondidas sin que los demás lo sepan, jugar a destiempos, a crear sincopas en mundos reales (o bueno, quizás irreales.) Es un juego que resulta divertido para el creador del mismo y no obstante, termina siempre alguien perdiendo y lastimosamente suele ser el que nunca ha jugado, pero bueno, no me desviaré más del tema principal, seguiré dando lata con tanto romanticismo y sentimentalismo.
Entonces, sí, me vi allí, bien sencilla, bien simple, postrada ante el espejo desconociéndome o mejor, reconociéndome entre letras, releyendo algunas tantas cosas que solía escribir antes con tanta pasión y por las que ahora sencillamente siento desdeño, siento sinsabor, como si jamás les hubiese conocido. Debo aceptar que a veces duelen las palabras que se leían tan degustables, dolió la sencillez y la inspiración con la que estaban escritas porque realmente se leían tangibles, reales, como si realmente en algún momento hubiesen existido y de verdad sí que extraño la sensación de espontaneidad que pude llegar a sentir en aquél tiempo, porque aunque frágil como una porcelana, pude verme envuelta entre caracteres bastante tangibles, esos que no necesitaban rebuscarse en medio de la imaginación para que tuvieran algún tipo de coherencia sino que fluyen de repente tan natural como la respiración, esa respiración entrecortada que a veces acompañaba esas cuantas letras que en su momento fueron todo menos efímeras. ¡Vaya diferencia! Ahora sí que escasea la coherencia y la pasión entre letras, entre lineas; ahora sí que es difícil sentarse a escribir sin distraerse de repente con cualquier nimiedad que se atraviesa por enfrente.
Ella (y cuando digo ella, me refiero a la inspiración) fue la motivación que muchas veces necesité para sentirme jodida pero que muchas otras sirvió para sacarme de hoyos profundos y oscuros, lastimosamente en este instante ya no queda nada de eso más que la noción de las letras escritas en el pasado, que por cierto ya se quedó bien atrás entre rimas descompuestas y terciopelo desgastado. (...)
Pero aunque suene triste no lo es ¿sabe usted? No es triste en lo más mínimo, es simplemente corrosivo haber perdido el alma en las letras pasadas y ahora estar forjada a las rocas de la cascada, a la frialdad que se expone ante ellas, a la soledad que produce el consuelo de un encierro permanente. (Como si usted supiera a qué me refiero...)
Ahora entre rima y puro teatro escribo un par de pasajes bastante lejos de un viaje, escribo pasajes de lineas, ya sabe usted, esas que uno empieza a escribir de repente en una noche de domingo y que simplemente no tiene que pensar porque los dedos se deslizan suaves y solos sobre el teclado, entonces se dice a sí mismo "bueno, parece que ya fluye" pero a diferencia de antes, lo que hay hoy entre lineas carece de coherencia y de sentido y se siente un poco frustrado pero feliz de no estar en la posición que estuvo tiempo atrás cuando todo se leía tan "bonito." Parece real ¿verdad? Pues yo aún no sé si lo es, pero la verdad no me importa si es uno de mis tantos mundos paralelos o es mi Alterego pronunciando palabras por mí. ¿Ya qué más da?
Y entonces se halla allí, buscando el principio en el final y el final en el principio y se siente un poco desorientado entre sus propias lineas, e incluso le cuesta creer que haya sido usted mismo el que se atrevió a escribir tanta barrabasada pero definitivamente ahí está usted, entre las lineas, disperso, pero allí está cuestionándose si realmente ha sido usted y bueno, se convierte en un círculo vicioso, así que opta por seguir con el texto sin mucho importar si está postrando el comienzo en el medio de este porque ni siquiera tiene claro cuando acabará...
(...)
Entonces ahora la lluvia y el frío como excusas, las cobijas como refugio, la calidez de algunas palabras que no llenan los vacíos pero que al menos logran amenizar las madrugadas que prefiero no invertir en sueño porque conozco bien el ritual antes de dormir y me siento horas enteras a ver como los caracteres que mi cerebro reconoce toman una forma casi indeleble y llega él mismo a convencerse solo de que quizás la próxima vez será diferente. Claramente el engaño mental es el mejor de todos porque aunque se es consciente de la realidad, por supuesto jamás se aceptará a sí mismo que es una mentira. Y entonces entre sueños el frío, por eso empecé a temerle a Morfeo entre lineas, empecé a temerle a Morfeo cuando me llamaba a los sueños, cuando finalmente estaba en el umbral ese del sueño prolongado y empecé a temerle a las mañanas que eran el único escape. Mi escape se convirtió en la jaula donde empecé a conocer la verdadera sensación de desespero, de desprendimiento.
Curiosamente ahora las mañanas en vez de oler a café huelen a compromiso, a veces me arrepiento de haber abierto una de las tantas puertas que medio abrí para dejar colar un poco de viento nuevo porque resultó más contaminante que el que se hallaba conmigo entre moléculas de dióxido de carbono, entonces comenzó el rebusque de la libertad, esa libertad que ahora añoro pero que probablemente rechazaré cuando le tenga entre mis manos. Curiosa la vida ¿verdad? Cuando se está de alguna manera u otra siempre se busca lo contrario para buscar una supuesta estabilidad que no se tendrá nunca ni con el balance de los contrarios y ahí es cuando me dijo "¿Por qué siempre con tantas palabras en la punta de la lengua y tan pocos cojones de decirlas?"
Vaya sensación es aquella sensación dual donde los cuerpos necesitan una dualidad (valga la redundancia) para sentirse cuestionados, entonces nada les llena, todo es simplemente vacío, pero entonces se pierden entre letras fantásticas que en su momento no lo fueron y ahí están otra vez tratando de encontrar sensaciones entre lineas pasadas, quizás untándose de un poco de inspiración pasada que parece haber terminado siglos atrás. ¡Ja! Vaya, como si en realidad la fueran a encontrar.
Y como refugio real la música, esa que se cuela por entre los poros, realmente el único escape medianamente coherente que no se puede ver más sí se puede sentir y allí se llega al punto final, al unto indeleble, se llega a la codicia, a la soledad, a la verdadera cara del alma y las alas imaginarias que se alzan entre nubes; allí nadie ha sido capaz de llegar en algún momento y eso es lo que precisamente me hace dudar. Lejos, bien lejos es que finalmente se encuentra un punto intermedio, sin embargo este jamás le llenará el vacío, jamás podré postrar una clave de sol en la luna, porque bien lógico, es de sol aunque no sea el mismo concepto y me quedaré entre lineas antes que entre estrellas. No pienso arrancarlas del cielo para dárselas a nadie ni espero que nadie lo haga porque el romanticismo se quedó en el pasado, en las letras que me recuerdan quien fui y quien jamás pretendo volver a ser.

lunes, 19 de septiembre de 2011

+La firma del terciopelo+

En un espacio tan reducido, entre lineas a veces tan efímeras, a veces tan repartidas, a veces inducidas y a veces tristes, me encuentro frente a un reto, un reto que las palabras no explican, que las lineas no llenan, que la música quizás podría describir pero aún así no sería suficiente. ¿Es posible que me pidas esto? ¿Es posible que me pongas un reto de este nivel? Ya está, ya está, están las palabras, está la música, están también las expresiones pero no podría decodificar todas aquellas palabras que quizás le dan el significado a aquello que eres, a aquello que significas. Difícil reto, pero aquí voy, hasta donde mi inspiración me deje llegar, hasta donde mis palabras no te limiten.
+++
Le vi, no recuerdo muy bien la primera vez ni el lugar exacto, me temo que han pasado varios años, días, meses e incluso horas desde aquél primer encuentro tan casual, desde el primer "hola" desde el primer abrazo, desde el primer "te extraño" tan extraño como él, como su esencia, como sus palabras y su música.
La banal realidad de sus pasos, la frialdad que quiso despertar en algún momento que se vio opacada por su calidez simplemente cautivaron un poco de mí esencia y sin dudar la esencia de muchos otros que seguramente le recuerden en cualquier lugar del mundo. Él y sus tan reconocidos sarcasmos, esas respuestas sin salidas, sus ojos brillantes, su sonrisa tan clara, tan única que seguramente no es fácil de olvidar. Sí, le recuerdo, le recuerdo como si hubiese sido ayer, como si la distancia no nos hubiese separado jamás, como si aún siguiese junto a mí, a ellos, a todos los que dejamos en el camino. Nos dedicamos a dejarnos ir tiempo atrás, años atrás cuando aún éramos pequeños e inexpertos, cuando creíamos haber vivido la vida como se supone que se debía vivir pero ni siquiera habíamos empezado a vivirla del todo.
Un cambio, bastante claro por cierto, fue aquél que nos arrebató del medio, esas ganas de vivir, esos sueños que él decía tener junto a los míos, esas tantas noches sentados en una sala con unos cuantos vodkas encima, él tan soñador y yo tan elevada, esas noches nos dejaron en un presente ausente en este preciso instante, pero bueno, ya no hablaré más de nosotros, hablaré específicamente de él, de aquél personaje que se quedó bien guardado en ese baúl de los recuerdos de la juventud, ese que abro cada determinado tiempo en medio de la soledad del cuarto de San Alejo y que desempolvo como excusa de mis ojos llorosos.
Aquél joven soñador, ese que no se encuentra en todos lados, fue el producto de las teclas del piano, de las partituras envejecidas y de las notas entonadas de canciones varias. Fue aquella sonrisa, fue aquél lugar que jamás entendí, las cuerdas de la guitarra que jamás supe afinar del todo pero que cantaba con su voz las canciones más hermosas. Las huellas de un futuro, de un pasado alocado, la extrañeza y la sencillez, la complicidad y la complejidad; las lágrimas, los extremos, el ser y no ser, la presencia-ausencia, la dedicación, el empeño, el talento. ¿De dónde salió?
Entre las teclas blancas y las negras, empapado de corcheas y de negras, de Schubert, de Bach y de Mozart se dio a conocer; un pianista fantástico con mucho estudio por delante, un talento innato desperdiciado entre las lineas de Freud, un talento triste y frustrado entre las lineas del conductismo, entre las lineas de la logía de la mente, un talento desperdiciado entre las matemáticas básicas, entre los filósofos que le robaron la vida. ¿Espejo? Sí, quizás el espejo, quizás los ojos del camino, quizás esa extraña razón por la cual levantarse cada día con un sabor dulce en la boca.
Las luces, los flashes, el "dance-floor" y los bailes, aquellos que cantaba su mirada muchas veces vacía en medio de los beats de los grandes parlantes. Un cliché sin serlo, una excepción a cada regla, un poco de esto y de aquello, un poco mío y un poco de los demás, un destello de felicidad, una máscara que pocos lograron quitar, el estremecedor sonido de una voz cantante, los dedos de un artista, las manos de un escritor de historias. El corazón de un enamorado de la vida, la soledad de un poeta enamorado del amor sin siquiera haberlo conocido. ¿Quién eres?
Efervescente, complicado en su defecto, un poco impulsivo ¿sabe usted? Un poco activo, un poco pasivo, un tanto emocional, un tanto irreversible y un tanto negativo. La ley ilógica de Murphy, la indecisión ante la decisión, la perfección como esquema más no como estilo de vida. Morfeo en su esencia, desidia, un poco de codicia, un poco de tiempo un poco de anacronismo. Se me perdió entre los dedos la palabra que conjugase todos aquellos verbos en presente, pasado y probablemente futuro. La vie, l'amour, la passion... Liebe? Vertrauen? Versprechen? ¿Qué más puede ser? ¿Qué no puede llegar a ser?
Sensatez, pero definitivamente llegué a la conclusión de que no es posible, las palabras duelen, retractan, los hechos se cuentan. "En mi cabeza sonaba mejor, en mi pensamiento sonaba coherente" (?)
Te amo.

sábado, 27 de agosto de 2011

+Un poco de vómito verbal no está mal+

Volví del pasado, volví desenterrando recuerdos, nociones varias, pensamientos quizás, las raices de mi esencia, el recuerdo, el cajón de los recuerdos y las palabras que se sumergieron en oídos falsos. Sí, esa soy yo, soy esa que se refugia ahora en silencios más que en palabras para poder expresar su noción, su pensamiento, aquello que siente, lo que quizás en algún momento bastante efímero pudo reconocer como sentimiento pero que ahora se desvanece tan rápido como las promesas, tan frágiles como las palabras.
Surcando entre las letras, entre la música es ella la que se encuentra encontrándose, valga la redundancia, la que halla en las páginas revueltas un poco de tinta para constatar ciertos hechos de los que prefiere olvidarse a ratos. Sí, a ella le gusta darse contentillo, le gusta buscarse y enterrarse la daga hasta el fondo del alma donde ya no pueda respirar más porque se le corta el aire. Ella esperó, esperaba, espera quizás aún, pero no logra entenderse, no logra captar sus capciosas intenciones dentro de un documento inmenso, no logra encontrarse incluso en las mismas letras que escribió tiempo atrás cuando todo era más fácil que ahora pero más complejo que en el pasado y sí, allí se quedó esperando, sigue esperando pues no le es suficiente.
"¿Estás aquí?" Es un fragmento que gritan sus letras sin siquiera estar escritas. Tantos gritos sordos, tantas paredes intáctas, tan sordas, tan quietas, tan blancas, tan simples... ahogan las palabras, ahogan cualquier llama, ahogan cualquier mar, ahogan cualquier frase, se tienenden súbitas a la hora de exclamar un abrazo, de necesitar un simple segundo que le robe el aliento a cualquier individuo presente dentro del recinto inexitente.
A ratos le urge un poco de mentiras, a ratos le urge un poco de realidad, a ratos le urge no respirar siquiera, a duras penas existir para arrebatarle al aire a todos los presentes, para adueñarse de un poco del oxígeno que todos comparten. Así es ella, un meollo de todo y nada, un poco de esto y de lo otro, un poco tuyo y un poco de nadie, está pero no está, se va y a veces no vuelve, casi nunca vuelve a decir verdad, pero es ella, una noción presente que no representa una cara como tal ni un momento exacto, sólo las huellas de algo parecido a una esencia bien marcada. Su rastro es tangible, pero su esencia como tal no lo es. Se preguntará qué es, pues bueno, yo no sabría decirle, ella tampoco podría responderle. Quizás un poco de lo que usted desea ver y depronto un poco también de palabrería que se cuela por entre los poros. ¿Qué más da?
El misterio contiene en sí un poco de curiosidad, esa típica curiosidad humana que da ansias, que provoca ver un poco más allá; si bien es cierto lo tangible en su defecto resulta predecible, aburrido e incluso molesto, lo intangible es aquello que le lleva a cuestionarse a muchos qué se esconde tras la cortina del teatro. ¿Y qué si es una imagen? ¿Qué si es real? Es eso precisamente lo que le hace fascinante, tan fascinante como el castigo después de una mala acción, aquél remordimiento doloroso que empieza a picar en la tan nombrada conciencia, esa que nadie ve pero que todos sienten. Se afinan las neuronas y en todo caso siguen destempladas. Si poco coherente, poco usual, por supuesto tan poco usual como quien lo escribe.
Hoy no es poesía, tampoco son lamentos tristes cubiertos de llanto, no son cartas de amor, no son letras cariñosas, simplemente son letras vacías copadas de emociones. ¿Cómo se da eso? ¿Cómo puede estar algo vacío copado de algo y más si son emociones que ciertamente tienen un peso bastante mayor que muchas otras cosas? Bueno, eso mismo me pregunto yo, pero es que para que haya vacíos antes debió haber algo, quizás no sea físico, quizás sea sólo una ilusión, las sobras de algo; todo o nada, siempre da igual porque no es suficiente.
Me colma el vacío y el silencio, ese que corta en pequeñas piezas, pero también me copa la sensibilidad debo decir, esas ganas de vómito verbal que a veces se atraviesa de repente sin más, sólo va fluyendo, se deja ir como se deja venir y ya está. Sí, vómito verbal, ese que vacía y vuelve a llenar. Buenas noches.

miércoles, 10 de agosto de 2011

+Solfa+

Conté los días, las horas, los meses incluso, para poder escribir de esta manera, para poder dedicar mis palabras y mis lineas a alguien en especial y no al aire; me tardé mucho para poder hablar de inspiracón verdadera y no de palabras sordas, de palabras llenas de vacíos por ausencias. Por ello estoy aquí hoy, sentada frente a mi ordenador, sentada frente a la pantalla donde postro mis ojos y mi mirada para leer sus palabras, para adueñarme de ellas muchas veces sin siquiera saber su origen, pero me fascina, simplemente me fascina.
Seguramente las palabras me limitan, seguramente los momentos son tan efímeros pero tan reales que quedan marcados en mi memoria. ¿Qué más da si son cortos o prolongados? Simplemente me llenan de alegría, de sonrisas, de inspiración tanto lógica como ilógica. Me llena de ganas de ser la música que se pierde en sus oídos y me dan ganas de que sea ella precisamente la música que producen mis manos.
En su boca encontré las palabras, en mi boca encontré la sonrisa. En su misticismo me perdí y entonces me dediqué a buscarla en canciones pero no fue suficiente, pues estas me limitan. ¿Cómo podría decirle lo que pienso? Quizás si me viera a los ojos podría palpar un poco de lo que siento, quizás me podría perder en sus besos para enamorarme o simplemente dejar que recorra mi cuerpo con sus manos, con sus labios, dejarme llevar y perderme y dejar que se pierda, dejarnos ir para estar después juntas de la mano. ¿Qué le podría decir? ¿Que la quiero? ¿Y si un "te quiero" no basta? ¿Y si las palabras sobran tanto como la ropa? ¿Qué pasaría si quiero enamorarla? ¿Qué pasa si me llego a enamorar? ¿Qué pasa si nos dejamos de tantas palabras y simplemente...? ¿Qué tal si sólo me dedico a ver en sus ojos mis sueños reflejados?
La quiero, la quiero para mí y conmigo, no sé si para siempre, pero sé que quiero que esté conmigo, junto a mí hasta que ya no tenga que escribirle lo que siento para qué sepa exactamente qué es lo que ella causa en mí. La quiero conmigo hasta que las noches se vuelvan madrugadas y que las palabras se conviertan en la música que somos. La quiero...

domingo, 31 de julio de 2011

+Contraste+

Odio los silencios prolongados, las noches en vela. Odio los recuerdos machucados entre notas musicales y el leve olvido del que carece la madrugada. Sin embargo, me fascina el color de las mantas y el leve olor que tiene el rocío al alba.
Odio el no sentirme viva cuando respiro, odio pensar que ya todo se ha dicho cuando yo lo he pensado y me molesta profundamente encontrarme mirándome al espejo y encontrar a una persona diferente a la que yo reflejo interiormente. Sin embargo aprecio las madugadas llenas de música, las falencias de los otros de las que me alimento para hacerme más fuerte y ni se diga de los vacíos silencios que acompañan las palabras tristes de aquellos que buscan refugio en lo efímero y frívolo.
Sí, estoy agradecida tanto como decepcionada y desdichada, pero al menos me siento feliz y aunque no conforme con tal felicidad, me gusta la opacidad cuando es necesaria.

sábado, 16 de julio de 2011

+El estanque+

Las luces apagadas, el cielo cenizo y el fuego quemándonos. Las hojas tristes que escribí se van quemando en tal hoguera que creé con el propósito de dejar el colapso atrás y enfocarme en el amanecer, en el horizonte, un horizonte que ni siquiera está claro, que no puedo descifrar. Me siento a ver como se consume esa pieza de alma y con este me consumo yo, se consume ese pequeño trozo de mí que alguna vez regurgité por medio de palabras y que de repente empieza a incinerarse, a consumirse como la misma fragilidad de los sueños que deposité en ellas.
Aquellos momentos que con suavidad dejé pasar, son el conflicto interno que se halla en el vaivén de la tinta, de las letras que postré ante mis ojos muchas veces con estos inundados de sentimientos, de momentos, de silencios y entonces me escondí tras las hojas, tras la pantalla de un ordenador, tras las historias que creé para aquellos seres inexistentes que supongo leen aquellos trozos ínfimos de incoherencia que salen de la boca invisible que me fue borrada. Fui ese dibujo que fue eliminado, fui esa obra de arte que terminó por ser botada dentro del cajón del olvido, aquella musa a quien le fue borrada la boca para permanecer en un silencio permanente; Definitivamente escribirle al olvido es como gritarle a las paredes sordas para aislar el sonido de los oídos sordos de los que le rodean y los cuales no perciben ni la noción de lo que puede ser cada frase.
Simpleza, complejidad y franqueza. ¿Qué ha sido de todo aquello? Se quedó oculto en las frases llevadas por cierto sarcasmo, se quedaron olvidadas en el frío halo del viento en las mañanas, esas típicas mañanas donde el café es aquello que le da un olor diferente a cada uno de los amaneceres, a cada madrugada fascinante que eventualmente termina por convertirse en un soplo de nada, en las cenizas quemadas de la hoguera donde se manchan los pies con las sobras del carbón, donde las manos ya no pueden hacer mucho porque finalmente se ha cegado la realidad.
Fundida entre te amos falsos, sobre gustos reprochables e irreales me vi frágil ante la realidad, me vi sumergida en mundos y papeles los cuales no me correspondían y fue allí cuando francamente me dediqué a perder las letras, a encontrar inspiración en musas inexistentes, fue cuando finalmente me dediqué a crear historias de amor que me hacían saborearle de a pocos, pero cuando finalmente iba a dar el último trago, me daba cuenta que debía optar por devolverme al punto de partida devolviendo todo ese amor creado a su contenedor y envidiando a los personajes de las mismas por estar cruelmente enamorados del amor. Fragilidad al fin y al cabo.
Desdichada crueldad, desdichado falso dolor, tantas lágrimas desperdiciadas en una idea más no en una acción como tal. La música, el arte, qué sé yo, una que otra película que me inspiró a escribir letras indelebles. ¿Y qué hay de las sonrisas? Esas si que ocasionalmente fluían con naturalidad, llegué a pensar que la felicidad se había convertido en dependencia, llegué a confundirme entre amor, sexo y vicio y pensé que el agua servía sólo para beber. Ridícula visión falsa, ridícula expresión y estúpidos momentos de ira desahogados bajo el agua, finalmente terminaban por ahogarse más y más.
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Cuando la vi bajo las sombras me dí cuenta de que se hallaba lejos de casa. También me dí cuenta que era ese amor que deseaba amar toda una noche y al día siguiente perderlo en medio de las ataduras. Sabía lo herido que podía terminar, sabía que podría joderme y quemarme las pestañas al acercarme al fuego, al fuego de esos ojos, de esas lágrimas, pero sabía que si no me acercaba la perdería antes de tenerla, así como cuando se tiene un objeto en las manos y antes de comprarlo alguien se lo arrebata a uno de estas y se lo lleva consigo. En cualquier momento podría llegar algún otro desgraciado como yo y pudo llevársela antes que yo, como un trofeo ganado, así que sin más preámbulo me acerqué a ella suavemente; comencé por hablarle de todo menos de aquello que le afligía.
-En verdad no entiendo por qué las nubes toman formas tan peculiares en la noche de esta ciudad...
-Supongo que vemos lo que queremos ver.
-¿Y qué hay del viento frío de las noches de septiembre como esta?
-No son más que el manifiesto de la proximidad del otoño y el final del verano.
-Y si fuere como usted lo quiere ver, así como las nubes a la que les veo la forma que deseo, ¿cómo le gustaría que se viese el viento?
-Me gustaría que el viento fuese azul... me gustaría verle azul...
-Y si entonces uno ve lo que quiere ver, así como dice usted, probablemente el viento lo vea usted azul... ¿no?
-No, no lo hago, es sólo una idea pero ya está, no va más allá de eso...
-Entonces las nubes tienen formas ¿verdad?
-Supongo que la tienen, el punto es que usted plasma en ellas su imaginación y la que esta quiere ver porque es algo de cierta manera tangible... el viento simplemente se siente y se deja ir pero no se ve...
-Sí, es cierto, pero si lo siente lo percibe con sus sentidos...
-Sí ¿y qué con eso?
-Que la visión es un sentido así como lo es el tacto y el olor... si percibe el aire con el tacto usted puede hacer de él lo que desea...
-Bueno, pues sí, tiene razón...
-¿Y entonces? ¿Puede ver el viento azul?
-Quizás...
-Vamos, inténtelo...
-Ya lo hago... pero bueno, qué más da... ¿a qué vienen tantas preguntas?
-No lo sé, quizás puedo ser un hombre entrometido por decidir entrar en el espacio que estaba creando usted para sí misma, pero la verdad es que me llamó la atención la forma en la que miraba hacia adelante...
-¿Y es que acaso qué tiene mi mirada?
-Está vacía, sus ojos no pueden ver el viento azul así intente decirme que sí lo hace...
-En este momento lo menos que me importa es el viento o las nubes o su nombre...
-No ha sido mi intención ofenderle con mis preguntas.
-No lo ha hecho, simplemente que el hecho de que se acerque o no, o de que me pregunte por mi nombre o me diga que me quiere follar esta noche me dará lo mismo puesto que aunque lo percibo con mis sentidos, me tiene realmente sin cuidado.
-¿Y entonces por qué me ha respondido?
-Por la misma razón que le dí en mi frase anterior...
-¿Desea que me vaya?
-Me da igual.
-Y si le invito una cerveza ¿le dará igual también?
-Ya me he tomado tantas que una más o una menos no hará la gran diferencia...
-Entonces vamos.
-Vamos.

Me sumergí en su sonrisa, en sus labios frágiles, en su voz, en su mirada perdida, sabía que le daría igual si pasábamos la noche juntos o si de repente me levantaba al baño y no volvía, pero a diferencia de ella yo sí me había enamorado de ella, de su fragilidad tanto como de su fortaleza.

-¿Y cómo se irá a su casa?
-Yo no me iré, pero si tiene afán puede usted irse, yo puedo quedarme acá sola tomándome otras cuantas cervezas.
-No, no tengo afán tampoco, sólo me preguntaba si traía auto o tomaba el metro...
-Ah.
-¿Cree usted en el amor?
-El amor es cosa de locos ¿sabe? Pero yo no soy lo suficientemente loca como para creer en él, así que es obvia mi respuesta.
-¿Qué pensaría si le dijera que estoy enamorado de usted?
-¡Jaja! En verdad podría reírme la noche entera de ello..
-¡Jaja! Sí, lo sé, es verdad, ridículo pensar en ello.
-Los hombres creen que por decirle a uno un par de palabritas suaves y decir que están enamorados de uno, uno se enamorará inmediatamente. ¡Qué ingenuos son!
-Oh no, mi intención no era esa, la verdad...
-La verdad usted sólo quiere pasar la noche conmigo y por eso me ha invitado a tomar una cerveza y no siendo suficiente ha estado hablándome toda la noche. Yo no soy estúpida.
-Tal vez tenga razón y creáme que no pienso que sea estúpida. Sí, es verdad quiero pasar con usted la noche.
-Pues no más lo hubiera dicho y no le hago perder su tiempo ni su dinero...
-Me parece más interesante saber con quién me gustaría pasar la noche...
-Pues a mi no, así que vamos a un hostal.

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El estanque frío me revolvió el estómago con su olor. Me perdí.

viernes, 1 de julio de 2011

+Destino: La perdición. Comienzo+

Me dediqué a perder, me dediqué a satisfacer mis necesidades a punta de nimiedades. Me confié del futuro incierto que parecía bastante claro y desafortunadamente me acostumbre a la no costumbre; me acostumbré a la rutina que parecía no ser una rutina como tal. Caí en el círculo vicioso, en el ciclo al que no dí fin.
Me dediqué a enamorarme del amor más no de personas, a escribir por escribir y sólo salió basura, sólo salían letras con dedicatoria. ¿Será que finalmente nos dejamos ir? Yo en verdad creo que sí. Finalmente me dediqué a la vida por vivirla sin siquiera detenerme en un sólo respiro de gracia y es aquí cuando me encuentro escuchando nuevamente mi dulce Anathema, cuando finalmente me rehuso a escapar de las notas musicales, cuando por fin me doy cuenta que el camino es el que yo elijo por más que este parezca estar perdido en medio de una nube de humo, de tristeza, de lágrimas y de cariño no correspondido.
Me caí en el recuerdo, en lo prohibido, en el panorama tibio y en parte debo agradecerle a esa pieza de fragilidad que apareció de repente en medio de todo esto, en medio las nuestras que finalmente ya no son mías por lograr hacer desvanecer una que otra hoja que aquí se halla presente.
De repente me pregunto dónde estoy y hasta qué punto he llegado, pues muchas veces vale más presentar una fachada inexistente que una cara real. Si de ti algo aprendí fue que el amor no se puede explicar por medio de la lógica y que las palabras no pueden describir sentimientos innatos; no me pueden describir a mí. Esa maldita costumbre de tratar de estropearlo todo con palabras que resultan siendo clichés, que resultan siendo todo menos especial, todo menos imaginativo. Resultan estas partiéndose en pequeñas piezas lanzadas al olvido y se sigue ahí en el medio, con el humo entre los dientes, con aquél humo carente de palabras que se va botando por medio de bocanadas facilistas, como si fuesen etiquetas renombradas.

-¡Apaga la luz que me quedo ciega!-

Inquieta al amanecer muchas veces me levanté sofocada por el calor, por las sábanas, por la ausencia de sinceridad. Debo confesar que he sido una mujer perversa por estos últimos días. Guardo tantos secretos que siento que a veces podrán verlos cuando me ven a los ojos y es por eso que he preferido retirar la mirada un par de veces. ¿Que si estoy bien? Eso mismo vengo preguntándome yo hace algunos días, quizás algunos cuantos meses, quizás toda mi vida y la respuesta que le puedo dar es un simple "estoy". Es como una ausencia permanente donde se está, bien o mal pero se está. Al menos respiro ¿está eso mejor?
Cuando me levanté, aún no recuerdo cuando, me levanté de mi cama, caminé hacia el piso de abajo para preguntarle a mi vecina si me podría duchar en su baño puesto que el mío me asqueaba, pero antes de tocar su puerta por octava vez en ese mes, me despeiné un poco, en verdad no sé con qué objetivo, pero terminé revolcando mi pelo como si alguien lo hubiese hecho por mí. Esta al abrir me miró asqueada y creo que tanta tristeza sintió que me dejó pasar. Ya sabe usted, esa típica mirada despectiva que termina por convertirse en compasión. Me revolqué un rato antes con ella y más adelante procedí a bañarme; supongo que todo tiene un precio.
Ya bien limpia subí y ni siquiera sé por qué le cuento esto, en verdad sí que no lo sé, pero bueno, vamos al grano. Estoy jodida entre el trago y la marihuana, estoy jodida por la carencia de inspiración. Me paso las horas enteras mirándome al espejo cuando estoy puesta y me río, me río de mi imagen que inicialmente era la de una bohemia empedernida y que está al borde de ser la imagen de una chica de esas de la calle que va pidiendo limosna por ahí para comprarse un gramo de cocaína. Entonces me siento, me siento bien colocada con el lápiz y las hojas sobre la mesa y escribo sobre él y también sobre ella. Me caga, me caga tanta descripción, pero no puedo evitar pensar en la derrota, no puedo pensar en el orgullo que se me perdió, en la facilidad que tengo para olvidarme de lo importante y quedarme estancada en lo efímero. Entonces empiezo nuevamente a escribir sobre mí (sí, como en este instante) y me odio por ello, pero simplemente no puedo dejar de hacerlo, no puedo dejar de verme reflejada en cada hoja que voy escribiendo, no puedo olvidarme que gracias a mis extenuantes luchas en contra mía terminé siendo vencida por mi alter ego, por la facilidad que tengo de enredarme en cada pedazo de mierda que se me atraviesa en medio. ¿Y entonces qué?

-Las cerillas se me perdieron entre las sábanas... ¿y ahora qué?-

Los ojos entreabiertos, las bruces sangrantes y el maquillaje corrido. Pobrecilla, debe estar bien colocada aún...

-4:00am-

-¡Dame mi puta cobija!
- Te la doy si me follas de nuevo.
-Bah, ¿qué puedo perder?
-Vamos nena, vamos, siéntate encima mío y cómeme.
-Vamos ¿pero es que crees que soy una puta?
-El porro no es gratis, vamos, movete que bien puta si eres...
-Al carajo, el último folle que te doy, ya estoy cansada y tengo frío.
-Bueno, pues siéntate encima mío y ya verás como te calientas.
-¡Joder!
-¡Al carajo putita! ¡A follar!
-¡A callar!

-Al menos estoy bien colocada...-

(...)