Se desvanecen como harina soplada al viento tan hermosos recuerdos que me caracterizan. Simples pequeñas moronas de devastadores recuerdos momentáneos que son revueltos por el viento que sopla mi cara y mueve mi pelo sin compasión alguna sacando de mi cabeza los pensamientos más dolorosos y absurdos jamás recordados.
Es difícil cuando muchas señales de odio son recreadas por tan detestables recuerdos que como sombras se almacenan en tu mente sin dejarte respirar, sin siquiera dejarte ver más allá de lo que debes ver.
Simplemente se desvanecen sin saber exactamente si crees en ellos, si los has vivido o son recuerdos de la imaginación, recuerdos de sueños pasados que te atormentan sin ningún remordimiento y que se quedan ahí para recordarte que aún estás vivo y que eres un ser humano igual a todos.
Recuerdos de niños en los triciclos, recuerdos de tus amigos de infancia, de tus caprichos infantiles que te caracterizaban, tus pataletas y las veces que tus padres depositaban su rabia sobre ti castigándote justa e injustamente una y otra vez sin recordar que apenas naces eres un ser independiente y que aunque tu madre te haya parido y tu padre haya fecundado a tu madre para crearte, no eres ellos sino tú, un ser ajeno a la realidad de la que ellos son parte. Un nuevo mundo, una nueva creación, una nueva vida.
Cada día te alejas más pues es claro que creas un nuevo mundo apartado del de lo demás y cuesta trabajo dejar de ser el hijo que ha sido consentido durante años, simplemente para poder aprender a respirar por sí mismo.
Para algunos la vida es más fácil de lo que parece, pero para los que la vida parece fácil no resulta serlo, pues independientemente de ser juzgados, jamás saben que es todo aquello que llevas dentro.
La melancolía que te invade es única, es irrepetible, y es probable que solo tú la sientas así. Jamás sabremos exactamente qué siente una persona. Jamás sabremos exactamente por lo que se pasa después de demasiado odio acumulado dentro de ti.
¿Por qué cuestionamos a los que se matan? ¿Por qué cuestionamos y juzgamos a quienes viven permanente deprimidos? ¿Acaso hemos sentido exactamente el dolor que siente todo aquel que se ha hecho daño?
Al parecer somos seres humanos y como actuamos de manera similar para simplificar decimos que "somos todos iguales". Sin embargo, es obvio que constantemente nos damos cuenta que no somos iguales, pues si fuéramos iguales los puntos de vista lo serían también y habría una extrema perfección en un mundo sin violencia, religión y visiones políticas que se cagan la mente de todos aquellos que para muchos son inteligentes y para muchos otros simples seres vacios.
Realmente no estamos preparados para aceptar posiciones diferentes ni maneras de ver diferentes, pues nos centramos en nuestros pensamientos y decimos que somos de "mente abierta" pero nos abrimos solo a quienes piensan como nosotros. Irónico, ¿verdad?
De igual manera, sentimos que somos todos una comunidad abierta a nuevas oportunidades, pero realmente, como ya lo mencioné antes, no estamos preparados mentalmente para abrirnos a lo que realmente es "la mentalidad abierta".
Vuelvo entonces a recalcar el por qué cuestionar a aquellos que toman el suicidio como medio de liberación para el alma, o las depresiones que sufre un ser humano constantemente.
Si bien es cierto, se puede decir que la vida no es feliz o triste. Hay pequeños sube y baja que te hacen ser quizá más fuerte y que te debilitan para traer mejores cosas. A mi manera de ver momentos felices y momentos tristes, y cuando nos hallamos en la mitad es una ausencia, como una neutralidad. Quizá carencia de sentimientos o pensamientos, un simple descanso para "pensar" aún sin poder pensar porque es como un modo de suspensión en medio de la nada.
Entonces dicen algunos: "El suicidio es para los cobardes, para aquellos que no supieron afrontar la vida de una manera valiente como los demás. Les quedó grande vivir" muchos otros dicen que le temen a la muerte y que quizá por eso no se han matado. Aún así, no se puede negar que todos alguna vez se han sentido miserables y con ganas de no haber nacido o quizá de desaparecer.
Todos los seres humanos somos cobardes de una manera u otra. Se le podría llamar valentía a aquellos que dejan la vida para encontrarse con la muerte, pero se les puede llamar cobardes por no morir con honor. (Aunque perdónenme que diga esto, pero en estos días el honor ya no vale ni tres pesos).
¿Quién habla de honor y valor cuando manda a matar a otro ser por simple egoísmo? Si bien es cierto el ser humano es ególatra y por supuesto sólo está pensando en su bienestar, pero ciertas políticas morales están establecidas. ¿Usamos entonces aquellas que no nos identifican y las otras las ignoramos?
¿Qué es bueno para mí y qué es bueno para ti?
Nos hacemos entonces los de la vista gorda, como que si es conmigo pero también sin mi. Yo actúo pero los demás llevan de ahí porque "yo solo fui engañado por ellos".
Para todo hay excusas. Hay mínimas y máximas, pero el punto es que las hay.
Vuelvo al punto. ¿Por qué nos cuestionamos tanto si somos "iguales"? ¿Tantos defectos vemos en nosotros que tenemos que estar jodiendo y criticando a los demás?
Es como quién dice: "Es que para eso soy niño pero para lo otro a soy grande". En este caso no se puede ser gris. Si no es blanco es negro, o al menos así está establecido por aquellas políticas morales post familiares que nos rodean y que nos han creado tabúes atreves del tiempo.
Jamás sabremos si obramos bien o mal, porque realmente ante los ojos de una sociedad judeocatolicocristianateístaliberalconservadora cualquier cosa que los contradiga está mal, pero si todo se contradice la pregunta viene más bien como a algo así que dice: ¿Entonces qué se supone que está bien?
Se leen, o se escuchan comentarios como: "Yo no conozco de religión y por eso soy ateo", "Realmente no hablo de política porque siempre que se habla de política termino a los golpes con mis amigos de izquierda", "No conozco mucho sobre la situación del país, pero deberían exterminar a Chávez", "Detesto a los Estados Unidos y a su maldito presidente George Bush, pero no tengo muy claro porque un punkero no debe beber Coca-Cola". Es ahí cuando me pregunto qué tan informados y preparados estamos para afrontar una situación como la qu se vive actualmente frente a los puntos de vista, pues antes eran duelos pero ahora simplemente son matanzas y guerras civiles.
Locos hay muchos, pero la mayoría creen estarlo solo por simple diversión. Ser loco está "a la moda" pero realmente la sociedad y la gente no sabe cómo más llamar la atención.
Si bien está establecido que el ser humano actúa por egoísmo qué hay del "¿qué piensa la gente de mí?"
Independientemente del egoísmo también hay parte en el "que dirán" que afecta a los seres humanos. Pero esto tiene un trasfondo divertido, pues si nos ponemos a pensar esto viene también al egocentrismo que me causa mucha gracia. Es algo así cómo " Me importa lo que piensen los demás de mí, porque quiero que se sientan inferiores y que vean mi gran superioridad. Como humana puedo decir que no hay nada más placentero que sentir a la gente arrodillada ante ti, comiendo de tu ego y robando un poco de tu autoría solo para parecerse a ti en un modo divertido donde "juega mucho la originalidad". Ahí es cuando después los ves rodeados de gente hablando de la misma basura que has estado hablando tú por un tiempo y teniendo tus misma actitudes. Lo más divertido del caso no es eso, es después darte cuenta que así te veías tu cada vez que hablabas de lo mismo a aquellos que se sentían con el poder solo por haber adquirido un poco más de conocimiento. Repito mi pregunta: Irónico, ¿no?
Son tantos estados que no podría describir cada uno. No me alcanzaría la vida para seguir quejándome, y si, debo aceptar que me quejo y que quizá no hago mucho, pero la verdad es que no pienso hacer nada por una humanidad la cual no es consciente quizá de lo que es necesario para mejorar un poco. sin embargo ahí está todo el sabor de la vida y de la victoria, en la derrota y en la burla. Es innegable que más de uno se divierte con el sufrimiento ajeno, y con la ira de los demás.
Aún así seguimos siendo humanos.
"Todos somos iguales"
"Amaos unos a otros, dice la biblia. Pero, ¿cómo un virus puede amar a otro virus?" E.M Cioran
(E.M Cioran, mi bello maestro y la razón para no haber acabado con mi vida)
martes, 13 de mayo de 2008
Viruses judeocatolicocristianateístaliberalconservadores (Sin causa)
lunes, 14 de abril de 2008
Meine Seele Wie Eis
Te crees dueño de todo lo humano, pero no te has dado cuenta que perteneces a la misma raza. Sí, te lo digo, eres uno más de ellos, o quizá de nosotros.
¿Te has dado cuenta que siempre estamos hablando de la misma persona? Un tu y un yo, donde nos creemos seres omnipotentes siempre dueños de la verdad. Egoístas como cualquier ser humano pero con millones de pensamientos sobrehumanos.
¿Qué hay de nosotros cuando nos apartamos pero estamos en el mismo lugar? ¿Acaso somos simplemente una ilusión óptica? Al parecer no, pues aunque no te puedo ver te puedo escuchar donde quiera que voy. ¿Te has dado cuenta qué siempre estamos juntos?
Pero un momento, aquí va mi pregunta, ¿qué somos tu y yo, querido? ¿qué venimos siendo en este lugar oscuro en el que siempre hemos habitado? Somos simples voces alrededor de algo que llamamos nada, o simplemente un todo en particular pero que aun no logramos entender.
Es algo complejo para aquellos quienes se denominan humanos entender si hay una nada o un todo absoluto, para nosotros es difícil entender como actúan los seres humanos, pues como ya dijimos antes no sabemos aun qué somos. Estamos en la mitad de un sueño, podría decirse, pero no nos hemos podido encontrar. Aún no sé si somos ciegos los dos, o solo yo, pero la verdad es qué probablemente no me haya querido ver pues a veces el no ver las cosas las hace más interesantes...
++Relato++
No tengo un nombre, pues nadie me lo ha dado, y la verdad no me preocupa ser llamada de alguna manera. Aun no comprendo el motivo de mi existencia, como muchos que se encuentran respirando sobre esta tierra por simple y pura inercia. No sé si os habéis dado cuenta, pero cuando estáis esperando por algo importante, los segundos y los minutos parece que disfrutaran haciéndoos sufrir con el exceso de tiempo que os regala dentro de vuestra mente. Se detienen y se burlan de vuestras ansias, se burlan de vuestros deseos, se burlan de vos como si ellos no fueran parte del tiempo que cuenta minuto a minuto, segundo a segundo cada hora que descuenta la vida sobre vos.
Para algunos que sois afortunados la vida os dura poco y podéis iros a descansar en paz. A diferencia mía, pues aunque ya no soy parte de la vida, tampoco lo soy de la muerte. Un infierno convertido en realidad, vivir eternamente rodeada de malditos seres humanos pero sin ser determinada, pues para mi infortuna ahora solo soy energía. Al menos hace algún tiempo podía tomar decisiones sobre mi vida, pero en vista de haber tomado la más erronea solo me queda la eternidad para pagar el precio de mi castigo.
Ya no tengo una misión que llevar a cabo y como ya lo dije estoy en un punto medio donde no soy nadie y a la vez no soy nada, por lo cual puedo pensar más no expresar... No sé si es peor estar así, o ser un ser humano desagradable y ególatra.
Es triste saber que puedo escuchar palabras y frases tentativas. No os niego que me arrepiento mucho de haberme quitado la vida, porque aunque era un desastre al menos guardaba la esperanza de algún día morir, ahora no hay esperanzas de nada, no moriré y esta será mi tortura sin final.
No es cierto que las almas pueden ser liberadas porque no como en la tierra los castigos son por tiempo limitado. Al menos si tenéis cadena perpetua la muerte os liberará de todo pecado que cometáis, pero para infortuna de muchas hermosas y dañadas almas como la mía, hemos de vivir este castigo por toda la eternidad porque los castigos en este "mundo" son eternos.
¿Acaso creéis que morir es renacer? Pues si de eso estáis seguro os devuelvo el dinero que habéis pagado por intento de suicidio, ahora ahórralo para después y más bien escuchadme que no todos los días un fantasma os habla. Cuando intentáis matarte y sobrevivís es cuando debéis agradecer a lo que quiera que sea que os haya salvado, pues si queréis escapar del mundo debo deciros que la mejor opción no el el suicidio. Si creéis que vivís en un infierno y queréis conocer uno peor entonces acude al suicidio, pero primero pagadme al menos por haberos dado tan "valiosa" información.
Pero bueno, no le daré más rodeos a esto y les contaré mi historia...
Como y os he dicho anteriormente no tengo un nombre porque nadie jamás me lo dio. Mi infancia no fue una buena infancia pues crecí alrededor de mi madrina y sus cuatro hijas (todas mayores que yo) Mi madrina siempre vivió muy ocupada, y más aun con cinco hijas (contándome) entonces no cuestiono mucho que jamás se haya interesado por mí.
Siempre fui la arrimada, a la que todas despreciaban por no ser hija de la misma madre, pero de esto debo dar gracias a mi padre que no sé si afortunada o desafortunadamente jamás conocí, pero que por lo que tenía entendido gracias a las cinco arpías con las que viví toda mi infancia, era un borrachín el cuál jamás se preocupó por mí. Supe después de unos cuantos años que había muerto por alguna razón extraña que jamás me quisieron explicar.
Mi madre trabajaba en un cabaret cuando conoció a mi padre y tuvieron un romance del cual salí yo, pero por cosas del destino y de tragos mi madre como yo se quitó la vida después de que mi padre la abandonó.
Desde el comienzo supe que no era un ser deseado ni por mis padres ni por aquellas con quienes vivía. A la gente le cuesta mucho trabajo fingir cuando es para algo bueno, pero algo por lo que todos los humanos se caracterizan es por saber hacer daño mejor que cualquier otra especie. No era difícil darse cuenta que yo no fui nunca bienvenida en este mundo que siempre me dio la espalda. No era difícil darse cuenta que jamás debí haber sido parte de este mundo.
Desde pequeña siempre planeé mi manera de escape de todo aquello que me hacía daño, pero jamás fui capaz de dar un paso fuera de casa por temor a perder lo poco que tenía. Aunque ahora que lo pienso no tuve jamás nada...
Después de un tiempo de estar en el primer infierno decidí irme del todo sin importar que sucediera conmigo, pero algo que jamás tuve en cuenta fue que al ser menor de edad me podrían retornar a casa, pues mi madrina tenía mi custodia y por así decirlo era mi dueña. Como una mascota, así como ellas me trataban.
Me demoré más saliendo que volviendo con un policía. Esa noche me golpearon tan duro que no pude moverme de la cama durante una semana. La excusa que dió mi madrina en la escuela fue que había rodado por las escaleras y que me había roto varios huesos, pero por supuesto era mentira. Ese misma noche que llamó a excusarme, me tomó del pelo y me advirtió que si hablaba en la escuela más de la cuenta me iba a ir peor.
Aturdida y aterrorizada perdí el habla por un par de semanas...
En fin, mi infancia no fue hermosa, y no es nada agradable de recordar.
Al pasar del tiempo las cosas se fueron tranquilizando hasta tal punto de solo ir a casa a dormir y comer. Sin embargo, tanta bazofia de mi infancia me afectaba aparte de millones de cosas y pensamientos deprimentes por los que suele pasar un adolescente a la edad de diecisiete.
Diecisiete, esa fue la edad en la que decidí acabar con todo. Un día después de llegar de una fiesta donde ví morir a mi mejor amigo, en un ataque de pánico me eché a llorar y entonces con odio y rencor hacia mis padres y hacia la vida me armé de valor y fue ahí cuando salté desde el balcón de la casa. No era un piso muy alto, pero la verdad creo que fue más la debilidad del alma la que estaba herida, que mi mismo cuerpo. Es como cuando tenéis un escudo pero ya tenéis millones de espadazos en vuestro cuerpo, aun teniendo un escudo, las heridas no sanarán, y por mucha protección que tengáis, el dolor y las heridas son tan profundas que aunque os gustase vivir, sería imposible.
Fue allí cuando me explicaron todo y me enviaron a pagar mi condena y es aquí donde estoy. Es aquí donde "vivo" sin vivir, y "hablo" sin saber siquiera si alguien me puede escuchar.
Simples susurros con los que a veces las personas que me escuchan se asustan temiendo que alguien les quiere asustar, pero la verdad no tengo ganas de asustar a la gente, aunque siendo realista tiempo no me falta...
(...)
Por eso os digo que es mejor que esperéis, al menos tendréis el perdón así reneguéis y os amarguéis. Mirad las consecuencias de mi maldita impaciencia a donde me han llevado. Un hoyo negro sin salida, sin principio ni final, donde es todo, pero a la vez es nada. Como yo.
Felices sueños, y amarga eternidad.
++Diálogo++
- ¿Hola?
- Me he enterado de lo que planeas hacer. Creo que no es la mejor solución.
- ¿Qué carajos crees qué haces? Ya no eres nadie para que te metas en mis decisiones.
- Gabriela, estás loca. Por favor, déjame ayudarte.
- ¿Quién eres tú para venir a juzgarme de la manera qué lo estás haciendo?
- No soy nadie excepto tu madre que viene a rogarte para que no cometas un error.
- ¡Ja! Y vienes tu a hablarme de errores cuando has sido la que más ha cometido...
- Perdóname...
- ¿Es eso todo lo que tienes que decir?
- ¿Acaso qué esperas de mí?
- Ya sé que de ti nada se puede esperar, mas sin embargo debo admitir que no puedes hacer ya nada para sacarme de aquí.
- Por favor entiende. Mi intensión jamás fue hacerte daño.
- Pues lo lamento, pero el daño ya está hecho, y como tu alguna vez me dijiste; "lo malo que hiciste ya no lo puedes cambiar, o sino mírate a ti" Así que ahora te respondo con tus mismas palabras.
- No hagas nada de lo que te puedes arrepentir.
- ¿Y tu qué sabes sobre mí? ¿Cuándo te interesaste por lo que yo sentía o pensaba? Es ahora que me "ves" así que quieres arreglar las cosas. Cuando ya me ves con un pié en la tumba.
- (...)
- Eso, calla como una madre cobarde y arrepentida, te apuesto que lo que más te interesa a ti, es no quedarte sola...
- ¿Cómo te atreves...?
- Es tarde ya madre, me ahorraste las palabras, me ahorro yo misma el sufrimiento. Haz de pagar por todo el mal que me has hecho. Que te perdone Dios, porque al menos yo no lo haré.
- Por favor no lo hagas...
- Es tarde... Adiós.
- ¿Gabriela? Por favor responde, olvidé decirte que te amo. Gabriela, no me hagas esto...
- (...)
- Gabriela, entiéndeme, por favor. No más, te prometo que todo va a cambiar... Te suplico que...
(Han sonado entonces las sirenas de ambulancias y las voces de los curiosos gritan ¡Esta muerta, está muerta!)
jueves, 20 de marzo de 2008
Cenizas de Elisa
La dama sentada tocaba el piano mientras el viento dibujaba en el aire hermosas canciones. Las notas danzaban al ritmo de sus tristes melodías haciendo de la noche la noche más fría y oscura de todas. Una casa abandonada, y ella tocando bajo la luz de la luna que se reflejaba en su cara haciendo de ella un hermoso rostro pálido.
La pequeña llama de la vela que se encontraba encima del piano le iluminaba a duras penas la partitura que ella tocaba mientras la cera de la misma se deslizaba poco a poco hasta secarse antes de llegar a la parte inferior del candelabro. Una melodía tan macabra como las risas que escuchaba ella al fondo de cada melodía que tocaba. Mientras Elisa tocaba un hermoso vals que su abuela de pequeña le había enseñado, pequeñas voces de niños acudían a su nombre haciendo así que se perturbase. Cada noche se repetía lo mismo, por lo cual Elisa se había dado cuenta que a las almas de los niños les atraía la música que ella les proporcionaba.
Elisa temía contarle a su padre lo que cada noche vivía pues su padre aparte de amargado no creía en nada de eso. Sin embargo ella ya se había acostumbrado a sentir las voces de los niños presente junto a ella, mientras ella le daba conciertos de horas enteras a éstas.
Por un tiempo Elisa tuvo la idea de estarse volviendo loca, pero después de un tiempo se dio cuenta que no era producto de su imaginación.
Cada noche después de la cena Elisa se dirigía al piano sin importar que su padre apagara las luces de toda la casa. Lo que Elisa no sabía era que su amado padre se dormía escuchando tan bellas melodías en secreto debido a que éstas lo arrullaban, y le producían hermosos y profundos sueños.
Elisa era una dama de pocas palabras, refinada y de clase media, alta. Contaba con la belleza de su abuela y su madre que murieron cuando ella tenía nueve años. Desde ese entonces Elisa se dedicó solo a practicar piano para recordarlas, y así sentir su presencia cada vez que ella quería.
Siempre fue una mujer delicada, y de bellas facciones a la cual no le interesó nunca conseguir amigos o amigas. En la escuela era callada y siempre andaba metida en sus asuntos sin cruzar unas sola palabra que no fuera escolar son sus profesores y compañeros pues siempre había pensado que la gente era totalmente ajena a sus intereses. Era una mujer absolutamente asocial.
Elisa llevaba una vida normal dentro de los parámetros normales de ella porque aunque era una mujer callada y tranquila para sus compañeros de clase e incluso para su padre, era el ser más extraño que habían conocido en toda su vida. Su padre creía que Elisa en su niñez había sido feliz, pero se equivocaba pues en los recuerdos de la mente de Elisa, solo había tristeza y dolor. No siendo suficiente con la muerte de las dos única mujeres que amó alguna vez, Elisa había sido maltratada por una malvada niñera que frente a sus padres era amable y le quería, pero cuando la dejaban sola con ella en casa ésta no hallaba la manera de encontrar cualquier pretexto para maltratarla.
Su padre trataba de preocuparse por ella, pero Elisa era un ser totalmente ajeno a su padre y al resto del mundo. Él trabajaba todo el día, por lo cual ella permanecía sola entonces su confianza absoluta era de un pequeño diario que llevaba, y sus pequeños gatos que al parecer siempre le habían sido muy fieles.
Elisa había sufrido depresiones, intentos de suicidio y hasta problemas alimenticios, pero su padre nunca supo de ello, pues permanecía eternamente ocupado con cosas del trabajo. Todos estos modos de llamar la atención, pero al final Elisa se había dado cuenta que nada iba a funcionar, y que si tomaba una decisión era seguir viviendo con resignación y soledad, o morir. Prefirió seguir viviendo, pues aunque ganas no le faltaban de matarse, todo para ella era absolutamente neutral. Para Elisa entre la vida y la muerte jamás hubo diferencia ya que nunca le temió a ninguna de las dos.
La música para ella era un modo de escape y de expresión, al igual que escribir en su pequeño diario. La verdad es que Elisa jamás soñó con tener una amiga incondicional como en las películas solían mostrarle y de hecho tampoco nunca soñó con tener tantas muñecas que su cuarto en vez de tener paredes, tuviera tela. Sin embargo su padre siempre pensó que a ella le encantaría tener el cuarto lleno de juguetes y muñecas por lo cual las tenía todas en una repisa para que su padre no se sintiera mal y pensara que ella era feliz como aparentaba ser delante de ella.
Elisa no lloraba muy seguido, y cuando lo hacía, lo hacía en silencio consternada por la lluvia que se deslizaba por su ventana abrazada quizá a alguno de los felinos o a su diario donde después de llorar, escribía tristes versos, o algunas melodías para tocar en la noche después de la cena. Y en otoño lloraba al ver las hojas caer, pues le recordaba a su abuela recogiendo hojas de todos los colores para hacerle coronitas que fueran de acuerdo con sus vestidos. Sin embargo Elisa podía estar muriendo, pero nadie jamás la vio llorar.
Un ser lleno de tristeza, un ser melancólico y solitario al que solo le importaba seguir viviendo quizá por ver a su padre feliz aunque siempre estuviera amargado, pero quizá solo por darle la satisfacción de que esa hija perfecta y "feliz" se sentía feliz, y nunca lo había defraudado ni le había mentido.
Cuando Elisa tenía quince años un día a las 3:00am su padre la llamó con urgencia por lo cual Elisa corrió rápido, pero cuando llegó a la habitación su padre estaba en el piso, muerto.
Para el Elisa el mundo se desvaneció. Ella se preguntaba por qué a ella, y no encontraba la respuesta, pero después de la tercera muerte en su vida, ella ya se había acostumbrado al hecho de tener de su lado más muertos que vivos.
Elisa siguió viviendo su vida normal, aunque sin derramar una lágrima por la muerte de su padre, porque aunque lo amaba infinitamente, no le causaba melancolía el saber que su padre estaba mejor que ella. Al parecer le causaba incluso hasta envidia positiva.
Una tía abuela de ella llegó desde algún lugar lejano (que por cierto a ella nunca le interesó saber cual era) para cuidar de ella, al menos hasta que tuviera la mayoría de edad. Elisa jamás había escuchado sobre la existencia de la vieja, pero la verdad es que no hablaban mucho porque la vieja era igual de callada a ella.
La vieja tenía al rededor de ochenta y cinco años de edad, y solo hablaba con Elisa para lo absolutamente necesario.
Cuando Elisa ya cumplió los dieciocho años de edad, la vieja se marchó para su pueblo regalándole una cadena de oro y llorando algunas lágrimas (Que por cierto Elisa siempre creyó que habían sido de mentiras) y abrazándola como muestra de algún cariño lejano que alguna ve sintió por ella.
Elisa librada de la vieja no sintió nada diferente aparte de los ronquidos cada noche la vieja proporcionaba. Su vida seguía exactamente igual que antes, solo que ahora vivía realmente sola en una casa de tres pisos.
Su padre antes de morir había dejado un testamento dejándole todo a ella, por lo cual decidió vender la casa, y con el dinero pagarse la universidad y pagar el arriendo de un pequeño apartamento en el que se pasó a vivir para ahorrar gastos. Lo único que conservó Elisa fue el piano y sus dos felinos.
Elisa como siempre muy reservada si a duras penas saludaba a Beth, su compañera de apartamento. Beth era una mujer soltera que estudiaba literatura. Era sociable y tenía un grupo definido de amigos, los cuales llevaba al apartamento, y hacía reuniones.
Beth siempre quiso integrar a Elisa a su grupo de amigos pero Elisa desinteresada siempre se iba a dormir temprano.
Los amigos de Beth siempre vivieron enamorados de Elisa, más sin embargo a Elisa nunca le interesó un hombre, pues debido a las condiciones de su niñez, jamás supo cual era el significado del amor, y mucho menos de un beso. Elisa no era mojigata pues no se impresionaba si veía personas besándose, pero no le llamaba la atención tener amigos y mucho menos novio. Siempre vivía muy centrada en lo que le gustaba y en sus estudios de música.
Elisa en las noches siempre practicaba piano, y comenzó a componer letras para las canciones que componía en piano.
Al pasar de los días Elisa comenzó a relacionarse con una mujer de la facultad de artes. Era una mujer hermosa llamada Aleen.
Aleen era una mujer hermosa, parecida en los gustos a Elisa. Solitaria, y poco amigable. Tenían varias cosas en común, por lo cual se la empezaron a llevar muy bien.
A medida que pasaba el tiempo la amistad entre Elisa y Aleen fue creciendo, despertando en Elisa un sentimiento que jamás había descubierto. Como ya se sabe, Elisa nunca en su vida había tenido a alguien de su lado, al menos no alguien constante e incondicional pues todos los que ella alguna vez amó habían muerto, y esto causó quizá un sentimiento especial por Aleen.
Elisa llevada por la pasión, sentía algo que jamás había sentido por alguien. Sus sentimientos hacia Aleen comenzaron a ser bastante fuertes hasta el punto de querer besar sus labios con intensa pasión y de acariciar su cuerpo con absurda delicadeza.
Elisa consternada por la tristeza no sabía como actuar así que acudió a Beth, sin encontrar alguna otra salida que un consejo de alguien que siempre quiso brindarle una amistad. Al preguntarle a Beth, ésta se sorprendió, pero le aconsejó sin duda alguna.
Beth bastante asombrada por la confesión indirecta de su compañera de apartamento no dudó en pensar bien la cosas para aconsejar a Elisa de la mejor manera. Beth creía que diciéndole a Elisa que esperara un tiempo y que si Aleen le demostraba algo dejara que sucediera, pero en caso tal de que no sucediera nada, se arriesgara a confesar sus sentimientos por medio de una carta, era la mejor manera de salir de ese problema. (Que por cierto para Elisa nunca fue un problema)
Al pasar de los días Elisa estaba cansada de tanto esperar, así que decide entonces en vez de la carta invitar a Aleen a tomar un café. Aleen notó un tono de urgencia en la voz de Elisa, por lo cual se preocupó y atendió a la cita.
Elisa ordenó un café y Aleen ordenó un té de limón. Asustada Elisa se acercó al oído de Aleen y pronuncio con sus labios quebrantados y llenos de temor: "Esto es difícil y complicado, espero que entiendas".
Aleen preocupada insiste, pero Elisa no toma el valor suficiente, así que después de tomar el café Elisa le propone que vayan a casa de Aleen y esta sin ningún problema accede. Llegan a casa de Aleen, y Elisa se decide a besarla sin decir nada. Aleen se deja llevar, sin oponerse a tan hermosa acción por parte de Elisa, tomando entonces entre sus manos la cara de Elisa y fundiéndose en el primer y más hermoso beso que le ha dado una mujer, robándole entonces la virginidad de labios a Elisa.
Fundidas en un tímido pero a la vez hermoso beso Elisa y Aleen se pierden en el tiempo, así quitándose las prendas y sumergiéndose en el acto más hermoso de todas su vidas. Se besan, se tocan, y Elisa deja de ser la niña inocente jamás tocada que siempre había sido para ahora convertirse en la primera amante de Aleen.
Después de pasar toda la noche juntas y amándose de la manera más hermosa posible Aleen toma la iniciativa y le pide a Elisa con mucha timidez que deje el apartamento y que se vaya a vivir con ella. Así que Elisa cegada por el amor, hace las maletas y se va a vivir a casa de Aleen.
La relación entre Elisa y Aleen va creciendo bastante, pero desafortunadamente para Elisa un día en la mañana cuando ella sale temprano de casa, casi llegando a la universidad recuerda que dejó conectada la plancha, así que preocupada se devuelve rápido. Sube las escaleras agitada, y en el pasillo se detiene ahogada. Abre la puerta de el apartamento, y al dirigirse al baño de su habitación con Aleen, encuentra allí a Aleen con un hombre.
Elisa destrozada camina hacia la calle, y desesperada va a un bar gay en el downtown donde se embriaga y se va con una mujer.
Después de unos días de andar perdida Elisa decide ir por sus cosas al apartamento. Aleen destrozada se le arrodilla y le ruega que vuelva a casa, pero Elisa cegada por el odio decide ignorar las palabras de Aleen y coge las pocas cosas que ve regadas por ahí. Sale desesperada de casa por lo que se dirige a un lugar lejano.
Elisa se encierra en un cabaña donde hay un piano y se dedica a tocar con rabia y desahogar todo eso que lleva dentro de ella. De nuevo como al comienzo está ella sola sin nadie a su lado.
Aleen murió para ella, como todos los demás. Entonces es ahí cuando coge resentimiento a la vida.
En un momento de odio corta algunas cuerdas del piano y con estas se hace cortes en las muñecas, manchando así el piso con su sangre color púrpura como las flores que le había regalado Aleen cuando estaban de aniversario.
Elisa destrozada, y desangrándose propone el final de su propia historia.
Agonizando y ahogándose en su propia sangre es como Elisa decide terminar, y es así como la historia de Elisa acaba, cerrando entonces un nuevo capitulo de un libro que carece de principio y de fin.
Burning thoughts
Palabras van y vienen pero sinceramente no le hallo aun el sentido a estas.
Tan dispersa como ausente mirando por la ventana, esperando que nadie note que estoy llorando.
Solo escucho como las palabras salen de la boca de alguien, y aun así ignoro lo que dicen, pues imagino como sería la realidad sin mi en ella.
Construyo torres de sueños y sentimientos, pero simplemente se derrumban dejándome sin ánimos de reconstrucción.
Quisiera no ahogarme en mis propias lágrimas, pero prefiero ahogarme en ellas en lugar de darle merito a los demás de preguntar que me sucéde.
He descubierto tantas verdades, que al final nosé ni por que me siénto tan mal....
Invento juegos y mundos irreales con tal de salir de lo que es mi profunda cotidianidad....
Escribo para no perderme en la nada, y así dárme cuenta del mundo en el que estoy....
Hoy no es un dia para escribir historias, pues se me acaban los minutos y los segundos, y la verdad no comprendo si es necesario escribir o llorar.
Hoy no es una historia, es simple realidad. Simplemente varios sentimientos encontrados, simples sentimiéntos, y algo de nostalgia.
Quizá recuerdos, pero que mas da, prefiero olvidar, e imaginar que al final nada sucedio.
Siénto como un nudo en mi garganta me ahoga y me duele, siénto como arden mis ojos y lloran, y así expulsan todo el dolor que hay dentro de mi.....
Simplemente ausencia....
lunes, 18 de febrero de 2008
Desolado otoño dentro de mi
Sin embargo acá me encuentro, y esta vez no precisamente para escribir una de las tántas historias que suelo escribir.
Esta vez no seré un Dios omnipotente, ni seré la creadora de personajes hermosos que se aman y se enamoran. (Malditos personajes ególatras)
La idea principal era escribir en estos días la tercera parte de esta continua historia que venía escribiéndo hacía ya algún tiempo, pero para mi infortuna cuando quise hacérlo mi maldita imaginación se bloqueó en el punto más importante de la historia, y ahora solo espero poderme enamorar de nuevo de Anastasia para seguir contánto su historia, haciéndo así que mi imaginación vuele de nuevo con la mujer de la cual estoy enamorada. (Aunque simplemente sea un personaje creado por mí)
He de decir que no espero que este texto que estoy escribiéndo tenga mucha coherencia, y supongo que tendrá muchas ideas sueltas por ahí. (De hecho bastánte incoherente).
Quizá no sea un texto muy ameno de leer, mas sin embargo, debo admitír que cuando escribo en este blog lo hago con todos mis sentimientos, y para algunos es eso lo que cuenta. (Solo para algunos)
No se en que consista pero cuando el ser humano se siente tríste o abandonado decide escribir.
¿Por qué no gritarlo a la nada? ¿Por qué no simplemente llorar en la oscuridad y golpear almohadas?
Me encantaría deahogar mis secretos y tristezas de esa manera, pero por más que lo intento no puedo engañarme a mi mísma.
No espero tampoco que este texto tenga la ortografía correspondiente, pues simplemente lo hago por desahogarme con algo. Con algo así sea un simple papel cyber.
Me encuentro tan tríste y ausente que ya no me interesa que pasa por mi mente o por mis ojos, pues ya no creo mucho en nadie. (De hecho nada)
Es tan terrible cuando rasgan tus sentimientos sin importar si sientes algo o no.
Y es más triste aún cuando cae un valde de agua helada por todo tu cuerpo. Cuando cada gota roza tu piel haciéndola enfriar.Cada poro erizado y lleno de frio te recuerda ese letrero imaginario (y letal) que sale cada vez que tus ojos se cierran y al abrirse te dilata la pupila y te hace tragar cada palabra con tanto dolor que te produce llanto. Ese letrero que te dice "Bienvenida a la realidad. ¿Quieres dárte cuénta de cuán estúpida eres?"
Es así cuando salen millones de lágrimas que queman tu piel al caer y que rozan tus mejillas cómo las gotas de agua de aquél valde.
Te duele el orgullo y te toca tragartelo todo. "Sonrie y haz a los demás feliz". ¡Jajajaja! Malditas políticas familiares. (Esas si que me las trago y no precisamente con dolor, pero si con odio)
¡Muy bién! trágate tus palabras, trágate tus emociones, no llores, te verás como una niña estúpida (sin embargo todos saben que lo eres)
Huh, como pueden tántos sentimientos llenarte de odio el alma, y hacérte quemar por dentro...
¿Cómo es posíble que algo duela tánto?
Simplemente tánta basura dentro de tí, haciéndo entonces dentro de ti un montón de basura sin fin...
Una torre que algún día colapsa y destruye incluso lo poco que has construido paralelo a esta. (Que caprichosos ladrillos)....
Que horror...
Alguna vez llegué a pensar en amarte, pero me duele imaginarme como será el final siendo este el princípio, y la verdad prefiero no arriegar más mi vida.
No necesito de indirectas pendejas para dárme cuenta que la gente no vale ni tres centavos.
(No vales ni la mitad de mis lágrimas. Ni la mitad de las lágrimas que derramé esta noche de tristeza, bajo las nuves llorosas que se paseaban justo arriba del recinto donde me encuentro en este momento).
Espero me puedas entender, espero puedas entender lo que hago cada vez que me sabe la boca a ti.
Lo más triste de todo esto es que nadie nota que el daño causado no es aquél que hacen otros seres humanos, sino el daño que me hago yo mísma. El miedo y las ilusiones que carcomen mi alma a diario.
Las ganas de vivir opacadas por los temores que jamás alguien ha llegado a conocer dentro de mi. Las palabras, los pensamientos, los susurros al oido, y la falsedad de los besos que te producen millones de corrientazos por todo el cuerpo, pero que al final terminan siendo una farsa como aquél que nos los da.
Huh, tanto por decir y tan pocas palabras para decírlo...
No aspiro destrozar a nadie, simplemente espero que su miserable alma sea carcomida por el dolor de la frívola realidad.
Buenas (no muy buenas) noches.
Miseria.
sábado, 12 de enero de 2008
Insomnia de una parca princesa (Parte II)
¿Es acaso tiempo lo que todos necesitamos para olvidar aquello que nos frustra no conocer?
Anastasia, perdida en sus aventurillas de niña pequeña, decide viajar lejos de casa, pues está cansada de la soledad.
A ella no le gusta tener novio, pero si le gusta ir a las aldeas o pueblos cercanos a divertirse en las noches, pues a ella le gusta mucho ir a bares.
Anastasia sabe que ella es una mujer hermosa, por lo tanto sabe que al coquetear tendrá al hombre que desea a sus pies.
Llega al bar decidida a pasar una divertida noche en compañía de tragos, de buena música, y de gente hermosa.
Hermosa como siempre, y luciéndose por sus hermosos ojos y su corto pelo, Anastasia se sienta en la barra del bar, y pide un Martini.
Se sienta y observa el panorama y ve la gente bailando.
Se anima un poco así que comienza a beber, y se fija en un hombre que está solo en la mesa que se encuentra diagonal a ella.
Mira y mira a la mesa para que el hombre se fije en ella, pero al fin y al cabo el hombre solo se concentra en sus tragos.
Anastasia lo observa y nota en su cara un gesto de tristeza mezclado con amargura, pero también nota que hay algo de ternura.
Anastasia molesta se va a levantar de su asiento, pero un hombre toma de su brazo suavemente y la invita a un trago.
Anastasia por no ser descortés le acepta la invitación, y vuelve a sentarse, pero en todo el tiempo en el que estuvo con el hombre aquel, no dejó de observar al sujeto que se encontraba diagonal a ella en la mesa.
El hombre que se acercó a Anastasia se llamaba Karl, o al menos así se presentó.
Sin embargo Anastasia algo aburrida, le dice que debe retirarse, pero este le ruega que no se vaya.
Anastasia se levanta y va camino al baño cuando Karl la detiene, ella se voltea y le dice que no desea su compañía. Sin embargo el hombre le toma la cara y la besa a la fuerza.
Anastasia asqueada lo golpea y corre hacia el baño.
Histérica, y algo agitada, limpia su labial corrido por el asqueroso beso que este sujeto el suplantó en los labios, y retoca de nuevo, dejándolos tan rojos y hermosos como cuando llegó al bar.
Anastasia sale del baño indignada, y nota que Karl ya se ha ido.
Toma el valor suficiente, y se acerca a la mesa del sujeto, pero este ni siquiera voltea a ver quien es aquella mujer de vestido rojo que se posa a su lado a observar como el consumido por el alcohol, se pierde en sus pensamientos.
Ella sin preguntar, se sienta, y solo recibe una mirada de unos ojos perdidos en la tristeza. Eso la consterna y le hace presentarse.
El hombre con un hilo de voz dice que se llama Albert.
Sin embargo después de eso, el hombre no pronuncia más palabras, por lo cual Anastasia decide retirarse.
Se levanta y toma su bolso que se encuentra sobre el sofá donde ella había logrado sentarse.
Sin embargo cuando Anastasia se estaba yendo, Albert la llama con un nudo en la garganta.
Ella se devuelve con una sonrisa de satisfacción que el no nota.
Ella se sienta y entablan una conversación.
Mientras entran en confianza, se empiezan a preguntar las cosas básicas, como que edad tienen, donde viven y todas esas cosas que suelen preguntar las personas cuando se acaban de conocer.
Después de contarse sus historias, el decide decirle por que se encuentra deprimido.
Anastasia logra consolarlo, y después tras risitas coquetas y varios tragos, el la besa.
Después del beso, los dos saben que es un juego, pero la conversación se torna quizá un poco mas seria.
Entre cuentos, historias, anécdotas y narraciones sobre desamores, Anastasia recuerda a la mujer de sus sueños, así que echa un suspiro y su mirada se opaca, haciendo que beba un sorbo de un trago cualquiera que ella estaba tomando.
Albert la mira a los ojos, y le pregunta que qué ha recordado, y Anastasia sin ninguna duda le cuenta su absurda historia, pues sabe que Albert no la juzgará.
Albert consternado por lo que Anastasia le había contado, solo la abraza y la besa de nuevo en la boca, pero esta vez solo toca sus labios con los de ella.
Quizá sigan hablando, como probablemente nunca se vuelvan a ver. Pero entre risas y llantos, se habían arreglado la noche mutuamente.
Ella lo abraza y le dice que se levantará al baño un momento.
Anastasia se encamina al baño de mujeres, y al llegar se da cuenta que está ocupado.
Sin embargo decide esperar decidida a reprender a la mujer que salga del baño, pues ha estado esperando más de diez minutos.
Al ver que la perilla de la puerta se mueve está con las palabras en la boca, pero al ver quien sale de esa puerta la deja muda.
Los ojos de esa mujer le robaron las palabras.
Callada, sin poder pronunciar una palabra recobra la respiración y ve que la mujer que sale del baño también está tan atónita como ella.
¿Sería solo una coincidencia? ¿o era aquella la mujer de tantos de sus sueños?
No podía ser coincidencia, no podían ser tan parecidas.
Cuando la otra mujer fue a pronunciar una palabra Anastasia, suavemente posó su mano sobre los labios de tan hermosa mujer, haciendo así que se callara.
¿Entonces era Marie?
De repente Anastasia la empuja dentro del baño suavemente con su mano en los labios de ella.
Se miran profundamente agitadas, y quizá algo tímidas, y sorprendidas.
Asustadas, y respirando rápido se miran y se analizan si pronunciar una sola palabra.
Anastasia se acerca a la cara de Marie, haciendo así que el aire que sale de su boca roce la piel de Marie, y que el aliento de Marie, roce su piel, haciendo así que su piel se erice.
Anastasia lanza la cara sobre la cara de Marie, haciendo así que Marie le siga con un beso lleno de pasión.
Anastasia toca el cuello de Marie, bajando sus manos hasta los hombros y tocando su clavícula, mientras ella la sigue besando sin parar.
Anastasia siente las tirantas de un vestido vino tinto que lleva Marie.
Poco a poco las va bajando con suavidad, lo que le produce a Marie unas pequeñas cosquillas.
Después Anastasia besa el cuello de Marie y con sus manos va bajando el vestido, haciendo que este se deslice por su suave y blanca piel.
Marie inmóvil, empieza a tratar de mover sus manos para no quedarse quieta, pues ella desea tocar a Anastasia con más pasión de la que ella la toca, pero el temor no la deja. Sin embargo Marie comienza a deslizar sus manos suavemente por la cintura de Anastasia.
El vestido de Marie cae en el suelo, y Marie empieza entonces a bajar sus manos lentamente por la cintura de Anastasia, hasta llegar entonces a una abertura lateral que este tenía, por donde empieza a introducir la mano suave y lentamente.
Mientras tanto Anastasia toca los senos de Marie por debajo del sostén, haciendo que esta emita un pequeño sollozo.
Marie entre tanto, acaricia las piernas de Anastasia hasta llegar al estomago.
Más adelante baja su mano, y la introduce dentro de las bragas de Anastasia, así acariciándola y haciendo que esta emita pequeños gemidos.
Entre caricias y besos se fueron amando pero entonces la puerta fue golpeada, y una voz se escuchó diciendo:
¿Anastasia, estás ahí?
Silencio....
martes, 8 de enero de 2008
Insomnia de una parca princesa (Parte I)
Si, soy de nuevo yo, el personaje inconfundible de las fábulas frías y dementes.
Un personaje mas de una historia, creado por la mente de una niña caprichosa, que se sienta a escribir, mientras un personaje innato consumido por el fuego desde la silla que se encuentra detrás de ella diagonal, observa como su mente procesa las ideas mas enredadas pero a la vez tan hermosas, que pueden hacer conocer a cualquiera los sentimientos como el odio o el simple amor a la vida inexistente o inexplicable de la que somos parte.
Ella, una mujer la cual no sabe aún si tiene alma se encuentra entonces en este momento creando una historia, creando personajes. Simples fichas de ajedres o de simples juegos de mesa movidos al antojo de quienes están jugando, es decir los jugadores.
Un juego de azar donde nadie pierde, pero el que llega de ultimo es el menos beneficiado.
¡Ay maldito parqués! ¿Qué has hecho conmigo?
¿Anastasia?
Llama Marie desde un sueño largo, el cual jamás imaginó soñar.
Después de despertarse agitada. Después de tener un sueño con una mujer llamada Anastacia, se levanta Marie sofocada.
Toca su frente y está mojada, y nota que su respiración de repente varía y entonces empieza a hiperventilar.
¿Quién es Anastasia? se pregunta, pero se da cuenta que fue solo un sueño.
La noche a penas está comenzando. Piensa Anastasia.
Desliza sus pies húmedos por el musgo empapado, y siente como este le acaricia los pies.
Amasa el musgo con los dedos de sus pies, haciendo que este le proporcione cosquillas y la haga reír.
Anastasia...
una mujer hermosa, y solitaria la cual ama el campo y no vive sino con sus cuatro gatos, los cuales considera ella suficiente compañía hasta que se vuelva una mujer fea y arrugada, y muera en una cama sin poderse mover, o quizá de un paro cardiaco.
Anastasia considera la gente estorbo, pues no necesita de la compañía de nadie para vivir.
Una mujer con muchos fetiches, y con muchos sueños.
En las noches Anastasia se tiende en el jardín de su casa con los pies descalzos a palpar el húmedo musgo, pues ama la sensación de cosquillas que estos le proporcionan mientras mece sus pies.
Le encanta la naturaleza, y le encanta amanecer en el jardín de su casa, rodeada de el rocío que se deposita sobre las plantas.
Le encanta dormirse contando estrellas en vez de ovejas, y prefiere ver como vuelan los animales por el cielo, en vez de ver la tele.
Anastasia es descomplicada, y le gusta danzar bajo la helada lluvia, entonces así tener un pretexto para bañarse con agua caliente y meterse dentro de las cobijas calientitas con sus cuatro catos en la cabecera.
Pero lo que mas le gusta a Anastasia aparte de todos sus caprichos y niñerías es soñar en las noches.
Pues todas las noches sueña con una mujer que jamás le ha hablado.
Desde hace varios años Anastasia ha venido soñando, y en cada encuentro en sueños se van dando pistas para encontrarse, pues nunca hablan pero cada noche de sueño, se acercan mas.
Han caminado kilómetros y kilómetro juntas, pero aun falta demasiado para saber si ella es real, o es simplemente una ilusión creada por su mente caprichosa.
Ahora la única razón de soñar en la noche es por aquella mujer de sus sueños, pues su intriga no la deja.
Pero Anastasia le teme a los sueños, pues no siempre son lo que parecen.
¿Y si ella no es real y ha estado esperando solo por una ilusión?
Sin embargo Anastasia prefiere arriesgarse, pues aunque ella no se había dado cuenta, ella ya dependía de esa mujer para dormir, pues no soñaba con nadie más que no fuera ella.
El tiempo fue pasando, y la dependencia se hizo más fuerte, pues ya Anastasia dormía solo para encontrarla a ella en sus sueños y fortalecer la dependencia inconscientemente.
Sin embargo, Anastasia después de un tiempo empezó a padecer de insomnio, y ya no soñaba pues era sueño liviano.
Desconcertada y llena de rabia va al médico, pero nada que le receta le funciona.
Desconcertada por la falta de sueño Anastasia opta por recordar los lugares que aparecían en los sueños, pero la busca en su mente fue inútil, por que no habían puntos específicos que le dieran pistas concretas.
¿Por qué a mí? pensaba para ella misma.
Sin embargo con el tiempo, fue olvidando el asunto, hasta que casi podría decirse que lo borró de su mente.
Tiempo.....
domingo, 25 de noviembre de 2007
Innata realidad
Evidentes deseos tan indeseables que salen por mis ojos como cascadas de lava quemando mis mejillas; Con el perfume de una tristeza tan inmensa que rellena los vacios de mi corazón, haciéndo así que siénta como el odio carcome mis deseos, y como seca mis tristes lágrimas de sangre.
Deseos inéditos de salir a la calle con tan pocas esperanzas que simplemente soy un cuerpo sin alma.
Aguardo. Un minuto más, un minuto menos, ya que más da.
Olvido los sueños y me convierto en parte de la realidad de la cual nunca quise ser parte.
Una mujer soñadora como yo que va a querer ser parte de una realidad. Prefiero engañarme con solo fantasías que aparentan ser realidad pero que al volverse sueño se destruye como cuando alguien le roba a uno las increíbles ganas de volar cortándole las alas.
Sonrisas fingídas, palabras enrredadas de boca en boca. Cada quien haciéndose parte de esta mísma historia sin aún saber que terminarán envueltos en una bola de palabras falsas creadas por sus propias mentiras.
Si tan solo supiéran lo duro que es salír de este nido de palabras....
Es tan fácil herir a las personas tan solo con palabras y mentiras. Pero a la vez es tan difícil salir de estos malditos enredos en los que nos metemos solo por opinar acerca de algo.
Siénto innatos e incontrolables deseos de llorar hasta quemar todas mis mejillas, así gritando hasta quedárme sin voz en la mitad de la nada, y tirarme ahogada en el suelo duro y helado hasta desvanecer y caer en sueño profundo, para al fín poder volver a soñar.
Confianza... Es algo que me encantaría sentír hacia mí mísma, pero es que ni siquíera en mi mísma puedo confiar, pues mis sentimientos me traicionan haciéndo así que mis palabras confien en seres desconocidos.
Siénto absurdas ancias de volar hacia el cielo, escapando por las ventanas y las puertas que se me abren a diario, dándome la opción de escapar. Pero las sensaciones me amarran a un mundo de distíntas realidades.
Emociones y decisiones hacen que piense las cosas varias veces, y me duele dárme cuénta que así quiera escapar estoy absolutamente aferrada a la nada de un mundo real lleno de gente irreal. De palabras llenas de nada y vacias de todo, careciendo así de pensamientos y sentimíentos, y así haciéndo que el egocentrísmo nos abarque.
Ningún principio ningún final, simplemente un texto sin terminar...
jueves, 8 de noviembre de 2007
Nicotina y tal vez un poco de dolor (relatos de una noche)
Solo es un día normal, como todos los que hay
Me levanto de mi cama esperando algo nuevo que me pueda relajar.
Los sueños, las ideas y el amor se van mezclando lentamente, poco a poco, tal vez con un poco de dolor, tal vez hasta con placer y entonces enciendo un cigarrillo.
Entro al baño y me siento de espaladas contra la puerta a pensar.
Fumo y aspiro la nicotina una y otra vez.
Llega a mis pulmones y mis sentimientos se empiezan a manifestar.
Todo sale, poco a poco, lágrima traz lágrima.
Todos suponen que me encuentro bien, que no hay dolor alguno que me pueda afectar, pero se equivocan, hay una gran debilidad dentro de mí.
Finjo estar bien, al igual que mis tristes pensares, pues como muchos ya saben no me gusta que me vean llorar.
Lento dolor, lento placer.
Mis sueños se gastan y se acaban como el cigarrillo, volviéndose cenizas, simples cenizas que quedaran en el olvido.
Las palabras...Bahh ¿Palabras?
¿Qué palabras habrían de pronunciarse en la mitad de un estrecho baño empapado por mis lágrimas y por el humo del cigarrillo?
Un cigarrillo por la mitad, un alma devastada y una inundación de lagrimas a mi alrededor era lo único que había, un ambiente tan solitario como mi alma, un ambiente tan triste como mi ser.
Y el cigarrillo, mi único vicio acabándose poco a poco conmigo.
Sueños en un intento acabado, un suicidio jamás pensado.
Pero ¿Qué carajos estaba pensando? ¿Suicidio? Mas dolor, o tal vez una fácil solución.
Reí, y después lloré.
Una simple ironía.
De repente un eco vacío de palabras algo sordas inundó mi mente ahogando mis ideas.
Quizás me estaba volviendo loca, o quizá mi vida antes era tan perfecta que jamás tuve por que oírlas.
Ahora me estaba dando cuenta de las cosas y tal vez de la realidad.
Mi vida había dado una gran vuelta, y la "bola de cristal" donde antes me encontraba se había roto para siempre, dejándome sola en la mitad de el olvido, de la nada. En una absoluta oscuridad llena de miedos y de tristes realidades que jamás había visto.
¿Sería este el momento del comienzo de algo o del fin de todo?
Sentí el verdadero miedo por primera vez, sentí el odio del mundo, sentí la tristeza.
Cayendo la pava del cigarrillo sobre mi pantalón y quemando mi pierna, volví de mis mas profundos pensamientos reales sobre la realidad.
Me levante, limpié aquellas lagrimas y con fuerza me levanté.
Boté el cigarrillo, después abrí la puerta y decidí darle la cara a la realidad.
¿Ó es que acaso creía que me iba a quedar toda la vida en un baño encerrada hasta morir?
Fue aquí cuando descubrí el dolor, el amor y la nicotina.
Nicotina, mi vicio más triste.
Nicotina, mi sentimiento más profundo.
Nicotina, mi dolor más hermoso.
Intentando soñar con jamás volver a soñar
Las palabras no fluyen, y mis instintos no reaccionan. Me pregunto que pasa conmigo.
Despues de dejar todo y ver como las profesias de mis sueños se hacen reales, decido echar un vistazo a aquello que me observa desde lo lejos.
¿Qué querrán decirme aquellos pasos que me siguen?
Sigo caminando, andando. Como si el tiempo no existiera, como si los sueños desvanecieran, y así lo hacían, desvanecían, solos, en el tiempo que ya no existe, y en el pasado que puede ser el presente, por que ya no hay nocion del tiempo, ni de algún lugar.
De repente me doy cuenta que no hay nada, que no hay palabras, que no hay sueños, y con ellos se va el tiempo, tiempo que jamás existió, tiempo que ya se acabo sin ni siquiera haber comenzado.
Desvastado, me siento en un anden muy solitarion, lleno de nada, lleno de viento, de pensamientos vacios, excasos de sentido.
Me recuesto en el andén, y veo este cielo tan azul como mis ojos pero a la vez tan grís y nublado como lo que siento.
Y ahí, solo, en medio de la nada veo las palabras.
En una absurda sopa de letras, incoherentes palabras.
Cierro mis ojos, y cuento ovejas, pero no funciona.
No logro abandonar el mundo real para entrar en mi fantasía inmortal.
Abro los ojos, y veo como las aves vuelan.
Cierro mis ojos de nuevo y comienzo a imaginar.
Pero es mi segundo intento fallido.
Desesperado me levanto y miro a mi alrrededor, pero sigue igual que siempre, todo suspendido en el tiempo. El mismo vaso que arrastra el viento, al igual que mis sueños, y el anden solo, sin nada, sin nadie, solo conmigo.
Me vuelvo a recostar, intento no pensar, no sentir, no hablar.
Me concentro en mis sueños y empiezo a volar, intentando no volver nunca jamás.
Me desconecto de lo real, y se abre la puerta de lo irreal, de lo jamás mortal.
Atravezaba la puerta, pero derrepente todo se devolvio y volví en mi, un rayo cayó cerca de mí.
Ya va mi tercer intento fallido.
Empieza a llover, y yo me congelo, pues ya no habían posibilidades algunas de dormir, pero en cierto modo algo me alegraba, pues la lluvia me mojaba y me refrescaba.
Ya venía siendo de noche, y nada parecía cambiar, solola lluvia.
Ya no había por que temer, ya no había nada lo cual me pudiese hacer daño.
Mi oscura soledad, en medio de la nada me empezaba a gustar.
Una gran ola de sueño me agoviaba, solo trataba de evitarla por que la noche era para aprovecharla.
Pero el sueño me venció y la noche me durmió.
Entré al fin a aquel sitio, pero luego volví, y al abrir los ojos era de día otra vez.
Una misma monotonía, un mismo ser, yo.
Mis esperanzas estaban absolutamente destruidas, y ahora venía mas monotonía.
Todo estaba empapado, incluyendome a mi, mi pelo, y mis prendas.
Estaba llena de barro, y con una tos suave como mis alientos.
Me levante y camniné por ahi. La calle seguía sola y abandonada, y yo, en la mitad de nada.
Noche y día fueron pasando, y ahora mi cuerpo estaba debil, ya no podia levantarlo de el sitio donde pude sentarme por ultima vez.
Ahora si que deseaba volver a estar bien.
Deseaba volver a ver el cielo como lo hice alguna vez.
Pero ahora a tarde era, y mis sueños se habían convertido en realidad.
¿Porqué había deseado morir alguna vez si ahora estaba muriendo por volver a vivir?
Mis sueños mas profundos se hicieron realidad y ahora al fín se cumpliria mi sueño mas profundo. Soñar para siempre, un simple sueño inmortal, eterno, pues jamás acabará.
Y solo en la mitad de el anden, desvanecí, hasta caer en mi sueño mas prufundo, para soñar sin tener que volver a respirar.