jueves, 23 de julio de 2009

+Diversidad+

Una vez más he comenzado sin un principio claro y con un futuro nublado, un futuro que no sé si llegará a ser futuro porque ni siquiera podría llamarse presente, es sólo una fantasía anacrónica.
Vienen como oleadas las palabras, debería tener mucho para escribir pero la verdad es que en este momento no sabría describir la situación de la que soy parte en este preciso momento. Debo decir que la música logra erizar mi piel y el ambiente se encuentra fresco como el rocío en la mañana, después de un cálido despertar a la madrugada que después se vuelve helado como témpanos al descubrir que todo era un sueño.
La misma rutina, el mismo frío de la mañana, la misma sonrisa fingida, las mismas palabras vacías y dichas con desgano, la misma ducha y el mismo espejo que muestra la realidad al verse en él.
No es fácil, debo admitir; no es fácil reconocer el miedo y las ganas de vivir sin complejidad, pero vivo con la esperanza de obsequiarme ese antídoto diario en contra de la monotonía.
Creo que no hace falta decir que los silencios que aterrorizan a cualquiera me parecen más amenos que las mismas palabras. No entiendo cual es la obsesión humana por romper los silencios cuando lo menos que deberían hacer por estos es respetarles tal y como ellos respetan nuestras necias palabras.
Ahora el tacto parece un ensueño, ahora el tacto sólo puede ser algo que jamás conocí realmente. Algo tan abstracto como mi vida misma, algo tan triste como los días tristes sin más que decir. Aquellos días que si hablaran no necesitarían hacerlo puesto que la misma presencia de ellos puede contagiar incluso de esta misteriosa sensación que nos lleva a un final ya conocido pero jamás esperado.
"¿Quién soy?" es una pregunta que me he hecho muchas veces después de llorar hasta que se me acaban las lágrimas. Es una pregunta frecuente que se hace el ser humano sabiendo que es probable que no encuentre la respuesta en ningún lado, sabiendo que es para sí mismo un desconocido y que sus preguntas muy rara vez serán respondidas.
Un circulo vicioso, algo de nunca acabar, así son mis días, así resultan a veces mis semanas.
¿Cuándo llegará el final del juego? ¿Cuándo será que el paraíso me acogerá en sí mismo sin duda alguna? Vaya complejidad ¿eh?
Me siento de repente como en casa, me siento como si este fuera el lugar que me acoge pero luego vuelvo en mí, luego releo mis palabras o mis pensamientos y me doy cuenta de las barbaridades que se han atravesado por mi mente en tan sólo un par de fragmentos de segundos. Es como cuando se está pensando en algo no específico y de repente se vuelve en sí, se vuelve a "la realidad" que de por sí es bien vulnerable. Es ahí cuando me doy cuenta que no debo descuidar mi mente por varios minutos porque puedo meterme en problemas, pero mi mente desvaría a cada segundo y bueno, es complejo volver a la realidad cuando aquél antídoto en contra de la realidad ha tomado efecto dentro de mi cuerpo.
¿Hasta dónde llegué? Debo aceptar que me he dado por vencida, debo aceptar que no era lo que veía en el "futuro" del que hablé en algún momento pero no le veo otra salida a esto. Soy un ser difícil de satisfacer, soy un ser inconforme que no aspira conformarse y que así le juzguen ya ha tomado una decisión que no afecta a nadie puesto que no tiene a nadie. Puesto que jamás perteneció a nadie y nunca soñó con ser de alguien.
Frío, demasiado para ser realidad. El hielo me petrifica los labios y poco a poco cada rincón de mi cuerpo. Es como si de repente me convirtiese en piedra, pero no tengo miedo, no tengo pánico ni siento remordimiento de ello. No me da miedo partir, no me da miedo ahogarme hasta sentir el veneno de mis propios pecados inundarme los ojos de tristeza por última vez. Hasta poder sentir que ese halo del final me ha rodeado completamente para llevarme en el probablemente al olvido con otro par de cosas más como lo fueron mis palabras y los libros que escribí y que nunca entregué a nadie por ser burlada.
Adiós, es lo único que puedo decir, un adiós sordo y simple. Un adiós vacío y sin límites, sin ecos, sólo con un poco de dolor, el dolor que me llevó a tomar la decisión quizá más sabia en toda mi vida.

domingo, 5 de julio de 2009

+Silencios prolongados+

Alguna vez soñé, soñé con volar lejos de aquí. Mil intentos fallidos me hicieron pensar que no podía esperar mucho de la vida y aún lo sigo pensando. Enterré historias, enterré mi pasado y me enterré a mi misma incluso con ellos en un mundo el cual jamás existió pero que yo hice que existiese.
Quizá como cualquier ser humano sobre la tierra amé y odié, y creo que aún lo sigo siendo porque también soy humana, soy tan humana como todos, sin embargo, no soy igual a todos. Mi sueño siempre fue ser libre, volar bajo los cielos azules y atravesar aquellos crepúsculos de un color anaranjado insaciable. Atravesar aquellos amaneceres que sólo se pueden ver entre aquellas nubes espesas que engañan y que hacen pensar que son algo más que moléculas condensadas.

Después de rebuscar entre las páginas de los libros he encontrado las memorias que buscaba, he encontrado aquél pasado que ha quedado vivo en las páginas de este libro que he venido escribiendo. El compás de mi vida ha sido concreto y ahora no hallo sentido a mis palabras puesto que ya no tengo claro ni lo que escribo.
Extraño, deseo, y más que desear es anhelo, el anhelo de tener ese algo que nunca se supo si fue propio o no. Pero seré sincera, ¿qué sé yo de pertenencias si ni siquiera sé si soy dueña de mi propia vida?
Me envuelve un halo, me envuelven las palabras, los sueños, aquél cuento de hadas al que temo puesto que no sé si realmente lo es, o es una fachada para envolverme en su halo, en aquél aliento de fragancias varias que envuelve mis sentidos llevándome incluso a la agonía más absurda causada por el placer de su olor.
Me envuelve y sabe como llevarme lentamente hasta la entrada, la entrada que huele dulce y que me hace cerrar mis ojos lentamente mientras con sus manos invisibles me va empujando siempre a la entrada suavemente. Sólo como ella lo sabe hacer, sólo como ella puede llevarme a besar sus labios sin el más mínimo reparo.

No hay nada concreto y no me importa que este sea el blog más incoherente que haya realizado en toda la existencia de este blog en sí. No me importa nada, sólo sé que estoy enamorada de lo que veo, me enamoré de la playa, me enamoré de la luna que se pintaba sobre el crepúsculo y que luego se reflejó en la oscuridad del mar. La luna que vi hoy es la luna que me hizo soñar, la luna de hoy fue la que me inspiró, la que me hizo suspirar, aquella que me robó el aliento y la causante de que esté escribiendo de repente sin poder parar. La causante de que escriba incoherencias varias y que no me haga sentir reparo en nada, sólo en lo grande que es mi inspiración.

+Libre expresión+

Ella: ¿Quieres venir?
Él: Sí, jajá, obvio que sí...
Ella: Te invito a tomar una taza de lo que desees, no importa lo que sea, tendré lo que me pidas, sólo ansío tu compañía por un momento... Así sea para que veas mis pies y digas lo feos que son...
Él: Una taza de locura con dos cucharadas de cordura.
Ella: Trato hecho, te daré tu taza da locura con dos cucharadas de cordura y se te permite pasar la noche en mi hogar sin importar si deseas hablar o no...
Él: ¡Y podemos cantar! Hoy una canción me acordó de tí...
Ella: ¿Cuál fue?
Él: Broken de Amy lee con Sheter creo que se llama el man.
Ella: Seether, jajá. ¡Qué hermoso! ¿Quieres ser parte de mi historia?
Él: Sí.
Ella: Lo eres desde hace unos segundos.
(...)
Ella: Bueno, de la que escribo, porque de la real ya eres hace mucho tiempo...
(...)

jueves, 11 de junio de 2009

+Scharlachrot+

Muchas veces me pregunté por qué el cielo era azul y porque este se desmoronaba gota tras gota mientras las tormentas pasaban. Creo que todos muchas veces nos preguntamos eso de chicos. También nos hicieron creer cosas irreales. A mí por ejemplo, mi padre me decía que en las tardes cuando el cielo se veía anaranjado con algunos visos rosa era que Santa Claus estaba horneando galletas para navidad, y la verdad es que le creí por mucho tiempo. Yo realmente creía que las galletas que comía en las noches de navidad en casa de mi abuela eran aquellas que habían sido repartidas a final de año por Santa Claus después de un largo año de horneo.

Sólo un cielo tan hermoso y de color escarlata se podría ver en este lugar. He olvidado con el tiempo como se llama, pero he de decir que es el único lugar que ha sabido llenar tantos vacíos que me dejaron los otros lugares donde intenté vivir.
Las mañanas son soleadas pero frías, el rocío baña las plantas y se siente que el aire que entra en los pulmones podría purificar el mundo entero y hasta el alma llena de heridas que me acompaña.
Debo decir que ya no sé donde me encuentro, he estado acá por algunos años, quizá treinta o más, o bueno, probablemente no lleve ni un año completo acá pero siento como si este hubiese sido mi lugar durante toda mi existencia.
No había encontrado nada parecido a lo que se siente pasear a solas bajo el cielo cenizo de abril, y tampoco recuerdo haber sido parte de los hermosos y lluviosos días de mayo puesto que sus nubes color ceniza encantan.
No podría pedir nada más, tengo la soledad necesaria para escribir a solas y sin ningún confidente aparte de las hojas blancas que he conservado durante tantos años. Aún me pregunto por qué motivo siguen siendo blancas en vez de amarillas. Los años deterioran todo. Todo se oxida y llega a su final, todo lo carcome, todo se acaba.
Un silencio interno ha ensordecido mi alma durante bastante tiempo lo cual hace que no hable mucho. Tanto dolor a final de cuentas sólo causa heridas que quizá nunca cicatrizan y que siempre van a arder igual o quizá más que la primera vez que las hicieron.
El sonido de las olas al golpear las rocas de los acantilados me hace recordar aquellos años atrás donde solía recorrer la playa con aquél vestido blanco. Aquellas hermosas playas que ahora son los escenarios donde se desarrolló aquella historia de verano, aquella historia que jamás podré borrar de mi mente.
Recuerdo cuando correteaba en aquellas playas de niña, dibujando mis huellas y recordando siempre, hablando con las olas quienes siempre me acompañaron en las noches estrelladas donde lanzaba mis memorias al viento, donde éste borraba mis lágrimas y las mezclaba con el agua de aquél mar cristalino que por esa época acarició tantas veces mis pies desnudos.
Me pregunto si las olas no se habrán olvidado de mí. Si bien es cierto, el mar guarda varios secretos y misterios; espero que también lo haga con los míos puesto que para esa época él fue mi único confidente.
La añoranza de amigos en aquella época marcó mi vida para siempre, siempre pensé que tenía algún problema, pero luego me di cuenta que el problema era de la gente puesto que hay personas que nacen para estar toda la vida solas, y entre esas, yo.
No negaré que quise ser amada como cualquier otra chica de mi edad, y aunque decían que era una niña hermosa, nunca tuve suerte con aquellos sujetos. Sin embargo, la resignación después de tantos intentos fallidos es lo que me hace soportar ahora la soledad quien es mi única compañía. Un tanto de ironía no podría hacerle daño a nadie ¿verdad?
No escribo para nadie y tampoco nadie escribe para mi, y por eso es que escribo tanto puesto que a quien escribo no existe y quien lo lee para mí es anónimo. No me interesa ganar dinero por hacer lo único que aprendí a hacer en toda mi vida, plasmar lo que pienso en papel o en el viento. Creo que a quien le pagan por pensar es como a quien le pagasen por respirar, me parece absurdo. Sin embargo, se da pago a quien tiene talento para plasmar aquello que siente de una manera delicada y armónica.
He de decir que al leer a quienes admiro por hacer lo mismo que yo hago, siento como mi mente danza por horas al ritmo de las palabras y como si fuese música, las palabras van quedando grabadas en mi mente una a una.
Me gustaría saber si alguien que alguna vez haya leído alguno de mis textos recuerda, al menos, alguna de las frases que escribo y si le queda también grabada en la mente.
Con el tiempo he aprendido que de nada sirve el dinero si no hay en qué gastarlo. Puedo tener millones acumulados y allí podrían quedarse puesto que no tengo con quien gastar aquello que me llega por vender mis palabras. Creo que si hubiese tenido la posibilidad de guardar mis palabras y nunca haberlas prostituido lo habría hecho, pues aunque ahora después de todo soy una escritora casi que reconocida, hubiese preferido guardarme todo aquello que he estado exponiendo en aquellos libros por los cuales he recibido dinero.
La prostitución de palabras es casi tan grande como la prostitución humana. Se ultrajan los libros al igual que a las prostitutas, se subrayan, se pierden y se botan al olvido después de que estas ya han cumplido su misión, y si es lo suficientemente bueno entonces se le recomienda a un amigo o se le regala en el peor de los casos. Así funciona, es un mercado negro y oscuro.
Recuerdo antes de llegar a la fama, recuerdo cuando subía hasta la cima de aquella montaña y me sentaba en aquella roca esperando a que el viento llegara a agitar mi pelo con la misma rabia que sentía yo en aquellos momentos de soledad donde sólo deseaba estrellarme una y otra vez contra el suelo hasta caer desmallada de tanto dolor. Recuerdo como sonaba aquella música y me recordaba que si no salía pronto de aquel lugar terminaría echada a la perdición. Aquella música que ya no puedo recordar pero que por tanto tiempo me murmuró con halos de tristeza al oído y yo no quise escuchar.
Sólo quise una noche al lado de alguien que me escuchase, al lado de alguien quien pudiese cerrar los ojos y dejarse envolver por aquél toque de mis palabras, por aquel dolor que invadió mi vida entera, pero esa persona jamás existió. Incluso dudo aún de mi propia existencia, dudo de la existencia de lo que me rodea.
Veía aquellas caras características de crítica. Siempre me observaban con burla y al pasar cerca de ellos sus comentarios hirientes terminaban por sacar mis lágrimas afuera. Las palabras se dispersaron en mi mente como forma de defensa propia y creo que debido a ello es que soy capaz de escribir todo aquello que he venido escribiendo a través de los últimos años de fantasía.
Todo se ha quedado suspendido dentro de mí hasta un punto máximo donde me intoxica y me quema. Si la vida consistiese en estar lleno de algo que no fuese cariño, podría decirse que yo estoy llena de palabras y nada más. Me pregunto cómo después de tanto despojo puedo seguir sintiendo al menos un poco como para escribir.
Aún me veo al espejo y trato de ver en mi a la persona que fui durante tanto tiempo en aquel hermoso acantilado. Aquella niña que mientras cepillaba su pelo rubio se sentía más vacía que cualquier ser humano que estuviese a su alrededor, aquella que creció antes de lo que debía, aquella que soñó con soñar junto a alguien, pero su sueño le fue negado. Aquella que hoy en día piensa que aunque intente engañarse a sí misma, ningún lugar fue construido para hacerle feliz a ella. Aquella que aún sueña con despertar de aquél sueño que más bien es pesadilla, y comenzar a vivir desde el comienzo para jamás volver a soñar.

lunes, 11 de mayo de 2009

+Nada más que eso+

No es precisamente un piano es lo que me trae a este lugar, mas debo aceptar que su sonido me consternó y casi que mientras la melodía se deslizaba para llegar a mis oídos pude sentirme como de nuevo en aquél salón de baile donde me pasaba horas bailando al ritmo de una banda sonora que jamás existió sino en mi cabeza. Esa banda sonora que tocó para mí en mis profundos años de soledad.
Su voz, esa que recuerdo como si me hablara aún al oído en los sueños, aquellos sueños que me llevaron al renacimiento básico humano del que no todos son partícipe. Esa voz que alguna vez llegó tan profundo que pudo extraer de mí los sentimientos más absurdos jamás conocidos.
Y una vez más giro y giro en esta rueda que no para y que me absorbe. Cierro los ojos y siento como mi respiración se entrecorta al recordar que no estoy sola en la habitación. Al recordar que me rodean sus palabras y que he prometido algo que he de cumplir antes de acabar con esto, antes de acabar con mi vida del todo.
Al sentarme en el centro del salón de baile no puedo hacer nada más que suspirar mientras escucho la melodía. Debo aceptar finalmente que lo que me trajo a este lugar fue nuevamente ese piano de cola que solía darme compañía cada noche con alguna de las canciones que entonaba aquella banda sonora que aún no logro sacar de mi mente.
Una noche de destellos se aproxima, una noche totalmente oscura que puede verse desde la ventana del hermoso salón. Una noche estrellada con una luna melancólica que se oculta tras la pequeña y única nube que se encuentra presente bajo el cielo. Una noche como cualquier otra pero llena de tonadas que me hacen cerrar los ojos una y otra vez mientras intento contener mis lágrimas.

Los días pasaron tristes durante de aquél frío otoño del cual no recuerdo mucho. Las fuertes ventiscas elevaban mi pelo con rudeza mientras yo contenía mis lágrimas por el ardor que causaban las pequeñas piedritas que se levantaban hasta mis ojos haciéndome cerrarlos y llorar inevitablemente.
También puedo recordar que fui una niña feliz, crecí entre pequeñas calles, esas pequeñas calles de París que todos reconocen más que todo por las películas. Viví mi vida al ritmo de los hermosos acordeones y de los instrumentos de viento. No puedo negar que la falta de una madre afectó mucho mi infancia, mas debo aceptar que no se puede extrañar algo que no se tuvo o que no hace parte de un recuerdo.
París, hermosa ciudad, hermoso lugar para vivir, creo que no hubo mejores años que aquellos que viví en mi amada ciudad. Sin embargo, las cosas cambian, la vida se torna difícil y ya no se puede creer lo mismo que se cree una niña de tan sólo nueve años la cual camina descalza por las calles de París admirando las pinturas que son posadas en las ventanas de aquellas calles estrechas que nombré anteriormente.
Mi padre era pintor por naturaleza, aunque he de decir que estudió medicina lo cual no le sirvió de mucho puesto que desde que comenzó a estudiarla sabía que su vida estaba destinada a la pintura. Creo que él amaba Paris tanto como yo lo hago y lo hice en mi niñez.
La melancolía que me causa pensar en el día el cual abandoné Paris en busca de mejores oportunidades me hace recordar lo feliz que pude haber sido llevando la vida que llevaba antes de perder el sentido de la ésta. No puedo dejar de recordar aquellos días los cuales mi padre me daba algunas monedas para comprar algún dulcecillo o caramelo y al regresar a casa los gatos posados en los tejados y las bellas terrazas me observaban con curiosidad.
Creo que en toda mi niñez fui una pequeña ambiciosa y con muchos deseos de vivir, pero en mi adolescencia tanta belleza se desvaneció al morir mi padre y dejarme tan sólo cuadros para vender y hacer un poco de dinero para sobrevivir. Nadie me dijo que para sobrevivir en el mundo había algo más aparte de la felicidad, nunca nadie me dijo que el arte de mi padre nunca fue bien pagado y que las deudas pronto se apoderarían de mi.
En vista de tan terrible situación y de tan tristes recuerdos sólo puedo echarme a llorar una y otra vez tratando de olvidar aquella época de mi vida. Mis sueños se desvanecieron y la realidad se apoderó de mí antes de que supiera que existía una realidad como tal.
La vida me recuerda a diario que debo respirar para sobrevivir, pero debo ser sincera, acá todo es muy diferente. También hay calles angostas y hay pintores, pero este lugar no tiene acordeones ni gatos en los tejados. En este lugar sólo hay personas amables o no amables, te usan o los usas tu a ellos, acá funciona así, o al menos conmigo. ¿Cómo pude pensar alguna vez que yéndome lejos de Paris todo aquello se desvanecería?
Maldigo cien mil veces el hecho de estar acá, encerrada como prisionera en este maldito lugar donde no me hago más que una esclava más del mundo, donde no soy más que una mujer burda como cualquiera de las otras. La única diferencia es que a ellas las engañaron y yo me gané el destino que ahora pago por vivir en un mundo de mentiras.
Debo aceptar que se acabó, debo aceptar que esta es mi realidad. Soy ahora una meretriz y he de aceptarlo puesto que no puedo decir nada más sobre mí. Aunque alguna vez fui feliz debo decir que la vida me está cobrando tantos años de felicidad. Soy una meretriz alcohólica, una prostituta francesa encerrada en Japón, y hasta ahí llegó.
Al legar a este lugar no pensé jamás que tuviese que dormir con tanta humedad al rededor, sin olvidar que las ratas se pasean toda la noche buscando sobras de comida, si es que así se le puede llamar a aquello que se come acá.
He de quedarme acá prisionera de todos los años de felicidad junto a mi adorado padre que ahora yace bastante lejos de acá. Me pregunto qué sentiría él al ver semejante imagen. Algo así como la niña rubia de tez blanca siendo parte de una de las mafias de oriente como lo es la prostitución; eso sí que no me lo perdonaría él jamás, y de hecho no se perdonaría a si mismo algo así. Sin embargo, él se ha quedado con todos los recuerdos que tengo de Paris y creo yo que así es mejor.
¿Ya qué más da? Tantas palabras, tantos sueños, tantos recuerdos. ¿Y ahora qué?
A veces olvido que soy un ser humano, veo a través de aquellos pequeños hoyuelos abiertos en la pared y al ver el sol recuerdo que el cielo es el mismo en todas partes, sin embargo jamás podré verlo como lo veía en Paris.
Cada día al despertarme abro los ojos lentamente para comprobar que todo era probablemente un sueño y que despertaré nuevamente en Paris rodeada de todo lo que abandoné, pero me temo que ya comienzo a convencerme que ya no es un sueño. Me temo que no falta mucho para el final del juego. Me temo que pronto dejaré de ser yo.

Las palabras se han quedado en un armario de madera. Se han quedado guardadas quizá para jamás volver a ser leídas puesto que su dueño les ha cerrado con llave.
Es posible que algún ser trate de forjar aquél armario para extraer tan hermoso tesoro que para cualquiera resultaría poco menos que una basura.
Ella espera, el espera, a la expectativa, mil cosas en su cabeza y ninguna coincidencia. Un par de miradas más, y todo estará listo para el comienzo de una nueva historia.
¿Será que esta vez si lo logrará?

lunes, 27 de abril de 2009

+Una ciudad llamada olvido+

Del sustento diario, de los sueños perdidos, de los recuerdos olvidados, de las palabras dichas, de los momentos soñados. De los momentos que no compartimos y de las esperanzas guardadas.
Cuando se vuela por entre las nubes y son traspasadas se siente como si se traspasase una mota de algodón. Desde arriba todo se ve diferente, todo se ve como si fuese un sueño o una maqueta, todo siempre está muy quieto, se ve manejable y es ahí cuando se siente uno mismo el Dios, se cree que se puede manejar como fichas a las criaturas pequeñas que se ven allí en el piso de la maqueta.
De pequeña la gente cree que las nubes son sólidas y que estas podrían sostener el peso de una persona, mas sin embargo todo es una ilusión óptica. Si no fuese porque las nubes son casi inalcanzables para un ser humano de seguro más de uno hubiese intentado dormir en estas con tan mala suerte de caer y dormir para siempre.
Cuando se está en las nubes se nota la belleza del un rojo atardecer y de lo amable que es la noche cuando entra a ser partícipe del paisaje que se ve por la ventana. Puede que haya volado muchas veces pero debo decir que esta es una de las primeras veces que llego a admirar la belleza natural de una manera tan analítica. Más allá del maquillaje, va siempre más allá de las apariencias, más allá del “¿qué dirán?”, va más allá de todo. Al sol jamás le importaría sentirse feo y la luna jamás se ocultaría por pena de sentirse observada, al igual, está muy lejos, ella nos debe ver como algo minúsculo, como tres o cuatro veces más pequeños que la maqueta inicial de la que hablaba.
Sentimientos indescriptibles contrastan en la mente cuando se está volando, se podría hasta comparar con los buenos sueños que se tienen, es una buena sensación, o bueno, al menos para mí.

Los días van pasando, se ha vuelto más detallista y sus ojos se cierran con delicadeza cada vez que recuerda o imagina. Las palabras se le han acabado, por eso ya no le gusta hablar con nadie, ahora vive sólo de sus pensamientos y de su imaginación que a veces le juega sucio.
Ella está enamorada de su vida, pero hay días que le duele recordar cuando era más feliz que en la vida actual. Su vida es algo monótona, lo que para algunos sería aburrida, pero a ella le gusta así y no l importa mucho lo que los demás piensen o digan sobre ella. Vive sola en un apartamento pequeño, en el piso seis, de un edificio en una calle llamada No me acuerdo, que se encuentra en la ciudad de la nada en un país llamado algo así como Olvido. Ahora que lo recuerdo ella no vive sola, ella vive con su viejo gato que ha sido su compañía desde que El innombrable abandonó el hogar, y el gato se lo recuerda, de hecho toco le hace recordarlo.
Aunque ella recuerda Al innombrable con amor pero también con mucho odio y dolor, sabe que si volviera a aparecer frente a la puerta delantera de su apartamento (que por cierto es la única que tiene) no dudaría en recibirlo de nuevo olvidando todo lo innombrable y besándolo en la boca a penas pronunciase la primera palabra.
Ella cree que El innombrable es un tema que logró superar pero sabe que no es asó, ella sabe que la razón de toda su miseria tapada con mentiras de ella a sí misma, es la causada por el recuerdo Del inolvidable.
El inolvidable la hirió, hirió su orgullo pero aún así lo ama igual o quizá más que al principio y al final de todo. Lo ama como siempre y como nunca amó a algún ser humano. Lo ama como a lo que nunca tuvo en este mundo. De hecho lo ama a él como a su mismo mundo, o aún peor el es su mundo.
El innombrable le arrebató muchas cosas y ella las quiere de vuelta, las quiere de vuelta pero con él incluido en ellas. Ella sonríe, lo ama, se tira en el sofá como si esperara que en algún momento sonara el timbre y fuera él con un ramo de flores y una disculpa… como si esperara que después de todo lo inolvidable él fuera a volver con las manos y el alma copadas de regalos y sinceridad.

El la extraña como a nadie en su vida, desde que la dejó ha adelgazado seis kilos. Ella en algún momento de su vida se convirtió en lo que él para ella era. La amaba y sabe también que no tiene intención alguna de amarrarse a alguien. Detesta la obsesión que tienen las mujeres con casarse y tener una casa llena de hijos y pañales sucios, lo tiene muy claro desde los siete años de edad después de ver a su madre esperar noches enteras por su padre y llorando noches enteras mientras sabía que su padre la engañaba con la secretaria, la sirvienta o cualquiera que le abriera las piernas. Él tenía claro que no quería eso para ella, ella merecía más que eso y sabía que si se ataba a ella de por vida el final de la vida de los dos sería terrible y ella sufriría demasiado los últimos años de su vida. Él no estaba dispuesto a permitirse eso.
El vive solo con su perro, tiene una novia que le recuerda a La inolvidable y la quiere pero no puede amarla como persona puesto que su parecido con La inolvidable es sólo físico. Llevan saliendo varios meses, pero su relación se basa sólo en sexo y llevarla a ella de compras y a comer en los restaurantes más caros de la ciudad donde ahora vive.
Él cree que su vida es aburrida y se considera un hombre común y corriente de pocos amigos, amante del fútbol y de la cerveza. Es desordenado y ama el sexo. El desorden le tiene sin cuidado ya que le paga a una sirvienta para que haga hasta lo que no se puede hacer y para que limpie hasta donde no pueda llegar.
Él detesta los domingos al igual que ella y le gusta tener sexo con esa que dice ser su novia los viernes en la noche después de ir al cine y comer alitas de pollo.

martes, 31 de marzo de 2009

+Atención+

Hola queridos lectores; lamento mucho haber abandonado este blog por este mes y no poner ningún blog (que por cierto ya escribí pero no esta en este computador).
Pronto estaré de vuelta con uno más de mis blogs pero les pido paciencia puesto que he abandonado mi país y ahora me adapto a otro por el cual no tengo aun todo instalado y me es complicado subir al blog las cosas que escribo.
Pido una vez mas disculpas por este incidente y espero que tengan paciencia hasta el próximo mes para que vean los blogs donde deben estar.
Muchísimas gracias por su atención.

miércoles, 4 de febrero de 2009

+Y que comience el juego+

Entre tantos sueños, deseos y tantos comienzos posibles elegí este. No será el mejor comienzo, no será el peor, simplemente es un comienzo para desatar ilusiones, para sonreír o quizá para llorar, simple consternación, simple inspiración momentánea.
Al ritmo de varios violines y otros hermosos instrumentos de cuerda me preparo para sonreír un poco aunque no siempre son sonrisas por más que las bellas notas de una tonada lo parezcan y así es que funcionan mis sentimientos.
Han sido noches parecidas, un dormir extravagante y lluvias varias que han hecho de estas bastante frías. Un cigarrillo o quizás dos, eso depende de la ansiedad que me invada, y acompañado de esta ansiedad a veces llanto. Una ansiedad inaudita me invade, un llanto inseguro logra apoderarse de mi de repente y cuando el cigarrillo se acaba, y cuando las lágrimas han cesado entonces simplemente pienso qué hacer de mi.
Vivo en vano y realmente espero por el cambio que sé que se aproxima, pero es difícil esperar por algo que no se sabe exactamente si llegará. Se siente una incertidumbre que se experimenta muy pocas veces en la vida, se sienten expectativas a bordo de barco pero no es factible que el barco llegue al destino que se espera, por eso es que no sé sinceramente qué debo decir o pensar puesto que al ser parte de nuevo de la monotonía empiezo a ser parte de un desespero que no había experimentado hacía bastantes días.
Pero bueno, ya me cansé de hablar de mí; ahora comienzo con lo que deseo hacer hace varios días. Aquí voy de nuevo con alguna de esas historias que les despeja la mente a algunos y a muchos otros les impide dormir. Aquí estoy desahogándome antes del cambio, estoy exfoliando de mi alma algunos pensamientos que me comenzaban a arrancar pedazos de esta cada vez que caían...

Confianza, eso es lo que muchos creen que puedo lograr en ellos. ¿Sabrán que jamás podré confiar en ellos como ellos lo hacen en mí? No puedo ser más que confidente para ellos porque cuando deseo hablar parece que todo se fuera muy lejos y de repente me sintiese mejor por una extraña razón que todos desconocen, pero me he dado cuenta de algo en los últimos días y es que le temo a la confianza.
Como sea, qué importa, jamás he sido buena confiando en la gente pero ellos confían en mí de repente sin temer. Pareciese que doy aquella imagen de confianza que nadie encuentra normalmente, sin embargo, he encontrado varias maneras de hablar sobre mí sin tener que decirle a los demás porque me aterra hacerlo.
Soy una mujer solitaria, quizá puede que me conozca usted como puede que no lo haga puesto que soy un ser bastante común y corriente y me temo que a usted poco o nada le interesará mi vida, aquel que lea estas hojas podrá pensar que soy un ser demente, desquiciado, aberrado o lo que sea y realmente hasta yo lo pienso sobre mí, para mi gran fortuna y para la suya seré un ser ajeno a su realidad; podrá ponerme el nombre que desee, es más, puede imaginarme como desee, puede ponerme la edad que desee y ya. Es simple, es un juego más como cualquier otro, soy un personaje creado por usted, o mejor, para ser más exactos digamos que usted es el "dios" de esta historia y me ha creado físicamente porque intelectualmente he cobrado vida y no se imagina usted de qué manera.
Se preguntará usted a qué me refiero, ya me imagino yo que estará usted muy confundido pues no debe saber de qué estoy hablando y eso es lo que más divertido me parece de este que es nuestro juego. Le contaré una historia antes de comenzar nuestra "dulce" tertulia que más bien es agridulce y que probablemente para usted sea el comienzo o tal vez el final de una de tantas historias...

Ella fue una niña solitaria desde que era pequeña. Soñaba, jugaba y se divertía como cualquier niño de su edad pero había una gran diferencia y era la soledad a la que fue supeditada toda su vida. Fue una niña que creció sola, una niña que empezó a ser supeditada a sus pensamientos existenciales desde que tenía siete años de edad. Su madre murió de una extraña enfermedad que jamás diagnosticaron los médicos y su padre, un carpintero, quedó a cargo de ella.
Su padre inconsciente de la soledad a la que supeditaba a su hija a diario salía a trabajar desde las 4:00am y regresaba a casa a las 10:00pm cuando su hija ya dormía, o bueno, al menos eso creía él.
Ella se valió por sí misma toda su vida, leía lo que sentía que le servía, comía lo que podía prepararse y dibujaba una que otra vez cuando le quedaba tiempo.
Antes de que su madre muriera su padre construyó un piano en madera para ella y se lo regaló en uno de sus cumpleaños. Su madre que era culta le enseñó a tocar el piano y ella lo tocaba cada vez que se sentía sola y deprimida. Al ritmo de la música producto de las teclas del piano y su inspiración derramaba lágrimas sin cesar hasta que lograba quedarse dormida abrazando su hermoso piano de madera, a las pocas horas se levantaba como si nada, secaba las lágrimas que se hallaban sobre este, preparaba su comida y la de su padre y se iba una vez más a la cama a seguir pensando, ¿y por qué no? a seguir llorando.
Su triste soledad la llevaba a depresiones de varias semanas y hasta de meses, y aún así su padre no lo notaba puesto que cuando se iba ella dormía y cuando volvía era lo mismo. Varios intentos de suicidio la caracterizaron a ella pero jamás lo logró así que mil veces maldecía su vida llorando de rodillas en su habitación mirando por la ventana, y en su cajón las esquirlas del espejo que había roto para proporcionarse los cortes en las muñecas.
Después de mucho tiempo y de varios intentos decidió no seguir intentándolo y fue cuando murió su padre dejándole sólo deudas y la casa de madera donde había vivido toda su vida. Ella cegada por la rabia que le proporcionaba el abuso de soledad de su padre y la rabia que le invadía la pérdida de su madre decidió quemar su casa y los recuerdos para irse muy lejos de allí y tratar de olvidar todo ese odio que sentía, y así fue, huyó lejos de allí dejando todos sus recuerdos, su piano, sus dibujos y litros de lágrimas secas en los pisos de su maldito hogar quemados y vuelto cenizas para comenzar de nuevo.
Emprendió un viaje hacia la ciudad de nuevo en una depresión que le carcomía el alma, y al saber que no tenía nada en sus manos de lo que pudiese valerse y ningún lugar a donde llegar, decidió pasar la noche bajo el cielo de una fría noche de otoño. Su primera noche bajo el frío en una ciudad grande donde podían pasarle millones de cosas, donde podrían abusar de ella o inclusive matarle sin que nadie se diera cuenta, o peor aún, que los que se diesen cuenta decidiesen callar puesto que nadie la conocía y por supuesto ella no conocía a nadie. Sin embargo, no temía a nada ni a nadie ya que en aquél momento sólo deseaba morir y estar lejos de aquél mundo que tan mal le había tratado.
En medio de su helada noche donde cada lágrima que lloraba le quemaba el rostro, no encontró más que aire frío y pensamientos vacíos hasta quedarse dormida bajo la lluvia que comenzó a caer después de la media noche.
Emparamada y tiritando de frío de repente se desmayó de hipotermia, pensaba que era el fin de todo pero no lo fue, al abrir los ojos de nuevo se hallaba en una cama gigante y con un médico abriéndole los párpados con los dedos y en su otra mano una lucecilla que le molestó bastante. Se levantó sobresaltada y confundida, alrededor sólo podía ver caras desconocidas, muchas criadas y el único hombre, un médico, o al menos eso parecía por su bata y por el maletín que tenía. El hombre pronunció unas palabras y se alejó con la que parecía ser la ama de llaves y mientras tanto ella preguntó a todas esas criadas las preguntas que cualquiera hubiese formulado después de despertarse en un lugar desconocido. Las mujeres le respondieron que le habían encontrado en la calle la madrugada anterior mientras la dueña de la casa volvía de una fiesta nocturna con las personas más adineradas de la ciudad. Ella sólo asintió con la cabeza y aún bastante confundida se levantó y se dirigió a la puerta de la habitación que se hallaba cerrada pero para su gran sorpresa las criadas le detuvieron y la hicieron volver a la cama recitando textualmente lo que la señora de la casa había dicho: "No permitan por nada de este mundo que esta jovencita se levante de su cama y mucho menos que se vaya de la casa, es una orden".
Ella confundida e histérica ordenó a las criadas que le dejaran salir pero no le dejaron y fue encerrada con llave. Poco tiempo después la dueña de la casa, o bueno, de la mansión apareció en su habitación y se sentó junto a ella. Ella consternada sólo le mira y le dice que desea salir pero la dueña de la casa le dice que no es bueno que salga puesto que está muy enferma y no es conveniente que le coja otro chaparrón en la calle porque moriría, lo que la mujer no sabía era que desde hace mucho ella intentaba morir y no le dejaban y eso era lo que la tenía bastante molesta.
Esta mujer cubrió todos los gastos de su enfermedad y le invitó a vivir con ella por un tiempo, sin embargo, después de algunos meses esta le confesó a ella un amor imposible lo cual hizo que ella saliera de allí rápidamente una noche sin agradecer por nada y se esfumó en el centro de la ciudad con algunas maletas de ropa esta vez, y con algo de dinero proporcionado por la mujer lesbiana que le había cuidado en los últimos meses sin ella saber que le amaba en secreto y que nada había sido en vano.
Molesta por su situación actual y en vista de no tener a nadie más en el mundo caminando por el centro de la ciudad encontró a la Madame más conocida de la ciudad la cual le ofrecía trabajo a toda mujer joven que veía en la ciudad y por supuesto a ella no dudó en hacerle la oferta. Sin dudarlo y sabiendo que era su única salvación aceptó su trabajo como prostituta y se fue a vivir con todas las prostitutas de la ciudad.
En su primera, noche su virginidad fue subastada y su odio hacia el mundo y hacia su suerte hizo que el dolor y su rabia se juntaran en uno solo desatando rabia y lágrimas, que a su vez, hacían que el hombre que la penetraba con poca delicadeza se excitara más. Varios años transcurrieron haciendo de ella una mujer más infeliz que la de antes y una prostituta a quien le interesaba mucho menos que antes su desastrosa vida. Se había convertido en la mujer a quien no le importaba nada, aquella mujer que no tenía ilusiones ni sueños y que se había convertido en un ser que sólo proyectaba rabia y dolor. Jamás tuvo amigos, sin familia y sin nada, sólo con dinero sucio ganado a base de sexo y alcohol. Su vida volvió al comienzo, soledad y monotonía, deseos inmensos de morir.
Una noche como cualquiera de las otras en uno de sus múltiples "servicios" en un momento de rabia mientras ella recogía algo que se le había caído al piso, el hombre al que iba entregar su cuerpo, golpeó una de sus nalgas con la mano haciendo que esto le proporcionara una molestia absurda hasta el punto que lo golpeó hasta cansarse y le dejó muerto sobre la cama de una de las múltiples habitaciones del burdel de su Madame. Madame se molestaría mucho, pero ella estaba más molesta que cualquiera en es burdel. Le cansaba ser una prostituta, le cansaba que los hombres desconocidos le tocaran, le molestaba depender de la prostituta mayor y odiaba seguir viviendo. No tenía muchas esperanzas de seguir viviendo y menos después de haber matado al alcalde, pero no le importaba, no le importaba que le amarraran en la mitad del pueblo y le quemaran, o le ahogaran o lo que fuera puesto que había esperado tantas veces morir que ya igual le daba. Sin embargo, no contó con tanta suerte pues le echaron la culpa a otra de ellas y a quien mataron fue a la otra. Ahora cargaba con la culpa de la muerte de dos personas y con lo demás que le atormentaba.
En una noche, después de terminar con lo típico, en una de sus noches de insomnio y tristeza se apagó la luz de su habitación y la cubrió un halo helado haciéndole tiritar por unos cuantos segundos y erizándole la piel. Su puerta se abrió y de ella se proyectó una sombra negra que entró a su habitación mientras ella observaba atónita la escena.
La sombra se sentó en su cama y le habló. Ella impresionada sólo podía observarle sin parpadear, era un hombre. El hombre le dijo que era un mago oscuro y que podría conceder cualquier deseo que ella deseara pero que cualquier deseo que ella pidiera iba a tener una consecuencia y que debía atenerse a ello. Ella ingenua y con deseos de cambiar su vida vendió su alma a cambio de un poco de felicidad la cual le fue concedida.

Se preguntará usted por qué le cuento esta historia, muy bien, seré concisa, esa mujer de la que he hablado todo el tiempo soy yo. He sido yo la mujer que ha sobrevivido después de tantas cosas, y aquí comienza el juego. ¿Quiere saber usted de que se trata? Supongo que después de la historia usted ya me habrá vuelto real, me puede ver como desea, y ese es el primer paso que quería que diera, ahora sigue la siguiente parte del juego y espero que quede muy clara para usted puesto que no pienso repetir ninguna de las instrucciones.
¿Quiere usted continuar?
Acérquese a mí y que comience el juego...

lunes, 19 de enero de 2009

+Tortura de mentes quebrantadas+

Finalmente ha comenzado a sonar la caja musical donde he estado encerrada por años. La bailarina de vals se aproxima girando una y otra vez con aquel típico sonido de caja musical danzando con su enorme tutú color negro que creé con mis propias manos en todo este tiempo que he estado encerrada deseando que fuese la bailarina más hermosa jamás vista en una caja musical como lo es la mía. Facciones puras, una nariz perfecta, digna de una bailarina de porcelana y es allí cuando comienza mi noble inspiración a fluir y de esa inspiración nace entonces mi historia, nace la historia de la persona que ha llegado hasta el día de hoy siendo esclava de un mundo musical y fantástico que han creado para ella mientras las hermosas notas de la caja musical le inspiran para que su alma vuelva a crecer y vuelva a creer en lo que alguna vez fue un mundo hermoso.
Van y vienen pasos improvisados con diferentes tonadas y diferentes ritmos enérgicos que me llevan a pensar que podría ser alguna vez también bailarina de mi hermosa caja musical pero finalmente me doy cuenta que jamás podré ser aquella hermosa bailarina que jamás me quiso decir su nombre puesto que no tengo piel de porcelana y no estoy vacía por dentro. No soy una marioneta a la cual pueden manejar a su antojo aquellos que deciden finalmente dar cuerda a la caja y que le obligan a bailar por horas enteras sin ella poder llevarse nada a cambio. Ella es simplemente como una bailarina de cabaret que está supeditada a cualquier comentario o irrespeto que cometan los espectadores y aún peor sin el derecho de reclamar porque una bailarina de cabaret tiene la misma presencia de una prostituta debido al nombre que le ha dado la sociedad sin diferenciar el tipo de trabajo que realiza.
Su presencia en mi caja no es nada más que adornar puesto que ella como ha sido esclava de aquella caja toda su vida… ¿será que llegará el día en que ella pueda liberarse a sí misma?
No puedo hacer nada más por ella aparte de cuidarla hasta el día de mi muerte pero de ahí en adelante le esperará una vida eterna como la que llevaba antes de llegar a mi.
Danza sobre las notas tan lívida que a veces creo que aún lo disfruta sin importar que hayan pasado varios años y que siempre tenga que hacer lo mismo sin importar si ha crecido o ha envejecido puesto a que es simplemente en objeto que gracias a mi de repente tiene vida.
Sus manos suaves y su mirada triste hacia al horizonte marcó mi existencia puesto a que la pude ver de cerca mientras bailaba en aquel escenario pequeño. Antes bailaba junto a un caballero de traje negro que le acompañaba pero desafortunadamente fue arrebatado de sus brazos por algún humano frívolo que deseó arrancarlo de nuestra caja y llevarlo lejos de ella para así hacer de ella una bailarina solitaria y desolada dependiente de otros sin poder amar ni ser amada.
Ahora he de decir que me pongo en su lugar y desearía jamás haber conocido un ser humano tan perverso como el que le dio sentimientos y vida puesto que si no fuese así, simplemente seguiría siendo una bailarina llena de vida sólo en una cara y no tendría sentimientos de dolor como el que causó aquel humano que arrebato a mi bailarín de mi vida y de mi eternidad. A veces desearía saber a donde fue y que aquella persona que lo arrancó a él quizá me hubiera arrancado a mi también para no sentir jamás ese dolor tan humano como lo es la desolación después del amor más profundo jamás sentido.
Gira y gira sin detenerse y jamás sonríe; jamás manifiesta un gesto más allá de una mirada perdida en un horizonte. Es como la mirada de un esclavo que ha durado una eternidad dentro de un lugar sin poder escapar y que parece ya trabajar por inercia porque todos los días resultan prácticamente iguales al anterior. No hay expresión, no hay felicidad, sólo un par de ojos perdidos en un mundo paralelo que ya no va más allá, que siempre estuvo pero que ahora le gusta más que el real y que hace de ella una persona solitaria y embriagada de dolor y tristeza dentro de sus más profundos pensamientos.
El sol quema su piel, finalmente ha dado el paso final que todos los humanos daremos algún día. Después de despertase danzando bajo un hermoso sol de amanecer que quema cada poro de su piel y sintiendo que su vida no va más, ha decidido dar tantas vueltas con tanta rabia que las tuercas que sostenían sus piernas a su pequeño escenario se han roto de tristeza por el óxido que ha producido su llanto sobre ellas y fue allí cuando fue libre, cuando vestida con su tutú negro salió de allí, no fue más esclava, no fue más bailarina, no fue más nada, simplemente se despidió de aquello que la había atado siempre y que finalmente pudo arrancar de ella sin pensarlo un momento más.

lunes, 29 de diciembre de 2008

+Auf wiedersehen, danke+

Se pueden tener alas y olvidar tomar vuelo o peor aún, nunca aprender a volar. El contacto con lo físico nos hace sentir humanos de alguna manera porque al tacto todo parece ser real aunque sean mentiras puras hechas objetos o quizá personas.
Una princesa producto de un juego de fichas es la parte fundamental de un sueño pasado de una mujer la cual no recuerdo el nombre pues sus patrañas eran tan reales como aquél nombre que decidió inventar. Era tal la forma en la que lograba desencadenar cascadas de palabras que alguna vez me hizo creer que todo era real ya que alguna vez me ofreció sus brazos en nombre de abrazo y pude palpar "la realidad" que había en ella, o al menos eso fue lo que creí.
Fingimos o quizá somos ingenuos, jamás decidimos darnos cuenta de las cosas y jamás decidimos entrar en la realidad pues esta nos parece un obstáculo lleno de "peros" que decidimos evadir por medio de engañarnos a nosotros mismos, nos gusta creer en lo que vemos y esto nos lleva a ser persona mitómanas llenas de inseguridades.
El pasado es una herramienta básica cada día pues jamás estaremos suspendidos en el tiempo por monótona que aparente ser nuestra vida, está en nuestras manos que se quemen los minutos o simplemente dejarnos consumir por el fuego que los consume a ellos y no siendo suficiente, quemarnos con ellos. Es cuestión de fijarse bien en un espejo, soplar y que el vaho de nuestro pecho nos muestre que aún somos parte de este mundo y que sólo al morir estaremos abandonando este mundo ya sea para siempre o para comenzar con una nueva vida llena de Karmas y demás.
Pensar con la cabeza y con el corazón no sé si nos hace más humanos o más animales, la verdad es algo contradictorio como suele pasar con la vida, pues si se piensa con la cabeza tal vez sea más a consciencia y no por instinto pero a veces el corazón va más profundo que la cabeza por lo cual, aunque resulta siendo instinto, las decisiones se toman de una manera mucho más humana.
El despertarse en la mañana puede ser un evento normal, común y corriente que se vive a diario pero no siempre es igual, puede ser bueno, puede ser malo y aún así será diferente pues no es el mismo día de ayer o de hace un mes, es simplemente un evento seguido de muchos otros casi igual a muchos otros pero que aunque trate de ser igual jamás será igualado.
La inspiración... ¿cómo definirla?
Podría llamarse inspiración a algo que se lleva en la sangre, se podría llamar inspiración a un talento adquirido, se podría llamar inspiración a todo aquello que nos eleva lejos de lo que conocemos, que nos deja excavar en lugares desconocidos de nuestra mente y que jamás avisa cuando desea llegar. La inspiración no es simplemente real pues es algo pasajero y momentáneo que se desvanece muchas veces en segundos y que no nos deja seguir encontrando razones. La inspiración es la noción de algo presente que no se manifiesta constantemente, sólo sorprende en momentos inesperados, ya sea en un auto, un bus, en casa, en la oficina, la escuela o cualquier lugar, jamás estarás esperando por ella y aparecerá en el momento y en el lugar que menos esperas.
Se podría decir de la inspiración que es innata, como es realidad es fantasía pues aunque la mente sea algo real lleva a lugares fantásticos irreales quizá producto de un sueño inconsciente. Palabras, dibujos, música, más música, nos llevan lejos, nos hacen sentir vivos, nos desatan la lengua y el alma a puñados de cualquier cosa que nos logra poner en un mundo paralelo casi real.
¿Qué hace de la inspiración algo especial?
Como la inspiración nos hace especiales a cada uno de nosotros a ella nosotros también la hacemos especial. Un punto al que se llega al complemento perfecto y al balance real es lo que nos llena de expectativas para sentir momentos de inspiración que sólo nosotros mismos sabemos como desahogar, por decirlo de una manera agradable. La inspiración hace de nosotros seres que a veces nos cuesta reconocer, seres que jamás vimos pero que están dentro de nosotros haciéndonos a veces escribir las más bellas palabras jamás escritas, haciendo los dibujos más abstractos que creímos imaginar o quizá haciendo la música que suena naturalmente en nuestras mentes sin remedio. Logramos transmitir millones de sentimientos que aunque los otros no logran descifrar puntualmente por lo general hacen de nosotros la levedad vuelta carne.
Descendemos por los peldaños a oscuras y vamos encontrando la luz a medida que damos coherencia a nuestros sentidos invadidos por tristeza, melancolía, felicidad y demás sentimientos que nos hacen sentir vivos cada vez que frotamos nuestros ojos para ver la realidad y creer que en serio estamos vivos. Sentir el crujir de nuestros recuerdos dentro de nuestros bosques de árboles desnudos por el comienzo del otoño mental nos devuelve la vida a pedazos, nos hace respirar de nuevo el aroma de aquellos momentos que aunque fueron aún están presentes en nuestras vidas independientes o dependientes de un renacimiento. Una nostalgia empedernida desata cascadas de lágrimas llenas de recuerdos memorables imposibles de olvidar pues hay quien dice que lo que no se olvida siempre es parte del presente aunque ya no esté de una forma física.
Si se cobrase por palabras sería una de las deudoras más grandes. Jamás podría pagar una deuda tan grande como lo sería para mí si se cobrase por escribir al igual que por soñar e imaginar. Para mi gran fortuna la inspiración no tiene precio y es lo que le da de comer a mi mente. En caso tal de que a mi me pagaran por palabra sería una mujer absolutamente millonaria, y si fuese por pensar y soñar creo que superaría las cifras mentales que aparecen al lado de signo monetario, pero seamos realistas, creo que más de uno hubiese salido de la pobreza si de inspiración se tratase. Desafortunadamente se vive en un mundo elitista donde el arte no se paga bien, donde la inspiración no vale mucho y la buena ropa habla más que las mismas palabras.
Entrelazar palabras y frases a veces resulta bastante complejo para mí pues hay tanta ideas que me encantaría saber de donde salen, que no sé sinceramente donde ponerlas para hacer de ello una estructura coherente. Al escribir sólo frases sin sentido se hace algo abstracto y muchas veces esa es la intención pero al querer hacer una torre de palabras donde cada frase tenga que ver con la siguiente se convierte en un nudo de palabras que a veces hasta a mi me cuesta trabajo leer. No me excuso en ello pues aunque sea inspiración, si se es psicorígido debe haber un orden en todo y debe haber estructura lógica para la comprensión básica de un texto o de algo como lo que escribo. (Gracias al cielo o a lo que sea no soy psicorígida porque entonces tendría varios problemas con mi forma de escribir)
Me divierte escribir, me fascina, me descarga, me libera, me desgarra, me hace sentir bastante real. (¿Tendrá algo que ver lo que nombré al principio del texto?) Ojalá todo el mundo tomara mis ironías y mis sarcasmos de la forma que yo lo hago porque si fuese así más de uno reiría cuando lee mis escritos. Reiría tan irónicamente y sarcásticamente como lo hago yo cada vez que escribo y releo cada blog que redacto. Me hace feliz, muy feliz.
Finalmente para no extenderme más y no exprimir tanto mi bella inspiración he decidido dar por terminado esta redacción deseándoles a mis pocos lectores un poco de inspiración para el año próximo. Deseo a todos aquellos que también escriben que triunfen, que se desahoguen y que jamás dejen de escribir, a aquellos que sólo se dedican a leer que no pierdan el ritmo y que si algún día encuentran este tipo de inspiración no duden en sacar todo eso que hay por explotar dentro de ellos de modo que todo fluya de una manera hermosa y poco sensata y abstracta en ocasiones.
Gracias a todos por leerme, gracias por invertir su valioso tiempo en mis escritos y en mí.
Hasta el final de todo seguiré.
+Buenas noches+

miércoles, 3 de diciembre de 2008

+Un halo de rocío puro+

Frases, palabras, adjetivos, sustantivos y demás, un montón de incógnitas escritas en un papel sin realmente saber qué he hecho de ellos. Veo por la ventana como amanece y no me siento cansada después de mucho trabajar sin cenar siquiera y me preocupo, pues pasé la noche en vela observando a través de la ventana cómo llegaba el amanecer. Siento como si los segundos que van pasando me envolviesen en un engaño de tiempo que parece tenerme sin cuidado.
Con las manos cruzadas sobre mis piernas, sentada en una mecedora esperando una madrugada helada observaba caer el rocío de la hermosa madrugada mientras esperaba con ansias infinitas la salida del sol para deleitarme y darme cuenta de cuán hermoso lucía el paisaje a aquella hora llena de cantos victorianos dentro de mi cabeza. Lucía hermoso, lucía único, parecía algo nuevo para mí, pues aunque había pasado miles de noches en vela observando a través de mi ventana mi reflejo cansado y lleno de tristeza, jamás fui capaz de analizar la belleza infinita del color verde en el horizonte, bañado por el rocío y por los rayos de sol que atraviesan el ambiente más hermoso jamás visto.
No soy más que un triste rostro reflejado en el brillo de una ventana, la ventana del estudio donde siempre me dedico a escribir mis más hermosas pero más tristes historias de amor jamás inventadas por una escritora. Aquí, en este estudio, es dónde pulo cada uno de mis escritos, es aquí donde paso horas helándome en este invierno con una hermosa chimenea humeando, con las páginas de libros que ya no recuerdo cómo van organizadas pero que son mi única compañía y que si me decepcionan saben que van directo a la hoguera.
No es fácil para mí ser una mujer tan solitaria, pero realmente después de varios años me he acostumbrado a la soledad de esta ciudad fría que me ha olvidado. Sigo escribiendo sin saber si alguien leerá lo que escribo, pero aún así es lo único que llegaría a hacerme feliz, pues las palabras que postro en cada una de mis tristes historias hacen parte de un pasado o de una historia de hace varios años. (Cuando aún no había canas ni arrugas en mí)
(...)
Cómo me encantaría volver a mis hermosos años de romance y poder escribir de nuevo hermosas historias de amor para él... pero desafortunadamente no fui dotada con suerte sino con dotes de escritora y por eso me hallo aquí, viviendo en esta desolada mansión donde mi única compañía es la literatura, la escritura y algunos seres que habitan aquí desde que la compré. Unos decían que estaba embrujada, y otros decían que hacía cien años se había cometido un horrible suicidio el cuál hizo que la casa fuera vetada para la compra y quedara hecha ruinas. Finalmente insistí en comprarla y acá me encuentro, viviendo en una casa embrujada o quizá siendo cuidada por el alma de aquella doncella que decidió quitarse la vida hace un siglo.
Mi casa tiene su historia, pero la verdad es que las historias son mías así es que si algún día logro hablar con alguien para que me cuente la verdadera historia, optaré por tomar la narración como parte de algún capítulo e inventaré una hermosa historia de amor para que se desarrolle en ella.
(...)
Ah... bien me decían mis compañeras de escuela que era una mujer muy soñadora, y la verdad es que no se equivocaban, prefiero vivir en sueños, me encantan los pequeños detalles de mi vida y eso es lo que a veces logra sacarme sonrisas dentro de este rostro de mujer deteriorada y amargada. Llorar me hace feliz, ver a la gente llorar me desahoga, es una gran píldora de felicidad para mí y eso me hace inspirarme. Cuando lloro escribo montones pero cuando veo a alguna mujer llorar junto a una fuente me da más inspiración que si llorara yo misma, así funciona. Puedo parecer loca, sicópata o como deseen llamarme, pero finalmente no es el dolor ajeno el que me hace feliz sino la debilidad y profundidad de los ojos cuando me logran mirar bañados en lágrimas y dolor. Siento una hermosa armonía al saber que puedo leer una sinfonía de violines en su cabeza haciéndole olvidar un mundo que le hace sentir pequeña, y esa es la simpleza, la que hace que nos deterioremos quizá por cosas insignificantes pero que nos hace sentir humanos. Me di cuenta de ello hace algunas horas cuando comencé a escribir esto en compañía de un cigarrillo, esto fue lo que pude ver a través de la ventana. Es algo tan simple que me hace sentir humana, es el amanecer y el rocío brillando sobre el prado lo que me hace sentir que la tierra también llora rocío y que puedo tomar éste como un medio de inspiración porque aunque todos los días pateo gotas de rocío, cuando camino hacia la plaza a comprar el diario jamás analicé que el rocío podría ser el llanto diario de un planeta inconforme con su sociedad anónima.
(...)
Me siento noche tras noche, analizo cada cosa que sucede en mi día pero me doy cuenta de que no muchas veces soy capaz de pensar en mí porque a veces siento que pasan meses en los que lo único que varía en mi vida son los leños de madera podrida que están al lado de la chimenea esperando por ser chamuscados. Me da nostalgia saber que mi única vida está puesta en las páginas que escribo a diario. Me da nostalgia pensar que lo que soy yo hoy en día sólo son páginas porque el resto se quedó en un pasado que no quiso ser presente y que arruinó mi juventud y no contento se llevó con ella lo que para mí era preciado. Como detesto suspirar y pensar que todo tendrá un remedio. Sé que no habrá remedio para mi nostalgia simplemente porque sé que ya soy parte de una triste realidad de la que nunca imaginé ser parte pero que me condena a morir como ya espero hacerlo, sola en una habitación respirando aires de soledad y de asfixia.
Caben dos posibilidades al morir, ya sea que me olviden y que nunca se den por enterados que existí, o que me vean como la escritora que alguna vez pudo entrar dentro de alguien con las pobres páginas que escribía. Finalmente creo que ya soy hace mucho parte del olvido por parte de muchas personas y realmente eso no es lo que me hace infeliz, pues cómo lo mencioné antes, en esta triste, fría y solitaria ciudad vale más lo que se vea por sí mismo que lo que los demás vean y muestren.
Se preguntarán qué hago aquí en esta ciudad, y hasta yo a veces me lo pregunto y no encuentro una respuesta coherente, aunque sí me lo vuelvo a preguntar por segunda vez entiendo que me da mucho miedo abandonar esta casa. No sabría realmente qué haría sin este lugar pues aunque no me guste el apego me he apegado a ella y no sé si soportaría alejarme del lugar que me ha recibido cuando lloro, cuando sonrío o simplemente cuando me encuentro ausente sin pronunciar palabra o pensamiento alguno. Ah, finalmente esto es de lo poco que me queda, es de lo poco que aún me pertenece y me concierne, pues después de superar la frustración de ser una mujer que jamás se casó y de no ser considerada mujer por no concebir, creo que lo único que puedo heredar es a mi hermosa mansión. Podría quemarse y en ella todas las historias, podría quemarme dentro de ella, pero jamás me iría de aquí, eso lo tengo muy claro.
Hace tanto frío en este momento, casi que son las 6:00, aún sigue el intento de amanecer, pues en invierno amanece un poco más tarde y a penas si se pueden ver alguno rayos de sol. ¿Será que el tiempo me ha jugado una nueva pasada? Quizá pueda que sea una ilusión óptica por falta de descanso... pero no, esto no podría ser una ilusión pues si fuera ilusión ya me hubiese despertado... ¿Acaso estoy alucinando?
Qué más da, puede ser un sueño y dará igual pues todo es igual. Cómo desearía quizá la compañía de una mujer, cómo desearía poder fumar un cigarrillo y compartir este hermoso paisaje con alguien... podría ser quizá el último amanecer de mi vida y no tengo con quien compartirlo, uh... qué desesperanza.
Barcelona, Barcelona, Barcelona, me quitaste mis más hermosos años de vida y aún me tienes aquí desangrándome en dolor. ¿Qué esperabas de mí? ¿Una mujer valiente que saliera adelante como escritora? Pues me temo que eso no soy yo, tu pueblo me ha despreciado, tu pueblo me ha dado la espalda porque los tiempos de guerra han llegado. Revíveme, hazme de nuevo la mujer joven que dejaste en el pasado, la que hiciste que dejara todos sus recuerdos con ese amor que le llevó a ser parte del olvido... ay mi querido Barcelona, si supieras cuánto daño me has hecho.
Finalmente después de veinte cigarrillos ya comienza a amanecer, hace frío y he contaminado el aire de este estudio tan grande, apenas comienzo a sentir el halo de la helada mañana tocar mi piel con sus yemas y me lleva a diminutos escalofríos que me hacen pensar que debería usar una cobija, pero realmente no me interesa el frío, quien me interesa es la mañana, la inspiración que me proporciona el rocío.
El calor que proporciona mi chimenea ha hecho que los vidrios se llenen de un vaho característico en las ventanas de mi mansión. Se ha perdido el brillo de la ventana dónde puede reflejarse mi demacrado rostro, y al parecer comenzaré como un infante a hacer dibujos en las ventanas. Debo admitir que eso también me inspira y me hace recordar mi niñez, me hace recordar qué tan hermoso puede llegar a ser enamorarse de las pequeñas cosas cuando se es joven y se está lleno de vida.
Finalmente ha llegado el sol, y es tiempo para mí de ir a pensar, descansar y renunciar a la ilusión de volver a se joven. Una vez más cierro un capítulo de mi libro anhelando ser parte de uno de los finales que me encantaría inventar para que convirtiera en realidad.
Podría ser un día más cómo también podría ser el fin de todo.
Qué hermosa madrugada, me encantaría salir a jugar en el halo helado y frívolo de aire, pero me temo que a esta edad a duras penas si puedo llevar una gripa conmigo.
Una hermosa mañana, no tan hermosa como el amanecer, pero sí, hermosa. Es tiempo de dormir, pues si estoy viva esta noche me temo que presenciaré de nuevo un hermoso amanecer mientras el frío penetra mi piel y se aferra a mis huesos.
Feliz día queridos lectores, espero que algún día lleguen a leerme.