Llega un día en el que el ser humano se sacia de palabras, hipocresía y de su misma realidad. Llega un punto en el que el ser humano necesita un cambio pero no sabe por donde empezar para cambiar aquellas cosas que tanto le molestan.
La vida es un estudio diario de situaciones y más cuando se es un buen amigo o se es alguien que verdaderamente sabe escuchar y aconsejar. Entonces de ahí salen las ideas y la inspiración para volver a escribir, para volver a soñar despierto y para retroalimentarse a sí mismo, sabiendo entonces qué es todo aquello que uno mismo no desea ser y que ya alguna vez fue. De eso se trata, de ser uno mismo, de vivir sus propias vivencias sin que nadie le enseñe a uno a caminar sobre las plantas de sus propios pies.
Conocerse a sí mismo resulta una cuestión de años, de toda la vida, cada día conocemos más cosas y conocemos nuestras reacciones ante ellas, cada día somos más independientes (lo que para mi no significa no necesitar de los demás, sino saber vivir por uno mismo hasta donde los límites y las barreras lo permiten.) El concepto de libertad es escaso, ¿hasta qué punto somos libres? ¿Hasta que punto somos verdaderamente honestos con nosotros mismos? ¿Quienes son aquellos que nos juzgan y quién juzga a todos aquellos que nos juzgan?
Miles de frustraciones a diario nos bombardean. No estamos conformes si hace mucho calor o si empieza a hacer frío. No estamos contentos si nos aman en exceso y nos quejamos cuando carecemos de amor. Así es que funciona, es una cadena, los que mucho tienen, anhelan poco, los que poco tienen, anhelan demasiado, pero el punto es que anhelamos sin parar porque jamás será suficiente lo que tenemos en frente nuestro.
Amamos y nos aman, pero casi siempre quien nos ama es a quien no correspondemos, y precisamente, cuando llega alguien que nos corresponde, un ser ajeno a ése otro nos roba la felicidad o nos roba los sentimientos por aquél ser que tanto idolatramos. Eso es, esa es la vida, decisiones varias, decisiones que a veces duelen, pero que finalmente cada día nos hacen más fuertes.
Ser humano no está mal, ser humano es ser y tratar de vivir las experiencias al máximo dentro de los parámetros de libertad establecidos por la moral. El ser humano es ser realmente, es pertenecer a una humanidad establecida durante millones de años, que evidentemente es disfuncional y nos ha llevado a vivir en el mundo que vivimos el día de hoy.
Algunos por ególatras y otros por depresivos. Algunos por vacíos y otros por intelectuales; siempre estamos tocando fondo y siempre estamos a los extremos, porque verdaderamente jamás habrá algo perfecto o intermedio. Cada uno de nosotros es un ser, y como Ser que somos, es más que ser un Ser vivo, entonces nos llenamos de sentimientos como el odio y el rencor por el temor a ser desafiados y a ser derrumbados del lugar donde estamos.
Unos por tercos, otros por sabios y otros porque no quitan ni ponen, porque no dejan huella y resultan siendo larvas de una sociedad a la que pertenecemos. Siempre estará el que se considera tonto, siempre estará el intelectual, el emocional y así, y es por eso que el Ser humano es mucho más que ser, va más allá de eso, porque aunque por muy independientes que parezcan necesitan de los otros para crear el balance. Todos tenemos nuestro espacio y necesitamos que se nos sea respetado, pero es evidente que la vida no funciona sin los demás al rededor causando emociones que le dan ese sabor especial a la vida que vivimos.
La historia de la existencia ha sido divida a medida que pasa el tiempo por épocas, épocas que marcan la historia y que nos hacen ser hoy en día lo que somos básicamente. Están los tiempos existencialistas causado por post-guerras si se habla en un contexto general, pero aplicado al individuo como tal, se convierte en la vida de cada individuo. Aplicado en un concepto minimalista de la vida, cada ser humano tiene un proceso que se vive tanto de manera minimalista sacado de un contexto general que tiene la historia de nuestro planeta, del lugar en el que habitamos y en el que crecemos a diario.
Vemos girar el mundo y muchos se quedan en tan sólo eso, muchos otros trascendemos de alguna manera u otra con ansias varias de ver cambios, de precisamente trascender y no quedarnos siendo sólo seres que habitan y casi que levitan sobre la faz de la tierra. Muchos nos preocupamos realmente por dejar huella en la vida de algunos que a veces ni siquiera lo merecen. Muchos queremos ser el complemento de la vida de otros y no quedarnos sólo en "vivir la vida" porque nos tocó llegar acá.
Muchos consideran la vida como un milagro o como un obsequio grato, pero muchos otros no desean vivir más y toman la vida como un castigo impuesto por seres egoístas con deseos de traer al mundo a seres que no tienen la más mínima idea de su misión sobre la tierra. Muchos perdidos, muchos encaminados dentro de un concepto limitado.
Finalmente llegamos a conclusiones y recaemos muchas veces, lacerándonos dolorosamente y culpándonos a nosotros mismos de las desgracias de los demás, pero de lo que no somos conscientes es de que nosotros no somos dueños sino de nuestros pensamientos y de nuestras decisiones y que sólo nosotros podemos alterar nuestra vida y nuestras emociones, los demás actúan por sí solos y no son ellos los culpables de que la vida de algunos sea una total miseria sin rumbo y sin sentido. Definitivamente no somos nosotros quienes tomamos las decisiones que quieran los demás, porque si bien es cierto no podemos pensar por los demás, sólo podemos persuadir por medio de vivencias propias.
El deseo de vivir se ve reflejado en el concepto propio de la vida. No es cuestionable, es simplemente racional. Necesitamos desahogarnos para ser nosotros mismos, puesto que vomitar palabras o emociones es lo que nos libera de presiones, es lo que nos libera finalmente de lo que es "el mundo de mierda" para muchos, pero que es "el paraíso" para otros. ¿En cuál se encuentra usted?
No me subestime, no intento decir que su percepción del mundo deba ser cualquiera de esas dos, sólo hablo de dos conceptos muy generales (y extremistas) que se acercan mucho a la percepción del mundo exterior.
Permítame entonces volverle a hacer la pregunta, ¿cuál es su percepción del mundo exterior sabiendo que su mundo lo construye usted mismo?
domingo, 2 de mayo de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
+Mentes de plástico+
Siempre supe que no pertenecí nunca a ese lugar. Un salón de té lleno de falsedad e hipocresía no es, no fue, ni será el lugar adecuado para mi.
Tantas palabras vacías rodeadas de cerebros vacíos y elitistas. Tantas sonrisas ridículas y adulaciones que sólo ellos podrían creerse mientras piensan todo lo contrario... definitivamente no es lo que espero. ¿Ahí que papel podría jugar yo? ¿Qué tanto podría aportar a una conversación donde sólo se habla de ropa, cremas, marcas costosas y ridiculeces momentáneas poco profundas?
Debo admitir que prefiero vivir en mi realidad, así duela. Al menos en mi realidad vivo y respiro sin estar pensando cuantas arrugas me van a salir cada vez que sonrío, y qué pensarán de mi ropa como si fuese una competencia por ser el mejor maniquí dentro de un salón de té que huele a egocentrismo.
Todos hablan de dinero, de negocios y es una competencia de géneros brutal. A quien más respetan es al más petulante, sabiendo que es poco el talento que los caracteriza. Miran con la nariz hacia arriba y por encima del hombro, como si uno ni estuviese a la altura de quienes también desean tomar un café. ¿Por qué no dejar tirado el Capuccino y salir corriendo mientras escupo el piso casi perfecto del lugar? ¿Por que no decirles lo que se pienso de sus respingadas narices operadas? Sí, sé que eso me hace casi tan hipócrita como ellos, pero realmente familia es familia, y por respeto es que debo aguantar unos cuantos minutos rodeada de un mundo de mentiras al que jamás he pertenecido.
Me alegra saber que aunque pude ser como ellos, no lo soy. Me alegra saber en verdad, que la educación que recibí, no me hace ser una hija de puta materialista como todos ellos que andan en sus autos convertibles que por supuesto, valen mucho más que su dignidad y orgullo.
18:30 se acaba mi calvario y puedo irme tranquila en un bus a mi hogar, sin manchar mi nombre. Ojalá que en mucho tiempo no me toque untarme de nuevo de sus pieles plásticas transformadas por cirugías, ni de sus palabras redundantes y vacías.
Tantas palabras vacías rodeadas de cerebros vacíos y elitistas. Tantas sonrisas ridículas y adulaciones que sólo ellos podrían creerse mientras piensan todo lo contrario... definitivamente no es lo que espero. ¿Ahí que papel podría jugar yo? ¿Qué tanto podría aportar a una conversación donde sólo se habla de ropa, cremas, marcas costosas y ridiculeces momentáneas poco profundas?
Debo admitir que prefiero vivir en mi realidad, así duela. Al menos en mi realidad vivo y respiro sin estar pensando cuantas arrugas me van a salir cada vez que sonrío, y qué pensarán de mi ropa como si fuese una competencia por ser el mejor maniquí dentro de un salón de té que huele a egocentrismo.
Todos hablan de dinero, de negocios y es una competencia de géneros brutal. A quien más respetan es al más petulante, sabiendo que es poco el talento que los caracteriza. Miran con la nariz hacia arriba y por encima del hombro, como si uno ni estuviese a la altura de quienes también desean tomar un café. ¿Por qué no dejar tirado el Capuccino y salir corriendo mientras escupo el piso casi perfecto del lugar? ¿Por que no decirles lo que se pienso de sus respingadas narices operadas? Sí, sé que eso me hace casi tan hipócrita como ellos, pero realmente familia es familia, y por respeto es que debo aguantar unos cuantos minutos rodeada de un mundo de mentiras al que jamás he pertenecido.
Me alegra saber que aunque pude ser como ellos, no lo soy. Me alegra saber en verdad, que la educación que recibí, no me hace ser una hija de puta materialista como todos ellos que andan en sus autos convertibles que por supuesto, valen mucho más que su dignidad y orgullo.
18:30 se acaba mi calvario y puedo irme tranquila en un bus a mi hogar, sin manchar mi nombre. Ojalá que en mucho tiempo no me toque untarme de nuevo de sus pieles plásticas transformadas por cirugías, ni de sus palabras redundantes y vacías.
jueves, 15 de abril de 2010
+Rocío y unas copas más+
Amanece, todo parece estar medianamente bien. El sol se asoma por entre las montañas y el rocío cubre los ventanales y las hermosas flores que se encuentran en el exterior.
Una mañana medianamente normal, una café, o quizá dos, depende del frío que haga. Un escenario patético lleno de una mínima musicalidad empalagosa que no ayuda al deseo de salir corriendo rápido por entre los árboles que enmarcan un bosque, el cual la hace sentirse vacía pero inmensamente llena de regocijo. Sólo desea correr y que el aire le golpee los poros sin compasión, que le revuelva los cabellos y la deje sentirse parte de tan hermosa naturaleza una vez más. Lejos de tanto trabajo, de tantos miedos, del frío interior que le corroe lentamente.
La soledad le incita a tararear canciones varias que hace mucho no escucha y las cuales quiere escuchar y que desafortunadamente no puede puesto que quemó todos los discos de acetato que le traían los recuerdos. Olvido bien el sonido de la música y sus frecuencias, olvidó las noches aquellas de su juventud donde solía ir a deleitar a su público con tan hermosa voz, cantando con aquella banda de Jazz que tanta felicidad le obsequió.
Una noche estrellada sobre París,varios recuerdos pero nada muy profundo, todo se volvió muy superficial a medida que fue pasando el tiempo. No se arrepentía de nada, pero prefería no volver a sus hermosos años de belleza, en los que se exhibía ante multitudes varias sobre un piano negro de cola. Eliminó de su vida todo aquello que pudiese recordarle cuan feliz había sido.
Una noche de aquellas estrelladas donde sólo el alcohol pudo acompañarle, deseó entonces escudriñar dentro de todas sus pertenencias y rescatar las pocas memorias que decidió guardad para siempre, supuestamente. Un trago hondo, un segundo trago un poco más pando, abrió la cajita musical llena de pequeñas fotografías. En su rostro se desató un destello único que cualquiera hubiese notado excepto ella; sus ojos se sumergieron en millones de palabras no dichas y en recuerdos enterrados; por primera vez en muchos años en su soledad lloró. Recordó entonces lo que era sentir sin dejar que la vida le pasara por encima como pasó años atrás. Se denominaba nostalgia a tan hermosa masa de sentimientos encontrados y fue allí cuando recobró la esperanza y tomó valor para no dejar que sus arrugas escondieran la belleza que le irradiaba. De nuevo se sintió humana, se sintió ella misma.
Una mañana medianamente normal, una café, o quizá dos, depende del frío que haga. Un escenario patético lleno de una mínima musicalidad empalagosa que no ayuda al deseo de salir corriendo rápido por entre los árboles que enmarcan un bosque, el cual la hace sentirse vacía pero inmensamente llena de regocijo. Sólo desea correr y que el aire le golpee los poros sin compasión, que le revuelva los cabellos y la deje sentirse parte de tan hermosa naturaleza una vez más. Lejos de tanto trabajo, de tantos miedos, del frío interior que le corroe lentamente.
La soledad le incita a tararear canciones varias que hace mucho no escucha y las cuales quiere escuchar y que desafortunadamente no puede puesto que quemó todos los discos de acetato que le traían los recuerdos. Olvido bien el sonido de la música y sus frecuencias, olvidó las noches aquellas de su juventud donde solía ir a deleitar a su público con tan hermosa voz, cantando con aquella banda de Jazz que tanta felicidad le obsequió.
Una noche estrellada sobre París,varios recuerdos pero nada muy profundo, todo se volvió muy superficial a medida que fue pasando el tiempo. No se arrepentía de nada, pero prefería no volver a sus hermosos años de belleza, en los que se exhibía ante multitudes varias sobre un piano negro de cola. Eliminó de su vida todo aquello que pudiese recordarle cuan feliz había sido.
Una noche de aquellas estrelladas donde sólo el alcohol pudo acompañarle, deseó entonces escudriñar dentro de todas sus pertenencias y rescatar las pocas memorias que decidió guardad para siempre, supuestamente. Un trago hondo, un segundo trago un poco más pando, abrió la cajita musical llena de pequeñas fotografías. En su rostro se desató un destello único que cualquiera hubiese notado excepto ella; sus ojos se sumergieron en millones de palabras no dichas y en recuerdos enterrados; por primera vez en muchos años en su soledad lloró. Recordó entonces lo que era sentir sin dejar que la vida le pasara por encima como pasó años atrás. Se denominaba nostalgia a tan hermosa masa de sentimientos encontrados y fue allí cuando recobró la esperanza y tomó valor para no dejar que sus arrugas escondieran la belleza que le irradiaba. De nuevo se sintió humana, se sintió ella misma.
domingo, 28 de marzo de 2010
+Tres grados bajo cero+
A tres grados bajo cero me encuentro reviviendo historias, enmarcando palabras, pasados ciegos que se aferraron a mi alma como anzuelos y que por más que intente de arrancar me hacen sangrar una y otra vez. A veces preferiría que cicatrizaran tan hondas heridas con aquellos anzuelos adentro en vez de tratar de eliminar todo aquello que me corroe internamente.
Las canciones me recuerdan lugares, personas, deseos y sueños que planteé frente a muchas situaciones pero que ahora sólo son polvo que se mezcla cada vez que sopla el viento y me envuelve en ellos. De repente empiezo entonces a experimentar una carencia de inspiración que me duele, que arde dentro de mi. ¿Qué es aquello que puede llevarme a tan ocultos extremos?
Me siento entonces bajo una cascada de agua púrpura, la cual contiene un increíble olor que jamás había experimentado. Mis sentidos se aferran a aquél olor que tanta inspiración me ha dado y me dejo llevar por un sueño, mientras me voy sumergiendo en tan hermosas aguas etéreas y divinas. Comienzo un descenso al cual no temo porque sé que llegaré a algún lugar lleno de vida con nuevos aires de pulcritud que me limpiarán de cualquier impureza.
Escucho voces, me llaman por mi nombre, así que abro mis ojos rodeada por helechos y por ninfas hermosas las cuales corren y me invitan a jugar con ellas. Me aferro a la rama de un árbol con el objetivo de dejar el agua correr sin mi, y acercarme a aquellas ninfas que con amables voces recurren a mi nombre una y otra vez. Siento curiosidad, y no puedo negar que algo de miedo, pero no es un miedo como cualquier otro, es un miedo suave a lo desconocido y a lo que estoy por conocer. ¿Por habrían de saber ellas mi nombre?
Siento entonces un silencio vacío en los ojos de ellas, pero sonríen con gran amabilidad lo que me hace sentir tranquila y a la vez nostálgica. Ellas tan hermosas, con sus hermosos cabellos de tonalidades indescriptibles, danzan, corren y se sienten libres. Yo me siento libre, me siento lejos de todo aquello que me aflige, lejos de todo aquello que me lleva a mis pensamientos existenciales. Por primera vez hago parte de un mundo en el cual todo lo he dejado de lado y comienzo a vivir de verdad, comienzo a ver con sensibilidad cada "algo" que me rodea y que con su olor puede tranquilizarme y librarme de los dolorosos rencores empuñados.
Juego, corro, vivo sin miedo a ser juzgada, sin miedo a ser evadida por la mirada dolorosa que proporcionan aquellos seres llenos de prejuicios y deslealtad. Por primera vez siento que tengo lo mismo que los demás y que nadie me podrá quitar mi realidad porque mi mundo paralelo, aquél en el que me encuentro, es aquél donde siempre quise vivir, donde siempre deseé estar. Una lejanía que me aparte de mi cotidianidad y de esa monotonía. Aquél lugar donde el sol no es precisamente de fuego, donde la luna no está mordida, donde aquellos príncipes y princesas no existen siquiera en cuentos de hadas y donde la parcialidad y la justicia van de la mano.
Me siento inspirada y nostálgica por mi entorno. Siento como la sangre corre por mis venas y mi corazón late rápidamente. De repente de mis ojos salen lágrimas causadas por una innata nostalgia. Al caer estas en el musgo verde y húmedo una transformación brutal se aproxima y me siento entonces parte de aquél mundo. Por primera vez me siento parte de algo y de un lugar específico. Por primera vez siento una emoción monumental causada por un estímulo casi nulo. ¿Es este mi lugar?
Me vuelvo a sumergir en la cascada púrpura, vuelvo a emprender mi viaje sin rumbo fijo, sin miedo, con felicidad y empeño y con sonidos varios que acarician mis tímpanos. Nunca me había sentido yo misma, al menos no como ahora. Veo mis manos, así que empiezo a tocar mis ojos, mis mejillas y cada extremo de mi cuerpo, quiero saber soy yo, si estoy viva. Siento entonces con más ansias deseos de correr y volar y es entonces cuando me empiezo a elevar del agua sin miedo, siento entonces como puedo examinar aquél mundo casi perfecto ante mis pies rozándome los talones...
Al fin vuelo, sin miedo, sin muros que me frenen, sin que me corten las alas, sin que me juzguen, por fin soy feliz y así es que deseo vivir...
Las canciones me recuerdan lugares, personas, deseos y sueños que planteé frente a muchas situaciones pero que ahora sólo son polvo que se mezcla cada vez que sopla el viento y me envuelve en ellos. De repente empiezo entonces a experimentar una carencia de inspiración que me duele, que arde dentro de mi. ¿Qué es aquello que puede llevarme a tan ocultos extremos?
Me siento entonces bajo una cascada de agua púrpura, la cual contiene un increíble olor que jamás había experimentado. Mis sentidos se aferran a aquél olor que tanta inspiración me ha dado y me dejo llevar por un sueño, mientras me voy sumergiendo en tan hermosas aguas etéreas y divinas. Comienzo un descenso al cual no temo porque sé que llegaré a algún lugar lleno de vida con nuevos aires de pulcritud que me limpiarán de cualquier impureza.
Escucho voces, me llaman por mi nombre, así que abro mis ojos rodeada por helechos y por ninfas hermosas las cuales corren y me invitan a jugar con ellas. Me aferro a la rama de un árbol con el objetivo de dejar el agua correr sin mi, y acercarme a aquellas ninfas que con amables voces recurren a mi nombre una y otra vez. Siento curiosidad, y no puedo negar que algo de miedo, pero no es un miedo como cualquier otro, es un miedo suave a lo desconocido y a lo que estoy por conocer. ¿Por habrían de saber ellas mi nombre?
Siento entonces un silencio vacío en los ojos de ellas, pero sonríen con gran amabilidad lo que me hace sentir tranquila y a la vez nostálgica. Ellas tan hermosas, con sus hermosos cabellos de tonalidades indescriptibles, danzan, corren y se sienten libres. Yo me siento libre, me siento lejos de todo aquello que me aflige, lejos de todo aquello que me lleva a mis pensamientos existenciales. Por primera vez hago parte de un mundo en el cual todo lo he dejado de lado y comienzo a vivir de verdad, comienzo a ver con sensibilidad cada "algo" que me rodea y que con su olor puede tranquilizarme y librarme de los dolorosos rencores empuñados.
Juego, corro, vivo sin miedo a ser juzgada, sin miedo a ser evadida por la mirada dolorosa que proporcionan aquellos seres llenos de prejuicios y deslealtad. Por primera vez siento que tengo lo mismo que los demás y que nadie me podrá quitar mi realidad porque mi mundo paralelo, aquél en el que me encuentro, es aquél donde siempre quise vivir, donde siempre deseé estar. Una lejanía que me aparte de mi cotidianidad y de esa monotonía. Aquél lugar donde el sol no es precisamente de fuego, donde la luna no está mordida, donde aquellos príncipes y princesas no existen siquiera en cuentos de hadas y donde la parcialidad y la justicia van de la mano.
Me siento inspirada y nostálgica por mi entorno. Siento como la sangre corre por mis venas y mi corazón late rápidamente. De repente de mis ojos salen lágrimas causadas por una innata nostalgia. Al caer estas en el musgo verde y húmedo una transformación brutal se aproxima y me siento entonces parte de aquél mundo. Por primera vez me siento parte de algo y de un lugar específico. Por primera vez siento una emoción monumental causada por un estímulo casi nulo. ¿Es este mi lugar?
Me vuelvo a sumergir en la cascada púrpura, vuelvo a emprender mi viaje sin rumbo fijo, sin miedo, con felicidad y empeño y con sonidos varios que acarician mis tímpanos. Nunca me había sentido yo misma, al menos no como ahora. Veo mis manos, así que empiezo a tocar mis ojos, mis mejillas y cada extremo de mi cuerpo, quiero saber soy yo, si estoy viva. Siento entonces con más ansias deseos de correr y volar y es entonces cuando me empiezo a elevar del agua sin miedo, siento entonces como puedo examinar aquél mundo casi perfecto ante mis pies rozándome los talones...
Al fin vuelo, sin miedo, sin muros que me frenen, sin que me corten las alas, sin que me juzguen, por fin soy feliz y así es que deseo vivir...
lunes, 8 de marzo de 2010
Cuatro cuartos
De nuevo el cielo cenizo se posa sobre mi llevándome a recovecos que sólo identifico después de situaciones ajenas, después de esconderme bajo las piedras donde igualmente puede encontrarme con facilidad.
Auscultar mis recuerdos y memorias varias, ha llegado a subirme bastante los niveles aquellos que surgen desde lo más adentro de mi. No recuerdo muchas veces aquello que debería, pero hay ciertas cosas que con fascinación se adhieren a mi, quitándome el poder absoluto de todo lo que respiro y adquiero a diario.
El preludio de cada situación me resulta excitante, pero con el tiempo se desgasta y llegan aquellas ridiculeces que con tanto esmero pueden subirme y bajarme del limbo en el que a veces llego a vivir. Una montaña rusa de ilusiones sube y baja hasta que por fin se desploma y todo queda volando en el aire, mientras tanto yo sigo su juego y me esmero por recoger las pequeñas piezas de todo aquello que se ha quedado flotando en el devastador aire que me corroe.
Tanta inseguridad me lleva a una condena donde estoy a punto de perder mi cabeza a causa de una desesperación infinita, tanto así, que ya no necesito la noche, ni la luna y mucho menos las estrellas como motivo de inspiración. Todo ha cambiado, todo parece haber sido agitado con ansias puras, con deseos intensos, de nuevo se ha desordenado aquél orden perfecto que muchos llamaron caos pero que para mi alguna vez fue locura, que para mi por mucho tiempo fue el orden donde no se permitían manos ajenas.
Escucho las voces del silencio, las gotas que caen desde bien arriba y pueden mojarme y causarme un extraño sentimiento de ternura, gracia y algo de nostalgia. Frías como el hielo logran colarse por las fibras de mi ropa y empaparme el alma; Me empapan de ellas y logran colarse por entre mis poros, logran posarse en mi pelo mientras hacen un desfile que sólo nosotros entendemos, mientras se tiñen del color de éste y bajan una tras otras como si compitiesen por ser las primeras que llegan a tocar el suelo.
Percibo como a mi al rededor el mundo gira sin detenerse, sólo yo me quedo quieta viendo con impresión como todo gira y gira, como el agua me moja más y más y veo como mi vida se desvanece al sentir cada inhalación y como al final termino con una sobredosis de aire y vomitando sobre mi alma. Siento como la banda sonora de mi vida sube y baja el volumen constantemente, como me abandona en aquellos momentos donde me quiero olvidar de todo y deseo volver a la realidad, a esa realidad que muchas veces creo de otros excepto mía.
Me rehuso a jugar, esta vez sólo quiero ser un espectador más. No quiero empezar a ser objetiva dentro de mi subjetividad, aunque tal vez sea ése el cambio que necesito... señalar con la punta de mi dedo índice no me aflige pero sé que a muchos lo haría, no quiero causar más caos del que ya existe, no quiero personificar aquellos seres inexistentes que para mí son tan tangibles. No quiero ser ese personaje una vez más ni quiero volver a esos sueños de importancia que me tornaban personalmente agresiva. No quiero revivir historias que ya tienen un nudo con moño y que no me interesa destapar por más tentador que me parezca que sea.
Todo se mueve a cuatro cuartos, toda la musicalidad sigue en su esencia pero a veces pierde el exquisito sabor que puede brindarme toques con sabor a amareto. El café ya no me sabe igual y lo frívolo se torna tan real que me es imposible mirarle a los ojos, me es imposible mirar aquellos ojos acusadores que me invitan a bajar la mirada, y que más que una invitación, son una obligación a reprimirme, a oprimir mi alma contra el pecho para que no salga volando como muchas veces ha deseado. Libre, sin tapujos ni miedos, sólo efímeros momentos de convicción que me hielan, que me arrancan los destellos hipnotizantes y calumniadores.
Resguardo la miseria, el acabose de todo aquello, la frialdad con la que las palabras empiezan a apuñalarme sin gloria, sin sentido, con tanta fuerza que me resulta doloroso tan sólo imaginarlo.
Sí, debo aceptar que por mis pestañas se deslizan ciertas cascadas, se derrama la furia, la tristeza, el miedo de vivir cada día y que sea como el día anterior. Aquél temor a los cielos cenizos anaranjados que en tantas ocasiones me hacen suspirar, pero que esta vez me llevarían a refugiarme en mis pensamientos más concisos y delicados, aquellos que siempre terminan encerrándome en la caja aquella de madera imposible de romper porque soy débil, porque aunque haya decidido renacer y ponerle las fuerzas necesarias a mis piernas para poderme levantar de nuevo, me es imposible caminar recto una vez más.
Camino sobre las huellas, sobre los pasos que me han marcado, no sé si hago bien, pero al menos es una señal de que algún lado llegan. Sin embargo, me gustaría pensar que son mis propios pasos los que me llevan a la luz final, esa que veo al fondo y que cada vez se aleja más. Aquella que me cansa, que me derrite bajo cielos soleados y que me vuelve hielo a medida que cae hielo sobre mi, sobre mis pestañas quemándome y volviéndome dura como una roca de aquellas que parecen ser fuertes, pero que finalmente cuando se lanzan al piso se rompen en pequeñas partículas.
Me oculto bajo un escritorio de madera que huele a humedad y a madera podrida, allí escondo mis sentimientos que se aferran a mi con sus garras afiladas, allí parecen estar a salvo, allí parece que sólo yo podré ser dueña de ellas, y aunque el olor de la podredumbre me molesta un poco, no hay nada más hermoso que aquél escritorio de memorias, recuerdos, papeles con palabras incoherentes que terminan por ser el rompecabezas al que le hacen falta muchas fichas.
Eso esperaba, eso deseaba, ahora que he logrado sacar un poco de ir es hora de descansar. Caeré profunda y no pretendo soñar, no pretendo ocupar mi mente en nada más que no sea el descanso. Ojalá tuviera el dominio total de mi subconsciente, así podría decidir qué eso que realmente quiero ver mientras mis ojos se encuentran cerrados.
A veces la ceguera me resulta más amable.
Auscultar mis recuerdos y memorias varias, ha llegado a subirme bastante los niveles aquellos que surgen desde lo más adentro de mi. No recuerdo muchas veces aquello que debería, pero hay ciertas cosas que con fascinación se adhieren a mi, quitándome el poder absoluto de todo lo que respiro y adquiero a diario.
El preludio de cada situación me resulta excitante, pero con el tiempo se desgasta y llegan aquellas ridiculeces que con tanto esmero pueden subirme y bajarme del limbo en el que a veces llego a vivir. Una montaña rusa de ilusiones sube y baja hasta que por fin se desploma y todo queda volando en el aire, mientras tanto yo sigo su juego y me esmero por recoger las pequeñas piezas de todo aquello que se ha quedado flotando en el devastador aire que me corroe.
Tanta inseguridad me lleva a una condena donde estoy a punto de perder mi cabeza a causa de una desesperación infinita, tanto así, que ya no necesito la noche, ni la luna y mucho menos las estrellas como motivo de inspiración. Todo ha cambiado, todo parece haber sido agitado con ansias puras, con deseos intensos, de nuevo se ha desordenado aquél orden perfecto que muchos llamaron caos pero que para mi alguna vez fue locura, que para mi por mucho tiempo fue el orden donde no se permitían manos ajenas.
Escucho las voces del silencio, las gotas que caen desde bien arriba y pueden mojarme y causarme un extraño sentimiento de ternura, gracia y algo de nostalgia. Frías como el hielo logran colarse por las fibras de mi ropa y empaparme el alma; Me empapan de ellas y logran colarse por entre mis poros, logran posarse en mi pelo mientras hacen un desfile que sólo nosotros entendemos, mientras se tiñen del color de éste y bajan una tras otras como si compitiesen por ser las primeras que llegan a tocar el suelo.
Percibo como a mi al rededor el mundo gira sin detenerse, sólo yo me quedo quieta viendo con impresión como todo gira y gira, como el agua me moja más y más y veo como mi vida se desvanece al sentir cada inhalación y como al final termino con una sobredosis de aire y vomitando sobre mi alma. Siento como la banda sonora de mi vida sube y baja el volumen constantemente, como me abandona en aquellos momentos donde me quiero olvidar de todo y deseo volver a la realidad, a esa realidad que muchas veces creo de otros excepto mía.
Me rehuso a jugar, esta vez sólo quiero ser un espectador más. No quiero empezar a ser objetiva dentro de mi subjetividad, aunque tal vez sea ése el cambio que necesito... señalar con la punta de mi dedo índice no me aflige pero sé que a muchos lo haría, no quiero causar más caos del que ya existe, no quiero personificar aquellos seres inexistentes que para mí son tan tangibles. No quiero ser ese personaje una vez más ni quiero volver a esos sueños de importancia que me tornaban personalmente agresiva. No quiero revivir historias que ya tienen un nudo con moño y que no me interesa destapar por más tentador que me parezca que sea.
Todo se mueve a cuatro cuartos, toda la musicalidad sigue en su esencia pero a veces pierde el exquisito sabor que puede brindarme toques con sabor a amareto. El café ya no me sabe igual y lo frívolo se torna tan real que me es imposible mirarle a los ojos, me es imposible mirar aquellos ojos acusadores que me invitan a bajar la mirada, y que más que una invitación, son una obligación a reprimirme, a oprimir mi alma contra el pecho para que no salga volando como muchas veces ha deseado. Libre, sin tapujos ni miedos, sólo efímeros momentos de convicción que me hielan, que me arrancan los destellos hipnotizantes y calumniadores.
Resguardo la miseria, el acabose de todo aquello, la frialdad con la que las palabras empiezan a apuñalarme sin gloria, sin sentido, con tanta fuerza que me resulta doloroso tan sólo imaginarlo.
Sí, debo aceptar que por mis pestañas se deslizan ciertas cascadas, se derrama la furia, la tristeza, el miedo de vivir cada día y que sea como el día anterior. Aquél temor a los cielos cenizos anaranjados que en tantas ocasiones me hacen suspirar, pero que esta vez me llevarían a refugiarme en mis pensamientos más concisos y delicados, aquellos que siempre terminan encerrándome en la caja aquella de madera imposible de romper porque soy débil, porque aunque haya decidido renacer y ponerle las fuerzas necesarias a mis piernas para poderme levantar de nuevo, me es imposible caminar recto una vez más.
Camino sobre las huellas, sobre los pasos que me han marcado, no sé si hago bien, pero al menos es una señal de que algún lado llegan. Sin embargo, me gustaría pensar que son mis propios pasos los que me llevan a la luz final, esa que veo al fondo y que cada vez se aleja más. Aquella que me cansa, que me derrite bajo cielos soleados y que me vuelve hielo a medida que cae hielo sobre mi, sobre mis pestañas quemándome y volviéndome dura como una roca de aquellas que parecen ser fuertes, pero que finalmente cuando se lanzan al piso se rompen en pequeñas partículas.
Me oculto bajo un escritorio de madera que huele a humedad y a madera podrida, allí escondo mis sentimientos que se aferran a mi con sus garras afiladas, allí parecen estar a salvo, allí parece que sólo yo podré ser dueña de ellas, y aunque el olor de la podredumbre me molesta un poco, no hay nada más hermoso que aquél escritorio de memorias, recuerdos, papeles con palabras incoherentes que terminan por ser el rompecabezas al que le hacen falta muchas fichas.
Eso esperaba, eso deseaba, ahora que he logrado sacar un poco de ir es hora de descansar. Caeré profunda y no pretendo soñar, no pretendo ocupar mi mente en nada más que no sea el descanso. Ojalá tuviera el dominio total de mi subconsciente, así podría decidir qué eso que realmente quiero ver mientras mis ojos se encuentran cerrados.
A veces la ceguera me resulta más amable.
viernes, 5 de marzo de 2010
domingo, 7 de febrero de 2010
+Gloomy sunday+
No sé si debería hacer de esto un motivo de redacción, no sé si debería escribir basada en eso pero ya da igual, simplemente ha llegado un momento de inspiración que me ha robado un poco el aliento, y aquí me hallo, una vez más escribiendo...
¿Motivo de lágrimas? Puede que lo sea, puede que no lo sea, aún no llegan y no sé si llegarán, pero sí sé que desearía huir en tantos momentos, desaparecer y sencillamente reaccionar, volver en mi, darme cuenta de tantas cosas, de tantos motivos... qué se yo...
Siento como si el invierno me envolviese en sus vientos helados y sus palabras no pronunciadas. Siento como me quema y me lleva subjetivamente con tristeza y desdeño. Sólo soy parte de un camino, de un sendero sin fin y con pocos deseos de sacarme de aquél laberinto que me ha envuelto en sí llevándome a no encontrar el fin, a una tristeza ridícula sin sentido.
Existe un vacío dentro de mi que absorbe todo aquello que me aflige, lo ha estado guardando por tanto tiempo que me sorprende. Aquél vacío está lleno de aquello que llaman recuerdos, memorias, pero que ahora no diferencio de la realidad. Creo que hay más fantasía que realidad en todo esto y eso me hace dudar bastante. Sin embargo, no podría estar segura de lo que siento, de lo que realmente me aflige porque existen días de felicidad que se ven absueltos por noches de tristeza.
Tal vez haya una razón oculta bajo todo esto, tal vez sea un capricho de mi mente, no sé que sea y esa impotencia es quien me llega a desesperar, a pensar en millones de opciones posibles.
Mi mente es un arma de doble filo que me traiciona en el momento menos imaginado, cuando más confiada de ella me encuentro. Pierdo el interés por tantas cosas a diario, pierdo la noción del tiempo, de los momentos y me convenzo a mi misma de que todo está bien, que todo estará bien y esa autocompasión es lo que me molesta más, porque puedo llegar a creer en muchos momentos que todo ha sido solucionado, me miento a mi misma, y aún así, soy capaz de creer en lo que yo misma me diga sabiendo que muchas veces no es cierto.
¿Quién soy? Todos nos habremos preguntado eso un par de veces, supongo, y quien no, pues que afortunado es, pues ese tipo de preguntas son aquellas que me hacen dudar de mi misma, de mis capacidades, de lo que quiero hacer. ¿Qué es verdaderamente lo que quiero ser y hacer? ¿Qué lograré de todo aquello que me propongo?
No sé, simplemente no sé, estoy hablando más con el alma que con objetividad lo que crea algo subjetivo que me llena de preguntas sin respuesta. Desearía tan sólo dejar de pensar por un par de minutos y refugiarme en mi mente, pero jamás he logrado salirme de mi de tal manera.
Hablo con el alma, hablo con sinceridad más que con inspiración, acabo de notar que estoy escribiendo algo hipotéticamente objetivo pero que evidentemente cambia a ser parte de mi subjetividad.
Hoy no es una historia, hoy no es una historia con un contenido indirecto, hoy soy yo, hoy hablo yo, de mi, algo que detesto hacer, pero que a fin de cuentas terminé haciendo. Ya me da igual quien lo lee y lo que piense aquél que lo haga, puesto que hoy mi interés principal, más que hacer de esto un desahogo, es descubrir eso que estoy tapando y que varias veces ha tratado de salir de maneras suaves pero que hoy finalmente se ha destapado sin más y me ha llegado a herir.
¿Ridículo? Quizá, no lo puedo negar. Son estados, son palabras, no sé que sea, sólo sé que me embriaga, me arde y luego debo escupir de tal manera que aunque no me haga sellar esas heridas, puede a ser un poco más reconfortante.
Me pregunto realmente quienes son aquellos que logran estabilizarme y desestabilizarme de tal manera; me gustaría poder hablarle a alguien de todo aquello que siento, pero lastimosamente sólo tengo una hoja de papel, lastimosamente las palabras se han ido frenando a medida que pasa el tiempo, a medida que mis miedos y mis fobias van creciendo fuertemente.
Me encantaría hacer de las letras melodía, pero hoy no puedo, hoy no puedo hacer de mi algo bello ni amable, porque no quiero escribir historias, hoy no quiero ser la misma persona "predecible," hoy no deseo volar como siempre lo hago, no deseo enamorarme de una historia, porque esta historia es tan personal que por más que me obligase a amarla, no lo lograría...
Ya no existe fascinación, ya no existe un juicio para mi, ya no necesito ser juzgada para vivir, hace mucho dejó de ser así, y es muy diferente tratar de convencer a aquellos "jueces" de algo que no existe y que ellos creen conocer. Sí, lo sé, suena ridículo a veces, suena extraño, pero a veces puedo ser la persona más convincente del planeta, incluso conmigo misma; soy capaz de engañarme a mi misma de la misma manera en que lo hago con aquellos otros que creen conocerme pero que no están cerca de hacerlo del todo. Aquellos que al llegar el momento en el que exploto creen conocerme pero no son capaces de hablar al respecto por miedo a no sé qué.
Todo esto me resulta una fantasía, quizá una bola de nimiedades que debí auscultar hace bastante tiempo y que pude haber desenvuelto para que no pesara tanto, pero ahora veo las consecuencias de no haberlo hecho antes. Ahora veo las consecuencias cuando el peso más pesado recae sobre mi espalda casi sin dejarme avanzar por el peso y por el dolor que proporciona. ¿Y ahora qué? Tal vez una manojo de lástima, un manojo de palabras reconfortantes que jamás ayudan a mejorar pero sí a que duela y duela, que toque precisamente el centro de la ampolla abierta, expuesta al ambiente común.
Mucho enredo, mucha basura, nada muy coherente, no me interesa, esto no es un blog de interés común aunque aquí pueda llegar quien desee llegar. Esto es de mi dominio, y no me interesa que alguien ajeno a mi lo lea, porque probablemente se sienta identificado con muchas frases de este y varios escritos que he hecho, pero jamás sentirá lo que yo, jamás podrá saber exactamente por qué sucede esto. Ni yo lo puedo hacer, así que no aspiro comprensión ni ningún tipo de comentario en este blog, independientemente de si quiere opinar. Como bien ya saben son libres de comentar lo que deseen, pero una vez más, no busco compasión ni palabras de apoyo, de hecho no sé aún si usted desee leer esto, y no me importa si lo hace.
Patrañas, mil patrañas, quisiera deshacerme de tantas de ellas, me encantaría deshacerme de tanta palabrería y centrarme, pero a veces me es tan complejo...
Facilidad de expresión y estuvo, "tantas cualidades" y ninguna reflejada. ¿De verdad debería convencerme de que sí existen? Creo que ya no creo en nada, creo que prefiero no hacerlo, porque nada me convence, nada me reconforta y tampoco estoy muy interesada en encontrar ese "algo."
Ya pasará, dará igual.
...Interesante...
¿Motivo de lágrimas? Puede que lo sea, puede que no lo sea, aún no llegan y no sé si llegarán, pero sí sé que desearía huir en tantos momentos, desaparecer y sencillamente reaccionar, volver en mi, darme cuenta de tantas cosas, de tantos motivos... qué se yo...
Siento como si el invierno me envolviese en sus vientos helados y sus palabras no pronunciadas. Siento como me quema y me lleva subjetivamente con tristeza y desdeño. Sólo soy parte de un camino, de un sendero sin fin y con pocos deseos de sacarme de aquél laberinto que me ha envuelto en sí llevándome a no encontrar el fin, a una tristeza ridícula sin sentido.
Existe un vacío dentro de mi que absorbe todo aquello que me aflige, lo ha estado guardando por tanto tiempo que me sorprende. Aquél vacío está lleno de aquello que llaman recuerdos, memorias, pero que ahora no diferencio de la realidad. Creo que hay más fantasía que realidad en todo esto y eso me hace dudar bastante. Sin embargo, no podría estar segura de lo que siento, de lo que realmente me aflige porque existen días de felicidad que se ven absueltos por noches de tristeza.
Tal vez haya una razón oculta bajo todo esto, tal vez sea un capricho de mi mente, no sé que sea y esa impotencia es quien me llega a desesperar, a pensar en millones de opciones posibles.
Mi mente es un arma de doble filo que me traiciona en el momento menos imaginado, cuando más confiada de ella me encuentro. Pierdo el interés por tantas cosas a diario, pierdo la noción del tiempo, de los momentos y me convenzo a mi misma de que todo está bien, que todo estará bien y esa autocompasión es lo que me molesta más, porque puedo llegar a creer en muchos momentos que todo ha sido solucionado, me miento a mi misma, y aún así, soy capaz de creer en lo que yo misma me diga sabiendo que muchas veces no es cierto.
¿Quién soy? Todos nos habremos preguntado eso un par de veces, supongo, y quien no, pues que afortunado es, pues ese tipo de preguntas son aquellas que me hacen dudar de mi misma, de mis capacidades, de lo que quiero hacer. ¿Qué es verdaderamente lo que quiero ser y hacer? ¿Qué lograré de todo aquello que me propongo?
No sé, simplemente no sé, estoy hablando más con el alma que con objetividad lo que crea algo subjetivo que me llena de preguntas sin respuesta. Desearía tan sólo dejar de pensar por un par de minutos y refugiarme en mi mente, pero jamás he logrado salirme de mi de tal manera.
Hablo con el alma, hablo con sinceridad más que con inspiración, acabo de notar que estoy escribiendo algo hipotéticamente objetivo pero que evidentemente cambia a ser parte de mi subjetividad.
Hoy no es una historia, hoy no es una historia con un contenido indirecto, hoy soy yo, hoy hablo yo, de mi, algo que detesto hacer, pero que a fin de cuentas terminé haciendo. Ya me da igual quien lo lee y lo que piense aquél que lo haga, puesto que hoy mi interés principal, más que hacer de esto un desahogo, es descubrir eso que estoy tapando y que varias veces ha tratado de salir de maneras suaves pero que hoy finalmente se ha destapado sin más y me ha llegado a herir.
¿Ridículo? Quizá, no lo puedo negar. Son estados, son palabras, no sé que sea, sólo sé que me embriaga, me arde y luego debo escupir de tal manera que aunque no me haga sellar esas heridas, puede a ser un poco más reconfortante.
Me pregunto realmente quienes son aquellos que logran estabilizarme y desestabilizarme de tal manera; me gustaría poder hablarle a alguien de todo aquello que siento, pero lastimosamente sólo tengo una hoja de papel, lastimosamente las palabras se han ido frenando a medida que pasa el tiempo, a medida que mis miedos y mis fobias van creciendo fuertemente.
Me encantaría hacer de las letras melodía, pero hoy no puedo, hoy no puedo hacer de mi algo bello ni amable, porque no quiero escribir historias, hoy no quiero ser la misma persona "predecible," hoy no deseo volar como siempre lo hago, no deseo enamorarme de una historia, porque esta historia es tan personal que por más que me obligase a amarla, no lo lograría...
Ya no existe fascinación, ya no existe un juicio para mi, ya no necesito ser juzgada para vivir, hace mucho dejó de ser así, y es muy diferente tratar de convencer a aquellos "jueces" de algo que no existe y que ellos creen conocer. Sí, lo sé, suena ridículo a veces, suena extraño, pero a veces puedo ser la persona más convincente del planeta, incluso conmigo misma; soy capaz de engañarme a mi misma de la misma manera en que lo hago con aquellos otros que creen conocerme pero que no están cerca de hacerlo del todo. Aquellos que al llegar el momento en el que exploto creen conocerme pero no son capaces de hablar al respecto por miedo a no sé qué.
Todo esto me resulta una fantasía, quizá una bola de nimiedades que debí auscultar hace bastante tiempo y que pude haber desenvuelto para que no pesara tanto, pero ahora veo las consecuencias de no haberlo hecho antes. Ahora veo las consecuencias cuando el peso más pesado recae sobre mi espalda casi sin dejarme avanzar por el peso y por el dolor que proporciona. ¿Y ahora qué? Tal vez una manojo de lástima, un manojo de palabras reconfortantes que jamás ayudan a mejorar pero sí a que duela y duela, que toque precisamente el centro de la ampolla abierta, expuesta al ambiente común.
Mucho enredo, mucha basura, nada muy coherente, no me interesa, esto no es un blog de interés común aunque aquí pueda llegar quien desee llegar. Esto es de mi dominio, y no me interesa que alguien ajeno a mi lo lea, porque probablemente se sienta identificado con muchas frases de este y varios escritos que he hecho, pero jamás sentirá lo que yo, jamás podrá saber exactamente por qué sucede esto. Ni yo lo puedo hacer, así que no aspiro comprensión ni ningún tipo de comentario en este blog, independientemente de si quiere opinar. Como bien ya saben son libres de comentar lo que deseen, pero una vez más, no busco compasión ni palabras de apoyo, de hecho no sé aún si usted desee leer esto, y no me importa si lo hace.
Patrañas, mil patrañas, quisiera deshacerme de tantas de ellas, me encantaría deshacerme de tanta palabrería y centrarme, pero a veces me es tan complejo...
Facilidad de expresión y estuvo, "tantas cualidades" y ninguna reflejada. ¿De verdad debería convencerme de que sí existen? Creo que ya no creo en nada, creo que prefiero no hacerlo, porque nada me convence, nada me reconforta y tampoco estoy muy interesada en encontrar ese "algo."
Ya pasará, dará igual.
...Interesante...
miércoles, 3 de febrero de 2010
+Letargos+
El cielo se encuentra turbio y las paredes rocosas de la playa se encuentran vacías al alba, bañadas con el pequeño rocío de la madrugada. La arena descansa al igual que nosotros, y la cabaña de madera con luz amarilla ilumina al tiempo que empieza a salir el sol.
Narraciones, unas cuantas historias de salvaciones y demás, bajo un cielo púrpura, llegaron devolvernos la vida, aquél pasado que arde aún y que nos mantuvo hasta el amanecer mojándonos los pies al ritmo de la marea. Esta noche jamás la olvidaré, debo decirlo. No quiero que se acabe la noche ni que llegue el día porque es factible que si se va, puede que jamás llegue a volverle a ver, a tocar, así como pensé que sucedería varios años atrás.
Tan delicada, tan sensible, tan suave, siempre se marcha dejándome impregnado su olor en cada uno de mis poros, sin poderle olvidar, sin poder olvidar que la amo aunque no pueda estar con ella. Estoy destinada a vivir sin ella así lo quiera impedir, por eso cada segundo que pasa intento impregnarme de su olor y memorizar cada espacio de su cuerpo para así poderle recordar como es, como me quema, como simplemente ella puede hacerlo...
El viento entra por la ventana mientras ella duerme, y yo espero que llegue el amanecer para saber al menos cuando se irá, una vez más, haciendo de cuenta que nada sucedió la noche anterior, haciendo de cuenta que soy alguien más en su vida, aunque sabe que me tiene un aprecio especial.
Recuerdo años atrás, en esta misma cabaña que sólo me atrevo a visitar con ella por todos los recuerdos que me trae, cuando pasábamos la noche entera contando las estrellas, impregnándonos de sal, de arena, de besos, abrazos. Recuerdo amarla pensando que estaría conmigo para siempre, pensando que jamás se acabaría ese amor del que los demás hablaban y en el que yo no creí jamás... después se fue un día y jamás volvió, jamás me dijo adiós.
Recuerdos, tantos recuerdos y aún le sigo amando como lo hacía cuando la podía tener dentro de mi, en mis brazos, mientras la amaba en presencia del aire arenoso y rocoso despiadado que esa mañana me robó el aliento, el alivio.
¿Te irás de nuevo? ¿No me llevarás contigo?
Te extrañaré tanto cuando te vayas... por eso espero el amanecer para al menos saber cuando te saldrás, para saber al menos en qué momento cruzaste la puerta y correr tras de ti para besarte así sea por última vez, para sentir tus labios fríos como el rocío de la mañana, tan frío como el agua del mar, tan frío como sólo tú lo sabes hacer...
Bienvenido sea el comienzo de este corto mes y de este largo olvido...
Narraciones, unas cuantas historias de salvaciones y demás, bajo un cielo púrpura, llegaron devolvernos la vida, aquél pasado que arde aún y que nos mantuvo hasta el amanecer mojándonos los pies al ritmo de la marea. Esta noche jamás la olvidaré, debo decirlo. No quiero que se acabe la noche ni que llegue el día porque es factible que si se va, puede que jamás llegue a volverle a ver, a tocar, así como pensé que sucedería varios años atrás.
Tan delicada, tan sensible, tan suave, siempre se marcha dejándome impregnado su olor en cada uno de mis poros, sin poderle olvidar, sin poder olvidar que la amo aunque no pueda estar con ella. Estoy destinada a vivir sin ella así lo quiera impedir, por eso cada segundo que pasa intento impregnarme de su olor y memorizar cada espacio de su cuerpo para así poderle recordar como es, como me quema, como simplemente ella puede hacerlo...
El viento entra por la ventana mientras ella duerme, y yo espero que llegue el amanecer para saber al menos cuando se irá, una vez más, haciendo de cuenta que nada sucedió la noche anterior, haciendo de cuenta que soy alguien más en su vida, aunque sabe que me tiene un aprecio especial.
Recuerdo años atrás, en esta misma cabaña que sólo me atrevo a visitar con ella por todos los recuerdos que me trae, cuando pasábamos la noche entera contando las estrellas, impregnándonos de sal, de arena, de besos, abrazos. Recuerdo amarla pensando que estaría conmigo para siempre, pensando que jamás se acabaría ese amor del que los demás hablaban y en el que yo no creí jamás... después se fue un día y jamás volvió, jamás me dijo adiós.
Recuerdos, tantos recuerdos y aún le sigo amando como lo hacía cuando la podía tener dentro de mi, en mis brazos, mientras la amaba en presencia del aire arenoso y rocoso despiadado que esa mañana me robó el aliento, el alivio.
¿Te irás de nuevo? ¿No me llevarás contigo?
Te extrañaré tanto cuando te vayas... por eso espero el amanecer para al menos saber cuando te saldrás, para saber al menos en qué momento cruzaste la puerta y correr tras de ti para besarte así sea por última vez, para sentir tus labios fríos como el rocío de la mañana, tan frío como el agua del mar, tan frío como sólo tú lo sabes hacer...
Bienvenido sea el comienzo de este corto mes y de este largo olvido...
domingo, 10 de enero de 2010
+Favoritismo+
Siento la brisa desprenderse de las nubes cenizas. Un ensueño, un aroma blanco se desprende de este domingo simple tan lleno de nada...
Tan sólo suspiros, recuerdos de sucesos dispersos, de abrazos perdidos o de miedos inconscientes.
Me refugio en mis palabras, en una inspiración maciza que respiro mientras regurgito palabras inspirada en aquella música que flota en el aire. Ésa que cantando y adueñándose de mi más preciado sueño ha de manifestarse.
Un piano, un ambiente deshabitado y yo, allí me encuentro yo, al ritmo de los violines que acompañan una sinfonía emotiva de desastrosos recuerdos.
La paz de un ser que duerme me recuerda la ternura, la presencia de miles de sucesos olvidados resucitan con un canto todo aquello olvidado que ha vuelto a ser presente; aquello que dejó de ser una simple nimiedad y se ha convertido en la sombra de lo vivido.
Olvidaba lo que era sentirse inspirada por las cuerdas del piano y de los violines, olvidaba que la música sin voz también es capaz de hacerme sentir profundas conmiseraciones por todo aquello que se encuentra presente.
Tantos elementos importantes, tantos fragmentos dejados a la deriva, tantos montos de tristeza, desolación, felicidad y regocijo que forman al fin esa sinfonía de la que he venido hablando últimamente... son tantas porciones inimaginables las que componen esta sinfonía inimaginable y sin fin.
Cada nota es un recuerdo y cada recuerdo hace del tiempo un vacío inalcanzable. Un abismo que no tiene fin y a donde se cae de una forma rápida y sin remordimiento.
De repente una nota falsa, un sonido inevitable que sacia los deseos, que altera la noción y la realidad inspirada. Una nota que falló, como yo lo llegué a hacer en un lapso de tiempo memorable y que me hace ser un títere de la vida, de lo que deseé y de lo que no también. Tantas ansias y espera por aquél ser que no sé donde se encuentra, y de repente ha aparecido sin razón, sin importar qué cascada podría ser la más fuerte, la que más agua llevase, la que más lejos podría llevarme al ritmo de una corriente que me asfixia y que me hunde en un mar de lágrimas, de ansias, de deseos.
Empiezan a manifestarse suavemente la ardientes cicatrices que me han vuelto a arder. Una confusión inmediata puede soplarme al oído palabras que no deseé escuchar pero que son inevitables de revocar. El hielo me quema la piel, me hace heridas profundas que me recuerdan un par que ya había olvidado. Unas cuantas inexistentes, otras cuantas ya presentes, y un sonido engorroso logra alterar mis sentidos mientras mis dedos se deslizan al ritmo de la musicalidad más perfecta jamás escuchada.
Sólo desean ser copias, sólo pueden aprender palabras que lo hace irrefutable. Quieren escribir lo que les gustaría escuchar, quieren oprimir una vez más para saciar sus lamentos y vacíos.
Me fastidia, me hace cuestionarme. ¿Qué es eso que me hace sentir de esta manera? ¿Por qué tengo la capacidad de odiar y amar con tanta facilidad? Me sacia, me limita a los poderes de los no poderosos, a ser la mejor entre tanta bazofia, ente tanto intelecto perdido en la cotidianidad. ¿Qué es todo eso que me sucede y que me hace sentir tan manchada?
Sé que puedo seguir respirando, sé que mis atenuados suspiros me oprimen el pecho cada vez más fuerza. Una luz se debilita, y esa llama que antes ardía tan sólo se ha convertido en una bagatela de sencillez y pasmo.
¿Qué es eso que se desea ser al carecer de originalidad?
No necesito mucho, o quizás no en mi concepto, aunque es probable que en el de muchos sí sea bastante. Pero ya está, ya estuvo y ya fue. No necesito mimesis, sólo una realidad, un esnobismo no tan extravagante para que ese silencio que ahora siento después de la gran sinfonía no se convierta en ridiculez y siga siendo particular.
...Objetividad...
Tan sólo suspiros, recuerdos de sucesos dispersos, de abrazos perdidos o de miedos inconscientes.
Me refugio en mis palabras, en una inspiración maciza que respiro mientras regurgito palabras inspirada en aquella música que flota en el aire. Ésa que cantando y adueñándose de mi más preciado sueño ha de manifestarse.
Un piano, un ambiente deshabitado y yo, allí me encuentro yo, al ritmo de los violines que acompañan una sinfonía emotiva de desastrosos recuerdos.
La paz de un ser que duerme me recuerda la ternura, la presencia de miles de sucesos olvidados resucitan con un canto todo aquello olvidado que ha vuelto a ser presente; aquello que dejó de ser una simple nimiedad y se ha convertido en la sombra de lo vivido.
Olvidaba lo que era sentirse inspirada por las cuerdas del piano y de los violines, olvidaba que la música sin voz también es capaz de hacerme sentir profundas conmiseraciones por todo aquello que se encuentra presente.
Tantos elementos importantes, tantos fragmentos dejados a la deriva, tantos montos de tristeza, desolación, felicidad y regocijo que forman al fin esa sinfonía de la que he venido hablando últimamente... son tantas porciones inimaginables las que componen esta sinfonía inimaginable y sin fin.
Cada nota es un recuerdo y cada recuerdo hace del tiempo un vacío inalcanzable. Un abismo que no tiene fin y a donde se cae de una forma rápida y sin remordimiento.
De repente una nota falsa, un sonido inevitable que sacia los deseos, que altera la noción y la realidad inspirada. Una nota que falló, como yo lo llegué a hacer en un lapso de tiempo memorable y que me hace ser un títere de la vida, de lo que deseé y de lo que no también. Tantas ansias y espera por aquél ser que no sé donde se encuentra, y de repente ha aparecido sin razón, sin importar qué cascada podría ser la más fuerte, la que más agua llevase, la que más lejos podría llevarme al ritmo de una corriente que me asfixia y que me hunde en un mar de lágrimas, de ansias, de deseos.
Empiezan a manifestarse suavemente la ardientes cicatrices que me han vuelto a arder. Una confusión inmediata puede soplarme al oído palabras que no deseé escuchar pero que son inevitables de revocar. El hielo me quema la piel, me hace heridas profundas que me recuerdan un par que ya había olvidado. Unas cuantas inexistentes, otras cuantas ya presentes, y un sonido engorroso logra alterar mis sentidos mientras mis dedos se deslizan al ritmo de la musicalidad más perfecta jamás escuchada.
Sólo desean ser copias, sólo pueden aprender palabras que lo hace irrefutable. Quieren escribir lo que les gustaría escuchar, quieren oprimir una vez más para saciar sus lamentos y vacíos.
Me fastidia, me hace cuestionarme. ¿Qué es eso que me hace sentir de esta manera? ¿Por qué tengo la capacidad de odiar y amar con tanta facilidad? Me sacia, me limita a los poderes de los no poderosos, a ser la mejor entre tanta bazofia, ente tanto intelecto perdido en la cotidianidad. ¿Qué es todo eso que me sucede y que me hace sentir tan manchada?
Sé que puedo seguir respirando, sé que mis atenuados suspiros me oprimen el pecho cada vez más fuerza. Una luz se debilita, y esa llama que antes ardía tan sólo se ha convertido en una bagatela de sencillez y pasmo.
¿Qué es eso que se desea ser al carecer de originalidad?
No necesito mucho, o quizás no en mi concepto, aunque es probable que en el de muchos sí sea bastante. Pero ya está, ya estuvo y ya fue. No necesito mimesis, sólo una realidad, un esnobismo no tan extravagante para que ese silencio que ahora siento después de la gran sinfonía no se convierta en ridiculez y siga siendo particular.
...Objetividad...
domingo, 3 de enero de 2010
+Propósitos surrealistas+
¿Y qué de las palabras muertas? ¿Qué del sinónimo de los augurios sin sentido? Evocando palabras sin cimientos, sin ternura, sino por simple distracción. Desencadenando catástrofes que despejan momentos inolvidables. Tantos deseos al final, tantas metas por cumplir y al final nada es verdaderamente real o existente.
Parafraseando vidas de víctimas que ni siquiera son conscientes de su existencia mientras tomamos un café, o dos; depende del estado anímico de cada uno de los débiles participantes. Qué mentes tan inescrupulosas, tan delirantes y tan poco tangibles. ¿Qué son acaso? ¿Qué esperan de nosotros?
Sí, esas, a esas me refería, a aquellas inescrutables, a aquellas incognoscibles que se derraman de diversas maneras al llegar a una vida llena de simples augurios, a una vida dependiente de todas las fábulas creadas por bocas babeantes de deseo, de ardor, que se desatan, que crecen, se fortalecen y comienzan a vengarse inminentemente sin importar cuantos cuerpos deben lapidar tan sólo por sus egoístas deseos de poder, de estropicio.
Se habló alguna vez de llaneza, lo cual ya no existe, lo cual se olvidó, lo cual se dejó atrás con el pasado que se quiso borrar, pero que ciertamente jamás se ha ido de aquél lugar, y que ha sido revestido por las nuevas emociones más vivas que las anteriores, aquellas ígneas emociones derivadas de algo tan simple como lo es el tiempo, quien hace que éstas se sientan cada día un poco menos abrasadoras.
Efímeros momentos humanizados que se convierten en algo más que humano pero que es indescifrable. Tantos deseos de seguir actuando y tan pocas razones para hacerlo. Me resulta ridículo y hasta agraviante tanta fachada.
Podrían decir que soy vesánica y es lo que menos me importa, porque si de sensatez se tratase no podría nombrar muchos seres sensatos que fuesen absolutamente lúcidos. Todos esperan una luz, un motivo de inspiración, y si puedo hacer de la insana momentánea algo de inspiración, no dudaré en ser déspota y sacar todos aquellos pensamientos mortificados. No lo dudaré, seguro que no será así.
Pensamientos innatos, ridiculeces sin sentido, fragmentaciones o simples raciocinios robados; pueden tomarlos como deseen, o si quieren aludirles de otra manera, son absolutamente libres de hacerlo, pues esto es un blog y yo soy escritora y usted un lector que me lee por algún motivo inenarrable.
No busco una correlación entre usted y yo, simplemente busco esculpir un esquema mental del cual no estoy segura ser la dueña absoluta, pero que si bien claro está, ha venido formándose año tras año con el transcurrir del tiempo y de las experiencias.
Debo admitir un cierto desasosiego hacia mis ideas compartidas, pero bueno, ¿qué puedo hacer? es mi inspiración, son mis palabras y en algún lugar debo verterlas, así que con recelo lo vierto aquí, lo comparto y les doy la liberad de leerlo a cada una de las personas que deseen hacerlo, y más aún, se le da la libertad de opinar a las personas sobre lo que leen, sin resentimientos o algún tipo de condición específica.
Son libres, y como seres libres (en un concepto de libertad limitado) son libres de exponer sus ideas, pensamientos y demás, y por ende, de exponer sus criterios y sus opiniones personales hacia mis palabras, pensamientos y deseos. Y aunque como seres libres, se les permite realizar lo anterior, no obstante, debo decir que aunque todas las opiniones son válidas, no todas son de mi total interés. No entienda por esto que no leo todo aquello que comenta y que dice, pues soy un cuaderno abierto donde puede escribir cada cosa que desee, sólo aclaro que varias letras se quedan con tina indeleble y muchas otras con mina de lápiz. ¿Negará usted acaso que también lo hace?
Bienvenido al ingrato enero lleno de propósitos tanto coherentes como ridículos e hipnotizadores. ¿Será usted uno más de aquellos que se esfuerza por demostrarle a los demás qué son todas esas cosas que cumplirá en un año más que comienza? Como si éste no fuera igual a los otros...
Parafraseando vidas de víctimas que ni siquiera son conscientes de su existencia mientras tomamos un café, o dos; depende del estado anímico de cada uno de los débiles participantes. Qué mentes tan inescrupulosas, tan delirantes y tan poco tangibles. ¿Qué son acaso? ¿Qué esperan de nosotros?
Sí, esas, a esas me refería, a aquellas inescrutables, a aquellas incognoscibles que se derraman de diversas maneras al llegar a una vida llena de simples augurios, a una vida dependiente de todas las fábulas creadas por bocas babeantes de deseo, de ardor, que se desatan, que crecen, se fortalecen y comienzan a vengarse inminentemente sin importar cuantos cuerpos deben lapidar tan sólo por sus egoístas deseos de poder, de estropicio.
Se habló alguna vez de llaneza, lo cual ya no existe, lo cual se olvidó, lo cual se dejó atrás con el pasado que se quiso borrar, pero que ciertamente jamás se ha ido de aquél lugar, y que ha sido revestido por las nuevas emociones más vivas que las anteriores, aquellas ígneas emociones derivadas de algo tan simple como lo es el tiempo, quien hace que éstas se sientan cada día un poco menos abrasadoras.
Efímeros momentos humanizados que se convierten en algo más que humano pero que es indescifrable. Tantos deseos de seguir actuando y tan pocas razones para hacerlo. Me resulta ridículo y hasta agraviante tanta fachada.
Podrían decir que soy vesánica y es lo que menos me importa, porque si de sensatez se tratase no podría nombrar muchos seres sensatos que fuesen absolutamente lúcidos. Todos esperan una luz, un motivo de inspiración, y si puedo hacer de la insana momentánea algo de inspiración, no dudaré en ser déspota y sacar todos aquellos pensamientos mortificados. No lo dudaré, seguro que no será así.
Pensamientos innatos, ridiculeces sin sentido, fragmentaciones o simples raciocinios robados; pueden tomarlos como deseen, o si quieren aludirles de otra manera, son absolutamente libres de hacerlo, pues esto es un blog y yo soy escritora y usted un lector que me lee por algún motivo inenarrable.
No busco una correlación entre usted y yo, simplemente busco esculpir un esquema mental del cual no estoy segura ser la dueña absoluta, pero que si bien claro está, ha venido formándose año tras año con el transcurrir del tiempo y de las experiencias.
Debo admitir un cierto desasosiego hacia mis ideas compartidas, pero bueno, ¿qué puedo hacer? es mi inspiración, son mis palabras y en algún lugar debo verterlas, así que con recelo lo vierto aquí, lo comparto y les doy la liberad de leerlo a cada una de las personas que deseen hacerlo, y más aún, se le da la libertad de opinar a las personas sobre lo que leen, sin resentimientos o algún tipo de condición específica.
Son libres, y como seres libres (en un concepto de libertad limitado) son libres de exponer sus ideas, pensamientos y demás, y por ende, de exponer sus criterios y sus opiniones personales hacia mis palabras, pensamientos y deseos. Y aunque como seres libres, se les permite realizar lo anterior, no obstante, debo decir que aunque todas las opiniones son válidas, no todas son de mi total interés. No entienda por esto que no leo todo aquello que comenta y que dice, pues soy un cuaderno abierto donde puede escribir cada cosa que desee, sólo aclaro que varias letras se quedan con tina indeleble y muchas otras con mina de lápiz. ¿Negará usted acaso que también lo hace?
Bienvenido al ingrato enero lleno de propósitos tanto coherentes como ridículos e hipnotizadores. ¿Será usted uno más de aquellos que se esfuerza por demostrarle a los demás qué son todas esas cosas que cumplirá en un año más que comienza? Como si éste no fuera igual a los otros...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)